Durante casi medio siglo, el glifosato ha sido la herramienta más utilizada en el control de malezas a escala mundial. Su amplio espectro, su acción sistémica, su bajo costo y su facilidad de aplicación lo convirtieron en la base de la agricultura de conservación, de la fruticultura intensiva y de buena parte de los cultivos extensivos.

Sin embargo, el debate científico sobre su perfil sanitario, la aparición de malezas resistentes y las exigencias crecientes de mercados y certificadoras han llevado a muchos productores a preguntarse qué ocurriría si tuvieran que prescindir de él, o al menos reducir su uso.

La respuesta corta es que sí es posible, pero no mediante un reemplazo directo. En este artículo revisamos la evidencia disponible sobre el glifosato, explicamos la diferencia entre peligro y riesgo, analizamos diez alternativas al glifosato con sus rangos de eficacia y costo, y proponemos un plan de manejo integrado de malezas adaptable a distintos sistemas productivos, escalas y climas.

El objetivo no es demonizar ni defender una molécula, sino entregar criterios técnicos para rediseñar el control de malezas de forma rentable, sostenible y ajustada a la normativa de cada país.

1.Resumen: no existe un sustituto único del glifosato

Eliminar o reducir el glifosato es técnicamente posible, pero ninguna herramienta replica por sí sola su combinación de amplio espectro, bajo costo relativo, acción sistémica y facilidad de aplicación.

Una evaluación del Instituto Julius Kühn en Alemania, que modeló el abandono total del herbicida en rotaciones de trigo, colza, cebada y maíz, concluyó que en usos como el presiembra, el rastrojo y la desecación solo las medidas mecánicas alcanzaban una eficacia cercana, y que no había una alternativa química autorizada equivalente.

Por eso, la estrategia más robusta consiste en combinar prevención, competencia del cultivo, métodos físicos y, cuando corresponda, productos químicos o biológicos registrados. La FAO lleva más de dos décadas recomendando integrar prácticas preventivas, culturales, mecánicas y químicas en lugar de depender de una sola herramienta de control de malezas.

En términos económicos, las opciones más accesibles suelen ser las culturales y la escarda mecánica con maquinaria ya disponible; las más intensivas en capital son la robótica, el láser y el control electrofísico. La transición, en suma, debe diseñarse como manejo integrado de malezas (MIM) y no como el intercambio de una molécula por otra.

2.Por qué reducir o evitar el glifosato

Hay tres motivos principales para replantear el uso de glifosato: la exposición de quienes lo aplican, la sostenibilidad del sistema agronómico y un marco regulatorio y comercial que varía entre países y compradores.

2.1Salud y exposición ocupacional: peligro frente a riesgo

En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), organismo especializado de la OMS, clasificó el glifosato como probablemente carcinogénico para los humanos, es decir, en el Grupo 2A.

La clasificación se basó en evidencia limitada en humanos, evidencia suficiente en animales de experimentación y evidencia mecanística relevante.

Se trata de una evaluación de peligro: indica que la sustancia puede causar un daño en determinadas condiciones, no cuánto riesgo supone una exposición concreta.

En mayo de 2016, la Reunión Conjunta FAO/OMS sobre Residuos de Plaguicidas (JMPR) revisó el compuesto en Ginebra y concluyó que era improbable que representara un riesgo carcinogénico para las personas expuestas a través de la dieta.

La propia OMS explicó que ambos resultados responden a preguntas distintas y no son necesariamente contradictorios, y un portavoz de la FAO precisó entonces que la conclusión se limitaba a la vía alimentaria y no resolvía la cuestión de la exposición laboral.

Clave para interpretar la evidencia: el peligro describe la capacidad intrínseca de una sustancia para causar daño; el riesgo combina ese peligro con la dosis, la vía y la frecuencia de exposición.

Por eso, aunque el consumidor esté razonablemente protegido, se justifica minimizar la exposición del operario durante la mezcla, la carga y la aplicación de cualquier herbicida.

2.2Ambiente, resistencia de malezas y resiliencia agronómica

En su revisión de 2023, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no encontró áreas críticas de preocupación, entendidas como problemas que afectan a todos los usos propuestos e impiden la aprobación.

Sí señaló lagunas de información, incertidumbres sobre la biodiversidad y un riesgo crónico elevado para mamíferos en 12 de los 23 usos representativos evaluados.

