Producción de níspero de Callosa d’en Sarrià crecería en 2026, pero altos costos amenazan su sostenibilidad
La organización agraria ASAJA Alicante entregó sus primeras estimaciones para la actual campaña del níspero con Denominación de Origen Protegida de Callosa d’en Sarrià, proyectando una producción cercana a las 10.000 toneladas.
La cifra representa un leve incremento respecto a la temporada anterior y reafirma el peso de este cultivo en la economía de la comarca de la Marina Baixa, en Alicante.
En términos generales, ASAJA Alicante informó que la campaña se presenta con perspectivas favorables tanto en volumen como en calidad. Sin embargo, el sector enfrenta un escenario complejo marcado por el aumento de los costos de producción, situación que genera preocupación entre los productores.

Rafael Gregori, representante de la entidad en la Marina Baixa y productor de nísperos, advirtió que el contexto internacional, junto con los conflictos en Oriente Medio, está presionando al alza los insumos agrícolas.
“Se trata de explotaciones pequeñas, donde los propios agricultores trasladan la fruta a los almacenes. El encarecimiento del gasóleo, así como de materiales como plástico y madera, está impactando directamente en nuestra rentabilidad”, señaló.
Gregori enfatizó que, sin medidas de apoyo sostenidas, este cultivo tradicional podría verse seriamente comprometido. Asimismo, advirtió que el incremento de los costos terminará trasladándose al consumidor final.
Níspero, un cultivo que depende de la recolección manual
Uno de los principales desafíos del sector es la escasez de mano de obra. El níspero, al igual que otros cultivos tradicionales de la zona como la uva embolsada del Vinalopó o la cereza de la Montaña de Alicante, depende en gran medida de la recolección manual concentrada en pocas semanas.
Desde ASAJA Alicante subrayan la necesidad de que la administración implemente medidas de apoyo en materia laboral y fiscal, considerando que se trata de un cultivo que no puede mecanizarse. La organización propone, entre otras acciones, una reducción en las cotizaciones a la seguridad social para aliviar la carga sobre los productores sin afectar los ingresos de los trabajadores.
Además, advierten que los actuales índices fiscales no reflejan adecuadamente los costos reales de producción que enfrentan cerca de mil agricultores certificados en la zona.
Condiciones climáticas marcan la campaña
Por su parte, Andrés Llorca, director gerente de la Cooperativa Agrícola de Callosa d’en Sarrià, destacó que el sector ha apostado en los últimos años por variedades más precoces, lo que permite posicionar al níspero como una de las primeras frutas de primavera en los mercados.
“Llegar antes marca la diferencia, ya que permite ganar protagonismo en los lineales”, explicó.
En cuanto a las condiciones climáticas, las lluvias registradas en marzo favorecieron el cuaje del fruto, anticipando una campaña de buena calidad. No obstante, los fuertes vientos de febrero —con ráfagas de hasta 90 km/h— provocaron daños en infraestructuras agrícolas y afectaron la calidad en los primeros cortes, coincidiendo con el periodo de mayor valor comercial.
Respecto al calendario, la campaña comienza con los primeros volúmenes en febrero, alcanza su peak en abril y mayo —siendo abril el mes clave— y finaliza hacia la última semana de mayo. A diferencia de años anteriores, cuando se extendía hasta junio, la introducción de variedades tempranas ha adelantado tanto el inicio como el cierre de la temporada.
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