Una cita con los dátiles: cómo una tradición agrícola se convierte en crecimiento económico en Túnez
Kaouther Aounallah entrega un paquete de pasteles a un cliente habitual con una sonrisa de satisfacción. En cada uno de sus productos comparte una parte del alma del oasis de Kebili, en el sur de Túnez, y demuestra cómo las mujeres emprendedoras pueden transformar recursos locales, como los dátiles, en negocios sostenibles que benefician a sus comunidades.
En el centro de esta historia está el delicado sabor dulce, similar al de la miel, de los dátiles, un sabor que la ha acompañado desde la infancia.
"Crecí en un entorno agrícola donde los dátiles eran parte central de nuestra vida cotidiana", comentó. "Nos alimentaban, nos protegían y contribuían a mantenernos saludables".
Hoy convierte ese legado en una fuente de independencia y propósito. En 2022, tras estudiar Ciencias Agrícolas en Kef, al noroeste de Túnez, tomó la decisión de regresar a su ciudad natal, Kebili, para crear su propio negocio. El resultado fue Sweet Jana, una panadería artesanal especializada en transformar este ingrediente tradicional en una variedad de productos elaborados a base de dátiles, contribuyendo así al desarrollo de la economía local.

© FAO / Khairi Ben Hassine
Aprovechando el dulzor natural de los dátiles, Kaouther promueve una nueva forma de consumir snacks: nutritivos, atractivos y alineados con estilos de vida saludables.
"Ofrecemos una amplia variedad de productos para satisfacer distintas necesidades, desde deportistas que buscan una fuente natural de energía hasta padres que desean opciones más saludables para sus hijos", explicó. "Nuestras recetas se inspiran en las tradiciones locales, incorporando un toque de innovación para responder a las necesidades actuales".
Un destino marcado por los dátiles
Aunque su panadería se ha consolidado y continúa creciendo, el camino hacia el éxito como mujer emprendedora en Túnez no ha sido sencillo.
El acceso limitado al financiamiento, a información práctica y a los mercados sigue representando un obstáculo importante, especialmente en el sector agrícola. En las zonas rurales, donde las oportunidades son escasas y el desempleo continúa siendo elevado —sobre todo entre los graduados universitarios—, muchas personas buscan oportunidades en el extranjero.
"Hubo momentos en los que me sentí sola enfrentando estas dificultades", recordó. "Pero seguí adelante porque sabía que mi proyecto tenía un propósito. Hoy, cada desafío superado me ha fortalecido y me impulsa a llegar aún más lejos".

© FAO / Khairi Ben Hassine
Kaouther es una de las beneficiarias del programa Agri-Accelerator, desarrollado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que brinda asesoría personalizada, acompañamiento y apoyo a emprendimientos agroalimentarios liderados por jóvenes en once países de Europa, África del Norte, África Occidental y el Sudeste Asiático.
Gracias al respaldo técnico y financiero del programa, Kaouther ha fortalecido tanto sus capacidades como las de su equipo, ha mejorado la rentabilidad de su empresa y ha incrementado su impacto social y ambiental.
Además de apoyar a emprendedores individuales, Agri-Accelerator también fortalece el ecosistema de apoyo mediante la capacitación de asesores e instituciones que acompañan a jóvenes empresas agrícolas. Kaouther trabajó estrechamente con un mentor especializado en inversión responsable, quien la ayudó a orientar su negocio hacia un desempeño más sólido y sostenible.
"El acompañamiento cambió la forma en que enfrento mi trabajo. Lo que antes parecía complicado ahora es mucho más claro", afirmó. "Con el apoyo adecuado ganas confianza y nunca estás sola. Siempre hay alguien dispuesto a orientarte y animarte".
El poder de las mujeres en la agricultura
Consciente de los desafíos que enfrentan las mujeres en su país, Kaouther ha convertido el empoderamiento femenino en uno de los pilares de su empresa. Actualmente emplea a ocho mujeres de su familia y de su comunidad, generando oportunidades laborales en zonas rurales donde escasean.
"Quería demostrar que nuestro proyecto podía tener un impacto real en la economía local", señaló. "Ayudar a las mujeres, especialmente en las áreas rurales, a acceder a un empleo y lograr una mayor independencia es una de mis mayores aspiraciones".
Su modelo de negocio también otorga gran importancia a la responsabilidad ambiental.

© FAO / Khairi Ben Hassine
Sweet Jana utiliza envases ecológicos y trabaja para reducir los residuos en todas las etapas de producción, disminuyendo así su huella ambiental en un contexto donde estas prácticas aún son poco frecuentes entre los pequeños productores.
Incluso los huesos de los dátiles son reutilizados: se devuelven a los agricultores, quienes los transforman en alimento para animales, creando un sistema de economía circular que reduce los desperdicios y fortalece las prácticas agrícolas locales.
Al igual que Kaouther, jóvenes emprendedores agrícolas de todo el mundo están transformando los recursos locales en oportunidades, creando empresas que generan empleo y fortalecen a sus comunidades. Con el apoyo de Agri-Accelerator, desarrollan negocios más sólidos y responsables, contribuyendo a sistemas agroalimentarios más inclusivos, resilientes y sostenibles.
* Esta historia fue publicada originalmente por la FAO el 25 de junio de 2026 | Todas las imágenes pertenecen a © FAO / Khairi Ben Hassine | Read this story in English.
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