La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) había concluido en 2022 que el compuesto no cumplía los criterios científicos para clasificarse como carcinogénico, mutagénico ni tóxico para la reproducción.

El argumento agronómico es quizá el más contundente. Depender de un solo mecanismo de acción selecciona poblaciones de malezas resistentes y empobrece el sistema de manejo. La FAO recomienda diversificar rotaciones, labores, momentos de intervención y mecanismos de control para reducir la presión de selección.

Al mismo tiempo, sustituir el glifosato por laboreo intensivo tampoco es neutro: puede aumentar el consumo de combustible, la erosión, la pérdida de humedad y la perturbación del suelo, sobre todo en agricultura de conservación.

La agencia sanitaria francesa ANSES identificó precisamente situaciones sin alternativa práctica a corto plazo: suelos pedregosos, pendientes pronunciadas, malezas perennes difíciles y sistemas sin labranza.

2.3Regulación y mercado

El marco legal varía radicalmente entre países. Que una sustancia esté autorizada en una jurisdicción no garantiza que lo esté en otra, ni que ciertos compradores o esquemas de certificación la acepten.

En la Unión Europea, la aprobación del glifosato se renovó hasta el 15 de diciembre de 2033, con nuevas condiciones, entre ellas la prohibición de su uso como desecante antes de la cosecha. Los Estados miembros siguen siendo responsables de autorizar cada producto comercial y pueden restringir su uso en su territorio.

El caso europeo demuestra que reducir el uso de herbicidas no equivale necesariamente a una prohibición legal. En cualquier país, la sustitución debe basarse en los registros nacionales vigentes y en etiquetas aprobadas por la autoridad correspondiente, como el SAG en Chile, el SENASA en Argentina o Perú y el ICA en Colombia.

3.Diez alternativas al glifosato para el control de malezas

Las siguientes alternativas al glifosato se ordenan desde las herramientas físicas y culturales hasta las tecnológicas, y terminan en el enfoque que las integra a todas. Los costos son rangos orientativos para presupuestar, no cotizaciones.

3.1Escarda manual y mecánica

Azadas, cultivadores, escardadoras de dedos, gradas y cuchillas destruyen, arrancan o entierran las malezas. La eficacia es alta sobre plántulas y anuales pequeñas, y menor sobre perennes con reservas subterráneas, por lo que suelen hacer falta varias pasadas.

No deja residuos químicos y resulta especialmente útil entre hileras, pero exige mano de obra, combustible y una ventana climática adecuada. Como referencia, conviene presupuestar entre US$50 y 400/ha para la escarda mecánica y entre US$300 y 1.800/ha para la manual, según salarios e intensidad.

La limitación más seria está dentro de la línea del cultivo. En un ensayo belga con remolacha azucarera, el programa exclusivamente mecánico logró 69% de eficacia global, pero solo 23% dentro de la hilera, con una pérdida de rendimiento de azúcar cercana al 19%.

Los programas mixtos, en cambio, superaron el 97% de eficacia con menos herbicida y menor costo que el esquema químico.

3.2Siega, desbroce y corte antes de la semillación

Su objetivo no siempre es matar la planta de inmediato, sino agotar sus reservas y, sobre todo, impedir que reponga el banco de semillas. La eficacia es media en términos de biomasa, pero alta para frenar la producción de semillas si el corte llega en el momento correcto.

Requiere segadora o desbrozadora y repeticiones en especies que rebrotan, y funciona bien donde el suelo no debe removerse, como en huertos frutales y viñedos. El costo orientativo es de US$30 a 150/ha por intervención.

Su impacto químico es nulo, aunque consume energía y puede afectar a la fauna si se siegan superficies completas; dejar franjas sin cortar reduce ese riesgo. En las praderas canadienses, el ensilado temprano formó parte de las estrategias que mejor controlaron especies difíciles.

3.3Cultivos de cobertura y acolchados

Los cultivos de cobertura y los acolchados cubren el suelo, interceptan la luz, compiten por agua y nutrientes y, en algunas especies, aportan efectos alelopáticos. Su eficacia varía de media a alta según la biomasa lograda y el clima.

En ensayos realizados en 2019 y 2020 en la Chacra Experimental Integrada Barrow del INTA, en Tres Arroyos, Buenos Aires, mezclas binarias y ternarias lograron entre 66% y 94% de supresión, y la biomasa media de malezas cayó de 259 a 12 g/m², un resultado similar al del barbecho químico del ensayo.

