A medida que los márgenes de la banana se reducen, BANA pide ampliar la conversación

A medida que los márgenes de la banana se reducen, BANA pide ampliar la conversación

Probablemente más que cualquier otra categoría en el pasillo de frutas y verduras, la banana atraviesa una situación crítica.

Este alimento básico, reconocido por su versatilidad, bajo precio y por ser la fruta favorita de los estadounidenses, ha estado enfrentando enfermedades que amenazan a toda la industria, como la Sigatoka Negra y el Fusarium Raza 4 Tropical (R4T), las cuales han devastado la producción bananera en distintos países productores durante los últimos cinco años.

A esto se suma la volatilidad climática provocada por el cambio climático en las regiones tropicales, que favorece directamente la propagación de enfermedades.

Y los desafíos no terminan ahí. Las recientes tensiones geopolíticas en Medio Oriente han golpeado con fuerza a la producción de frutas frescas, ya que el aumento de los costos de combustible y fertilizantes ha reducido drásticamente los márgenes de toda la cadena.

Tom Stenzel, director ejecutivo de la Asociación de Banano de Norteamérica (BANA), conoce muy bien esta realidad. Su organización, junto con importantes actores de la categoría como Fresh Del Monte, ha venido advirtiendo sobre estos problemas desde hace tiempo y vuelve a hacerlo ahora que nuevas presiones están estrechando aún más los márgenes de los productores, mientras numerosas fincas en distintas regiones productoras están cerrando sus operaciones.


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En una entrevista con Portalfruticola.com, Stenzel analizó la situación actual y explicó por qué considera que el sector debe aprovechar el permanente cariño de los consumidores por las bananas para construir un futuro más sostenible para la industria.

“Las bananas son un producto poco valorado. Siempre han estado disponibles, en grandes cantidades y a bajo precio, por lo que se dan por sentados”, señaló. “El desafío para esta industria será reabrir la conversación sobre cuál es el verdadero valor de las bananas y cómo podemos fijar precios y garantizar el suministro de manera acorde a ese valor real”.

Las disrupciones geopolíticas han golpeado especialmente a la industria bananera mundial, considerando los problemas que ya enfrentaba el sector. ¿Está de acuerdo con esa evaluación?

“Estoy completamente de acuerdo con lo que han señalado los grupos de productores. Me parece que la situación en Medio Oriente y la guerra con Irán fueron la gota que rebalsó el vaso.

La industria ya venía enfrentando una fuerte presión por enfermedades, pero cuando se produce una escalada masiva de costos, eso se convierte en una amenaza muy seria para la cadena de suministro".

Según Stenzel, una de las principales preocupaciones es que más fincas abandonen la producción debido a la falta de rentabilidad, mientras algunos agricultores podrían optar por cambiar a otros cultivos. El papel de los fertilizantes suele subestimarse. Los bananos absorben nutrientes constantemente, por lo que no se puede omitir una aplicación y compensarla después”.


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Recientemente se han reportado márgenes estrechos en países productores de Centroamérica, e incluso Fresh Del Monte cerró cuatro fincas en Costa Rica. ¿Cómo ha impactado esto al mercado estadounidense?

“No hemos visto cambios importantes en los precios minoristas de la banana en Estados Unidos. Existe un mecanismo para trasladar los aumentos del combustible marítimo, pero opera con aproximadamente tres meses de retraso. Ahora estamos llegando al momento en que las empresas comercializadoras han tenido que absorber lo que equivale a una duplicación del costo del combustible bunker”.

Stenzel afirmó que tanto los márgenes de las comercializadoras como los de los productores son prácticamente inexistentes.

Es momento de tener una conversación muy seria con los supermercados sobre la sostenibilidad del mercado de la banana. También tendremos que involucrar a los productores”.

Añadió que en 1980 el precio de la banana en Estados Unidos rondaba los 30 centavos de dólar por libra. Actualmente el precio promedio es de unos 60 centavos.

“Parece que se duplicó, pero si se ajusta por inflación debería estar cerca de US$1,10 por libra. Básicamente estamos vendiendo bananos en Estados Unidos a casi la mitad de su valor real respecto de 1980”.

“Si realmente queremos una cadena de suministro confiable y sostenible, tendremos que invertir más en la producción tropical”.


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Fotografía ASBAMA | Archivo.


¿Las bananas ya no son inmunes a la inflación?

Durante décadas se consideró que las bananas eran prácticamente inmunes a la inflación debido a su bajo precio y alta disponibilidad. Sin embargo, Stenzel cree que esa realidad está cambiando.

“Creo que hemos llegado a un punto de inflexión en el que los bananos ya no están libres de los efectos de la inflación”.

Respecto a la sensibilidad de los consumidores ante aumentos de precio, sostuvo que existe un mito entre los minoristas.

“Cuando Estados Unidos impuso un arancel del 10%, Walmart aumentó entre cuatro y cinco centavos por libra el precio del banano debido a esos costos adicionales y no hubo impacto en la demanda”.

Según Stenzel, los supermercados podrían aumentar unos pocos centavos el precio por libra, compartir ese margen adicional con productores y proveedores, y contribuir así a fortalecer la sostenibilidad de la cadena.

La demanda se ha mantenido relativamente estable durante años. ¿Es esto una prioridad para BANA?

“Sí. Creemos que necesitamos desarrollar una estrategia de marketing para la categoría, similar a la que han aplicado los aguacates y otras frutas competidoras. Uno de los principales focos está puesto en los consumidores jóvenes".

“Las bananas son un alimento básico para familias con niños, pero cuando esos jóvenes se van a la universidad o viven solos en las ciudades, vemos una disminución en el consumo. Queremos volver a conectar con ellos”.


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Aunque la asociación aún no está preparada para anunciar iniciativas concretas, Stenzel indicó que ya han realizado investigaciones de mercado y están evaluando distintas alternativas.

La industria viene advirtiendo desde hace años sobre las dificultades que enfrenta, pero Stenzel reconoce que transmitir ese mensaje no es sencillo.

“No podemos simplemente ir donde los consumidores a quejarnos. Tenemos que contar la historia de una manera más efectiva”.

Entre las iniciativas que se analizan está mostrar la realidad de las plantaciones tropicales mediante videos, invitar a medios especializados a conocer los efectos de las enfermedades en terreno e involucrar más directamente a los supermercados.

“Los minoristas son, en última instancia, los principales guardianes de esta cadena”.

Innovación, pero con resultados a largo plazo

En los últimos años se han registrado importantes avances en investigación y desarrollo para enfrentar amenazas como el Fusarium R4T.

Sin embargo, Stenzel advirtió que el proceso es lento. “Todavía faltan años. Llegaremos a ese punto, pero la transición tomará tiempo”.

Mientras tanto, la industria debe seguir asumiendo elevados costos asociados al control del R4T, las restricciones de acceso a las plantaciones, nuevas exigencias de manejo y el uso continuo de fungicidas como Mancozeb para combatir la Sigatoka Negra.

“Todos esos costos se suman a las inversiones en investigación genética. Por eso sentimos que estamos en un momento muy delicado para la industria”.

Pese a las dificultades, Stenzel mantiene una visión optimista.

“Creo que vamos a superar esta situación. Pero también creo que ha llegado el momento de tener una conversación mucho más amplia”.

*Read this story in English by Sandra Gutiérrez.

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