Fenómeno de El Niño se aproxima Costa Rica: banano y piña serían las especies más afectadas
El fenómeno de El Niño, el cual ya comenzó a sentirse en Costa Rica, podría convertirse en uno de los episodios más intensos de las últimas décadas, generando impactos directos en la industria frutícola de exportación.
Portalfruticola.com conversó con el meteorólogo costarricense Álvaro Bremes, quien explicó que los modelos climáticos internacionales proyectan un evento extremadamente fuerte, con anomalías de temperatura en el océano Pacífico ecuatorial que podrían alcanzar hasta los 3,5 °C por sobre lo normal.
Para tener una referencia, el especialista recuerda que en 1997-1998 y 2015-2016 con El Niño se registraron anomalías cercanas a los 2,4 °C.
“Hablamos de un Niño potencialmente más intenso que los eventos históricos recientes. Pero además, el fenómeno ya está aquí y sus impactos ya comenzaron a observarse en distintas regiones del país”, sostuvo el especialista.
Impacto del fenómeno de El Niño
El meteorólogo comentó que la alteración de las temperaturas oceánicas modifican la circulación atmosférica sobre Centroamérica, fortaleciendo los vientos alisios provenientes del Caribe y reducen el ingreso de humedad desde el Pacífico.
Dicha situación provoca un marcado déficit de lluvias en gran parte del Pacífico costarricense, mientras que las regiones caribeñas experimentan precipitaciones por sobre los niveles normales.
Las zonas más afectadas por la sequía serían Guanacaste, el Valle Central, la región de Los Santos y parte del Pacífico Central, donde el déficit hídrico podría alcanzar hasta un 60% en algunos períodos críticos del año.
En contraste, el Caribe Sur, Caribe Central y Caribe Norte enfrentarían aumentos de lluvia de entre 30% y 40% sobre los promedios habituales, elevando el riesgo de inundaciones y saturación de suelos.
Mango
Uno de los cultivos de Costa Rica que podría verse relativamente favorecido bajo condiciones controladas es el mango, especialmente en regiones cálidas y secas como Guanacaste y el Pacífico Central.
De acuerdo con el meteorólogo, el estrés hídrico moderado favorecería la floración de los huertos, mejorando la sincronización productiva y logrando un incremento en la concentración de azúcares en la fruta, generando mejores grados Brix y una apariencia más atractiva para exportación.
“El mango necesita estaciones secas marcadas para florecer de manera adecuada. En un año de El Niño puede haber una excelente floración y mejor calidad visual del fruto”, dijo..
Sin embargo, el experto advirtió que temperaturas excesivamente altas, vientos fuertes y sequías extremas podrían provocar aborto floral, frutos más pequeños, quemaduras solares y deshidratación.
Entre las principales recomendaciones para los productores, Bremes sugirió evitar excesos de nitrógeno antes de la floración, priorizar el riego en etapas críticas como el cuaje y llenado del fruto, y mantener un estrés hídrico moderado sin llegar a condiciones severas.
Piña y banano
Un escenario más complejo experimentarían los cultivos del Caribe de Costa Rica, particularmente la piña y el banano, dos de las principales frutas de exportación del país.
En el caso de la piña, el exceso de humedad, la menor radiación solar y las altas precipitaciones podrían favorecer la aparición de enfermedades fúngicas y deteriorar la calidad del fruto.
Las regiones más expuestas serían el Caribe Central y Sur, incluyendo sectores cercanos a Limón, Matina y Puerto Viejo.
En banano, la situación podría ser más delicada. El meteorólogo advirtió sobre posibles inundaciones recurrentes en las planicies del Caribe, además de estrés fisiológico provocado por noches más cálidas y elevada humedad ambiental.
“El banano es uno de los cultivos que más sufre con estas condiciones. Hay reducción del calibre de la fruta, menor peso de racimos y aumento de plagas como trips y ácaros”, afirmó.
Aguacate
Aquí también se podrían presentar efectos importantes durante este ciclo climático, en particular en regiones como Tarrazú, Dota y sectores del Pacífico Central.
Según Bremes, una reducción moderada de lluvias podría favorecer la floración y disminuir la incidencia de enfermedades radiculares y fúngicas, mejorando incluso el porcentaje de fruta exportable.
Sin embargo, períodos prolongados de sequía y altas temperaturas podrían afectar el llenado del fruto, reducir el tamaño comercial y provocar deformaciones o caída prematura.
Además, la mayor radiación solar podría incrementar el riesgo de quemaduras en frutos expuestos y estrés foliar, particularmente en árboles jóvenes.
Melón y sandía
Estos cultivos se verían favorecidos por las condiciones de El Niño. “El balance general para estos cultivos suele ser positivo durante eventos de El Niño, siempre y cuando exista disponibilidad suficiente de agua para riego”, indicó Bremes.
No obstante, advirtió que el principal desafío será manejar de forma adecuada el estrés térmico y asegurar una buena disponibilidad hídrica para sostener la producción.
Los meses más críticos
Brenes indicó que el fenómeno alcanzaría su máxima intensidad hacia noviembre y diciembre, pero los impactos más severos para Costa Rica se concentrarán entre junio y octubre.
“El agricultor debe entender que El Niño ya está afectando al país. Lo importante ahora es mantenerse informado y prepararse para enfrentar impactos que ya comenzaron”, concluyó el meteorólogo.
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