Como presupuesto inicial, entre semilla, implantación y terminación, pueden estimarse US$100 a 300/ha. A cambio, la cobertura protege contra la erosión y mejora la estructura del suelo. En zonas secas, su consumo de agua exige planificar con cuidado la fecha de terminación.

3.4Rotación, competencia del cultivo y falsa cama de siembra

Cambiar fechas y ciclos, alternar arquitecturas de cultivo, aumentar la densidad cuando sea agronómicamente viable y provocar la emergencia de malezas antes de la siembra para eliminarlas después, técnica conocida como falsa cama, rompe sus ciclos biológicos.

El efecto de cada práctica aislada suele ser medio, pero crece con varios años de aplicación. Los costos incrementales rondan los US$20 a 150/ha, aunque cambiar la rotación puede alterar más los ingresos que los costos directos.

Un estudio de cinco años (2016 a 2020) en seis localidades de las praderas canadienses combinó diversidad de rotación con cultivos invernales y perennes, mayores densidades de siembra, ensilado y recolección de granza.

Confirmó un buen control de avena silvestre incluso sin herbicidas dentro del cultivo, aunque la respuesta cambió según la especie. En Alemania, un ensayo sobre cola de zorra (Alopecurus myosuroides) recomendó la falsa cama con control mecánico frente a las alternativas químicas y electrofísicas evaluadas.

3.5Control térmico de malezas: llama, aire caliente o vapor

El calor rompe las membranas celulares y desnaturaliza los tejidos. La eficacia es media a alta en plantas jóvenes, pero menor contra raíces profundas, lo que obliga a repetir el tratamiento.

En Egipto, un prototipo de aire caliente probado en cebolla alcanzó 91,45% de control de malezas a 950 °C, redujo el banco de semillas superficial en casi 77% y tuvo un costo operativo de US$124,32/ha, aunque con un daño al cultivo cercano al 11%.

Un rango práctico de US$100 a 350/ha por tratamiento es razonable como referencia. El método evita residuos de herbicidas, pero consume mucha energía y, en el caso de la llama, exige protocolos estrictos contra incendios.

3.6Ácido pelargónico y otros herbicidas de contacto

Estos compuestos dañan rápidamente las membranas y los tejidos expuestos. Su efecto visual sobre malezas pequeñas es alto, pero superficial, y las perennes pueden rebrotar.

En un estudio de dos años de la Universidad de Rostock, el ácido pelargónico aplicado sobre brotes jóvenes de cardo cundidor (Cirsium arvense) redujo la biomasa aérea en 43% y la subterránea en 22%, pero no evitó el rebrote.

El costo puede situarse entre US$250 y 500/ha según dosis y producto. En un ensayo alemán en falsa cama, la combinación de ácido pelargónico con hidrazida maleica costó unos €430/ha, frente a unos €40/ha del glifosato, y los autores no la consideraron adecuada para ese uso.

Un origen natural o una rápida degradación, además, no equivalen automáticamente a riesgo ambiental cero.

3.7Herbicidas selectivos distintos del glifosato

En sistemas que no buscan eliminar todo uso químico, los herbicidas registrados con mecanismos de acción adaptados a las especies presentes pueden ofrecer eficacias de 80% a 95% sobre objetivos susceptibles, con costos orientativos de US$25 a 120/ha.

Su gran ventaja es la escalabilidad; sus desventajas, los residuos, las restricciones de rotación, la toxicidad específica y la evolución de resistencia. No tiene sentido reemplazar la dependencia del glifosato por la dependencia de otra molécula.

La combinación con escarda física suele superar al tratamiento solo químico.

En remolacha azucarera, un herbicida preemergente seguido de una o dos escardas manuales redujo el peso seco de malezas entre 90% y 96%, y en Baviera la combinación de aplicación en banda sobre la hilera con escarda entre hileras permitió reducir el uso de herbicida hasta en 65% con eficacia similar o superior.

La elección del producto debe hacerse siempre según el registro nacional y la etiqueta.

3.8Bioherbicidas microbianos o botánicos

Hongos, bacterias, metabolitos o extractos vegetales pueden infectar malezas o interferir con su germinación y metabolismo. Los bioherbicidas tienen un impacto ambiental potencialmente bajo y aportan mecanismos de acción novedosos, pero su eficacia en campo sigue siendo variable, condicionada por la temperatura, la humedad, la formulación y la etapa de la maleza.

