Jorge Álamos, gerente general de Dronespray: “La inteligencia artificial ya está en los campos chilenos”
Hace algunos años, la inteligencia artificial (IA) era exclusiva de las grandes industrias que podían incorporarla a sus operaciones. Pero esa situación ha ido cambiando y la IA ha comenzado a formar parte de uno de los principales sectores de Chile, la agricultura.
Gracias a la incorporación de distintas herramientas, los agricultores pueden tomar decisiones con mayor información y ejecutar labores con mayor precisión.
Jorge Álamos, gerente general de Dronespray, comentó a Portalfruticola.com que este cambio está ocurriendo de manera transversal. “La inteligencia artificial está impactando prácticamente en todos los procesos”, dijo, desde la planificación y los estudios previos hasta la ejecución de labores y los procesos posteriores a la cosecha.
El ejecutivo mencionó que la empresa utiliza imágenes captadas por drones para identificar diferencias dentro de un cultivo y detectar, por ejemplo, sectores afectados por malezas. La información posteriormente puede convertirse en una instrucción para maquinaria terrestre o aérea, permitiendo aplicar productos únicamente donde sean necesarios.
De los datos a la toma de decisiones
A juicio del gerente general de la empresa, la principal transformación está en la posibilidad de convertir grandes volúmenes de información en decisiones concretas.
Los datos pueden incorporar, además, variables de suelo, clima, riego e historial productivo. Así, el agricultor puede pasar de una aplicación uniforme a un manejo diferenciado, de acuerdo con las necesidades específicas de cada zona. “Lo que buscamos es aplicar lo que se necesita, donde se necesita”, dijo Álamos.
En ese proceso, plataformas especializadas permiten procesar las imágenes y transformar los mapas en instrucciones que pueden ser ejecutadas directamente por drones agrícolas y otras maquinarias. La inteligencia artificial comienza así a actuar como un puente entre el diagnóstico y la acción.

Inteligencia artificial en cerezos
La industria de las cerezas en Chile es uno de los sectores con mayor potencial para la incorporación de la tecnología, debido al alto valor económico del cultivo y a la importancia que tienen variables como calibre, firmeza, condición y oportunidad de cosecha.
Alonso Bravo, ingeniero agrónomo y encargado de I+D de Dronespray, señaló a Portalfruticola.com que los resultados obtenidos en un estudio realizado durante dos temporadas en un huerto de cerezos jóvenes de la variedad Santina, ubicado en Retiro, Región del Maule, fueron positivos.
El ensayo comparó aplicaciones fitosanitarias realizadas con un dron DJI Agras T-50 y una nebulizadora convencional en un terreno con pendientes de entre 30% y 44%.
“El sector tratado con dron presentó un 38,5% mayor rendimiento estimado, con una firmeza de fruta 6,36% superior y mejores indicadores fisiológicos obtenidos mediante imágenes multiespectrales”, acotó Bravo.
Agregó que, desde el punto de vista operacional, el sistema permitió reducir aproximadamente en 72% el tiempo de aplicación y en 90% el uso de agua por hectárea, sin registrar compactación del suelo en el sector tratado.

Para Bravo, estos resultados muestran que el verdadero salto tecnológico no está solamente en reemplazar un tractor por un dron, sino en integrar distintas herramientas.
“Lo interesante es la integración de sensores, drones, imágenes multiespectrales, inteligencia artificial, análisis de datos y maquinaria capaz de ejecutar las decisiones”, sostuvo.
Una herramienta para enfrentar el cambio climático
De cara al cambio climático, la utilización de drones está relacionada con la posibilidad de realizar labores en momentos en que la maquinaria convencional no puede ingresar a los huertos.
Portalfruticola.com conversó con Francisco García, técnico agrícola y administrador del campo de cerezos Don Emeterio, quien señaló que “con el dron podemos hacer las aplicaciones en los tiempos que corresponden; es más economía, menos agua y más rapidez”.
Especificó que, en cultivo de cerezos, esta capacidad adquiere especial relevancia, ya que las ventanas de aplicación pueden ser muy estrechas. “Después de una lluvia, por ejemplo, el tiempo disponible para ingresar al huerto y realizar un tratamiento puede ser reducido, especialmente en superficies extensas”, señaló.
En base a su experiencia recomendó que “no hay que tener miedo; son eficientes, rápidas y fáciles de usar”.
Desafíos
Pese a la incorporación de IA en el agro chileno, todavía enfrenta barreras. Para Álamos, uno es el desconocimiento, acompañado por el temor de que la tecnología termine reemplazando a las personas.
Sin embargo, la experiencia de Dronespray apunta en otra dirección: la IA no elimina el criterio agronómico, sino que entrega nuevas herramientas para respaldarlo.
En ese sentido, resaltó la incorporación de la IA por parte de las nuevas generaciones de productores.
Para Álamos, la capacitación es un factor determinante para acercar estas tecnologías desde la educación técnica. “Esto permite que los futuros profesionales del agro lleguen al mundo laboral con conocimientos que anteriormente no formaban parte de su preparación”.

Proyección de la automatización
Para los especialistas, la evolución tecnológica apunta a una agricultura donde diferentes sistemas estarán conectados entre sí. Drones, imágenes satelitales y multiespectrales, sensores de suelo, estaciones meteorológicas, registros históricos, maquinaria agrícola y plataformas de IA podrán compartir información para generar diagnósticos, predicciones y acciones.
Bravo mencionó que, en el caso de los cerezos, el siguiente paso es avanzar hacia sistemas capaces de integrar información sobre clima, desarrollo de frutos e historial productivo para estimar carga frutal, rendimiento, calibre y madurez, además de detectar de manera anticipada anomalías o sectores que requieran mayor atención.
A esto se suma una maquinaria cada vez más autónoma. Los nuevos drones agrícolas incorporan tecnologías como radar y sistemas de visión que permiten reconocer tridimensionalmente el entorno, detectar obstáculos y adaptar su navegación durante la operación.
Álamos comentó que proyectan que los campos tengan procesos completos, con una conexión entre las distintas herramientas. Por ejemplo, dijo que “un sensor detecta una condición, la IA analiza los datos, un software genera una prescripción y posteriormente un dron o una máquina ejecuta la labor, todo bajo supervisión humana”.
“La IA ya está en los campos chilenos. La verdadera pregunta es qué tan rápido vamos a ser capaces de integrarla al sistema agronómico, de que sea entendida y utilizada por los agricultores, y convertirla en decisiones productivas reales”.
*Fotografías gentileza de Dronespray.
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