Investigadores de Norte y Sudamérica unen fuerzas para abordar la depresión amarga o bitter pit en manzanas

Investigadores de Norte y Sudamérica unen fuerzas para abordar la depresión amarga o bitter pit en manzanas

Los productores de manzanas han luchado durante décadas contra la depresión amarga o bitter pit, un persistente desorden fisiológico de postcosecha que provoca manchas oscuras y hundidas en la superficie de la fruta, dejando la pulpa seca e incomestible.

Sin embargo, a pesar de que este problema ha sido documentado durante más de 150 años y puede generar pérdidas de hasta un 60% en variedades susceptibles como Honeycrisp o Granny Smith, aún no se comprende completamente qué lo provoca ni cómo prevenirlo.

Una innovadora colaboración internacional entre investigadores de la Universidad Estatal de Michigan (MSU, por sus siglas en inglés) y la Universidad de Talca, en Chile, busca respuestas. Utilizando un avanzado sistema de escaneo por fluorescencia de rayos X, el profesor de fisiología de postcosecha de MSU, Randy Beaudry, y su equipo están yendo más allá de los niveles de calcio (una posible causa del bitter pit), enfocándose más bien en el impacto de la distribución y concentración de este mineral dentro de la fruta.

“Sería la primera vez que estos frutos son visualizados de esta manera”, señaló Beaudry a Portalfruticola.com. “Ahora podemos observar la manzana completa y obtener una idea real de cómo se distribuyen los minerales”.

Bitter pit: la verdad más allá de la cáscara

Investigaciones previas sobre bitter pit se basaban en técnicas de imagen y análisis altamente localizadas. Sin embargo, estos métodos presentan limitaciones importantes: las imágenes ofrecen una visión restringida de los tejidos del fruto, mientras que las pruebas mediante sondas son destructivas y solo permiten analizar muestras de células individuales. Además, ambos procedimientos son costosos y pueden tardar semanas en entregar resultados, lo que dificulta su aplicación comercial en huertos.


Desentrañando el misterio de la depresión amarga o bitter pit: investigadores de Norte y Sudamérica unen fuerzas para abordar este costoso desorden en manzanas

Carolina Contreras y Alex Engelsma, de MSU, durante un viaje a la Región de La Araucanía para recolectar muestras.


Durante una visita realizada años atrás a la Universidad de Talca, Beaudry sugirió utilizar tecnología de fluorescencia de rayos X para obtener una visión más completa del desarrollo del bitter pit.

“Propuse que la universidad adquiriera un equipo capaz de realizar estas mediciones y finalmente obtuvieron esta máquina de medio millón de dólares para su instituto de fenómica”, explicó.

El equipo permite identificar qué minerales, como calcio, potasio o hierro, están presentes tanto en la superficie como en el interior de los frutos, además de determinar su concentración y distribución. Un aspecto clave de esta técnica es que reduce los tiempos de procesamiento a apenas 30 minutos dependiendo del tipo de escaneo, permitiendo seguir cronológicamente el movimiento de minerales desde las primeras etapas del desarrollo del fruto hasta la cosecha comercial.

“Hasta donde sé, este equipo extremadamente raro y costoso solo existe en un departamento relacionado con agricultura en un lugar del mundo: la Universidad de Talca”, añadió el académico.

Aunque el equipo abrió nuevas posibilidades para la investigación, existía un desafío: las variedades más susceptibles al bitter pit no se cultivan cerca de la Universidad de Talca. Fue entonces cuando Beaudry incorporó al proyecto a Carolina Contreras, fisióloga de poscosecha y exalumna de posgrado de MSU.

Actualmente, Contreras es profesora de la Facultad de Ciencias Agrarias y Alimentarias de la Universidad Austral de Chile, en la Región de La Araucanía. Allí, la empresa frutícola Frusan produce manzanas Honeycrisp, una de las variedades más propensas a desarrollar bitter pit. Contreras actúa como enlace del proyecto en Chile, coordinando con la compañía la entrega de muestras obtenidas durante distintas temporadas.

Complementando el estudio de imágenes a gran escala, Alex Engelsma, estudiante de doctorado de segundo año en el laboratorio de Beaudry, investiga el papel del sistema vascular interno del fruto. Mediante el uso de un colorante rosado intenso para teñir los tejidos, el investigador evalúa la funcionalidad de estas estructuras y su posible relación con la aparición del desorden.

El largo camino entre el laboratorio y el huerto

El bitter pit se desarrolla poco antes de la cosecha o durante períodos prolongados de almacenamiento, razón por la cual normalmente no llega a los consumidores. Sin embargo, las consecuencias económicas pueden ser severas, ya que las pérdidas ocurren después de que los productores han invertido significativamente en fertilización, riego, aplicaciones fitosanitarias y almacenamiento en frío.


Desentrañando el misterio de la depresión amarga o bitter pit: investigadores de Norte y Sudamérica unen fuerzas para abordar este costoso desorden en manzanas

Imagen referencial.


Se puede perder entre un 10% y un 60% de la fruta”, advirtió Beaudry, destacando que la situación es especialmente crítica considerando que muchas empresas agrícolas operan con márgenes de ganancia cercanos al 3%.

En Chile, Contreras indicó que Frusan estima pérdidas de producción de entre 15% y 30%.

Actualmente, Beaudry analiza la relación entre la concentración y los patrones de distribución del calcio tanto en hojas como en frutos. El objetivo es identificar una conexión que permita, en el futuro, detectar el riesgo de bitter pit mediante análisis foliares.

“Espero impulsar el desarrollo de un servicio de análisis rápido y de bajo costo utilizando fluorescencia de rayos X”, señaló.

Según explicó, una herramienta de este tipo podría generar importantes beneficios económicos. Los análisis actuales tardan semanas y tienen un costo de entre US$15 y US$20 por muestra. Con esta tecnología, por el mismo valor, sería posible analizar más de 100 muestras de hojas y obtener resultados en hasta 12 horas.

Beaudry se encuentra procesando los datos y espera publicar los resultados antes de fin de año. Paralelamente, participa en un proyecto financiado por el programa chileno Fondecyt para estudiar la nutrición del arándano junto a investigadores de la Universidad de Talca.

Por su parte, Engelsma, quien también recibe apoyo de diversas instituciones chilenas, iniciará en julio la etapa de análisis de datos de su investigación. La fecha de publicación de sus resultados aún no ha sido definida.

*Imágenes cortesía Universidad Austral de Chile | Read this story in English by Sandra Gutiérrez.


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