La estabilidad del producto, la consistencia de los resultados y el escalamiento industrial son hoy sus principales barreras. Un presupuesto orientativo es de US$80 a 300/ha, allí donde existan productos registrados. Son más adecuados como componente específico de un programa que como reemplazo universal.

3.9Robótica, visión artificial, láser y control electrofísico

Cámaras y algoritmos identifican cada maleza y activan cuchillas, láseres, descargas eléctricas o microaplicaciones solo sobre el objetivo.

La eficacia potencial es alta y la superficie tratada se reduce drásticamente, pero se requieren hileras bien definidas, soporte técnico, calibración y una inversión inicial importante.

Los costos operativos publicados rondan los US$250 a 800/ha.

La rentabilidad depende del sistema. Un análisis en remolacha azucarera de Baviera, publicado en 2025, encontró que el robot de escarda mejoraba el resultado frente a la escarda mecánica convencional en producción orgánica, pero en la finca convencional arrojaba un retorno negativo sobre costos totales frente a la pulverización.

Además, exigía más horas de trabajo calificado por supervisión e intervenciones. En el caso del control electrofísico, el ensayo alemán en falsa cama calculó que el equipo solo sería competitivo con una inversión máxima de entre €219.000 y €300.000.

3.10 Manejo integrado de malezas

El manejo integrado de malezas no es una tecnología, sino una forma de organizar todas las anteriores: prevención, rotación, cobertura, monitoreo, umbrales prácticos, escarda mecánica y tratamientos de rescate.

Su eficacia es alta y más duradera, porque ataca distintas etapas del ciclo de las malezas y reduce la presión de selección.

Presupuestar entre US$100 y 400/ha adicionales o reasignados es una referencia razonable, pero el balance debe incluir el ahorro futuro en herbicidas, la reducción del banco de semillas y el rendimiento protegido.

4.Comparación de eficacia y costos de las alternativas

La siguiente tabla resume el desempeño relativo de cada opción de control de malezas sin glifosato.

glifosato
glifosato

Nota metodológica: son rangos presupuestarios comparables, no cotizaciones. La mano de obra, el combustible, el tamaño de la parcela, la maquinaria disponible, la densidad de malezas, el tipo de cambio, los subsidios y la regulación pueden multiplicar los costos.

A modo de ejemplo, un estudio del INRAE en viñedos franceses estimó que reemplazar el glifosato por escarda mecánica añadía en promedio unos €250/ha, con variaciones de €12 a €553/ha según la zona vitícola.

5.Plan de manejo integrado de malezas paso a paso

La transición más segura comienza por identificar las especies y mapear los focos, no por comprar una nueva herramienta. Luego se distingue entre malezas anuales y perennes, se prioriza impedir la producción de semillas y se reserva el tratamiento más intensivo para los escapes.

Este enfoque coincide con las recomendaciones de la FAO y con la evidencia de que los sistemas que combinan varias técnicas resisten mejor la falla de una herramienta individual.

Diagnóstico y mapa de malezas; identificación de especies, densidad y ciclo; si el problema es prevenible con manejo cultural se aplica rotación, cobertura y densidad competitiva, si no, control físico o mecánico; se monitorea la emergencia; si se supera el nivel aceptable se aplica control dirigido, si no, se continúa monitoreando; se eliminan escapes antes de la semillación y se evalúa eficacia, costo y banco de semillas para iniciar un nuevo ciclo.

glifosato

En la práctica, el plan se traduce en cuatro pasos: diagnosticar y mapear las especies presentes; aplicar primero las medidas culturales y de cobertura; intervenir físicamente cuando la emergencia supere el nivel aceptable; y cerrar cada temporada eliminando los escapes antes de que semillen.

Registrar los resultados de cada paso es lo que permite ajustar el sistema en el ciclo siguiente.

6.Recomendaciones prácticas por sistema, escala y región

6.1Según el sistema productivo

En cultivos sembrados en hileras, la primera opción debería ser la escarda mecánica entre líneas combinada con cobertura o falsa cama de siembra; las cámaras y el guiado satelital permiten trabajar más cerca de la línea del cultivo.

En sistemas densos o extensivos son más escalables la rotación, la competitividad del dosel, los cultivos de cobertura y los tratamientos selectivos de rescate. En plantaciones perennes, como huertos frutales y viñedos, la siega, el acolchado y el control mecánico o térmico localizado evitan tratar toda la superficie.

En producciones intensivas de alto valor por hectárea, la robótica o la escarda manual pueden justificarse económicamente.

6.2Según la escala de la explotación

En una explotación pequeña conviene priorizar herramientas manuales o mecanización ligera, acolchados y rotaciones, que requieren poco capital y permiten precisión. Una explotación mediana puede justificar cultivadores guiados, cultivos de cobertura y la contratación de servicios térmicos o de agricultura de precisión.

En una explotación grande, la clave es la capacidad de trabajo: rotación y coberturas a escala, maquinaria de gran ancho, mapas de malezas, pulverización dirigida y, cuando la economía lo permita, robótica o electrificación.

6.3Según la región y el clima

La variación regional es decisiva. En zonas áridas o semiáridas, una cobertura debe evaluarse por su consumo de agua; donde la mano de obra es cara, la escarda manual pierde competitividad; en climas húmedos, algunos bioherbicidas pueden funcionar mejor; y el flameado puede ser inaceptable durante periodos de alto riesgo de incendios, como los veranos secos del centro de Chile.

Cualquier alternativa química o biológica debe verificarse ante el servicio fitosanitario o la autoridad de plaguicidas del país.

7.Preguntas frecuentes sobre agricultura sin glifosato

7.1¿Existe un reemplazo directo del glifosato?

No. Ninguna alternativa reúne a la vez amplio espectro, acción sistémica, bajo costo y facilidad de aplicación. La estrategia más sólida es combinar prevención, cultivos de cobertura, escarda mecánica temprana y tratamientos dirigidos dentro de un manejo integrado de malezas.

7.2¿El glifosato causa cáncer?

La IARC lo clasificó en 2015 como probablemente carcinogénico (Grupo 2A), una evaluación de peligro. La JMPR de FAO y OMS concluyó en 2016 que es improbable un riesgo carcinogénico por exposición alimentaria, y la EFSA no identificó áreas críticas de preocupación en 2023. Aun así, conviene minimizar la exposición ocupacional.

7.3¿Cuál es la alternativa al glifosato más económica?

Las prácticas culturales, como rotación, mayor densidad de siembra y falsa cama, y la siega antes de la semillación suelen costar entre 20 y 150 dólares por hectárea. Los herbicidas selectivos también son baratos, pero aumentan el riesgo de resistencia si se usan como único recurso.

7.4¿El ácido pelargónico sirve contra malezas perennes?

Solo parcialmente. Actúa por contacto y quema la parte aérea, pero no impide el rebrote de perennes como el cardo cundidor (Cirsium arvense). Funciona mejor sobre plántulas y malezas anuales pequeñas.

7.5¿Cuánto tarda la transición a una agricultura sin glifosato?

Entre uno y tres ciclos de cultivo. Se recomienda empezar con parcelas piloto y registrar costo por hectárea, horas de trabajo, densidad de malezas, rendimiento y producción de semillas antes de escalar.

8.Conclusiones

Una agricultura sin glifosato es viable, pero su éxito depende menos de encontrar otro glifosato que de rediseñar el sistema de control de malezas.

La evidencia revisada muestra un patrón consistente: las herramientas aisladas tienen puntos débiles, ya sea la línea del cultivo en la escarda, el rebrote de perennes con los herbicidas de contacto o la rentabilidad en la robótica, mientras que las combinaciones bien diseñadas alcanzan eficacias comparables a las del esquema químico con menos insumos y menor presión de selección.

La combinación más sólida es prevención cultural, cobertura del suelo, intervención mecánica temprana y eliminación de escapes, complementada solo cuando sea necesario con control térmico, biológico, tecnológico o herbicidas registrados de otros mecanismos.

El primer paso práctico es una campaña de diagnóstico con parcelas piloto que registren costo por hectárea, horas de trabajo, densidad de malezas antes y después, rendimiento y producción de semillas.

Tras uno o dos ciclos pueden escalarse las combinaciones que mejor funcionen. Cuanto antes se reduzca el banco de semillas y se diversifiquen las tácticas, mayor será la probabilidad de mantener el control a largo plazo, con o sin glifosato en la caja de herramientas.

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