De Bolivia a EE.UU.: cómo una familia de Florida apuesta por el achacha como la próxima fruta estrella para consumidores y productores

De Bolivia a EE.UU.: cómo una familia de Florida apuesta por el achacha como la próxima fruta estrella para consumidores y productores

Cuando Murray Bass plantó los primeros 100 árboles de achacha (Garcinia humilis) en la hacienda familiar del sur de Florida hace más de una década, había pocas razones para pensar que la apuesta daría resultados.

La fruta era prácticamente desconocida en Estados Unidos y su producción comercial fuera de su Bolivia natal era casi inexistente. Además, el largo ciclo de desarrollo del achacha implica que los productores pueden esperar hasta una década antes de obtener una producción significativa.


De Bolivia a Estados Unidos: cómo un campo de Florida apuesta por el achacha como la próxima fruta estrella para consumidores y productores

Fotografía Bass Regenerative Farms.


Para la mayoría de los agricultores, ese plazo sería suficiente para descartar el proyecto. Sin embargo, para la familia Bass marcó el inicio de una nueva etapa.

Lo que comenzó como una apuesta arriesgada terminó dando frutos y hoy busca presentar a los consumidores estadounidenses una fruta que podría convertirse en su próxima favorita, aunque aún sea poco conocida.

Conocido en el idioma guaraní como achachairú, que significa "beso de miel", el achacha es originario de la cuenca amazónica. A pesar de su tamaño, similar al de una lima, y de su cáscara de color naranja intenso, en su interior contiene una pulpa dulce y aromática, equilibrada por una acidez fresca.

"Ningún agricultor quiere esperar siete años para obtener ganancias, pero nosotros queríamos diferenciarnos", comentó Aaron Bass, hijo de Murray y actual director general de la empresa, a Portalfruticola.com.

"Obviamente soy un poco parcial, pero realmente es una fruta increíble. Y si tuviera que elegir entre todos nuestros cultivos, siempre escogería el achacha", dijo.

Una reinvención nacida de la adversidad

Certificados como productores orgánicos desde 2006, los campos de aguacate de la familia Bass en Homestead constituían la base económica del negocio. Hasta que apareció el marchitamiento del laurel.

La enfermedad se propagó por el sur de Florida y provocó la muerte de millones de árboles. Bass estima que la familia perdió entre el 40% y el 60% de su producción en apenas unos años. En busca de alternativas, Murray Bass acudió al vivero Pine Island Nursery, donde su propietario, Eric Tietig, le presentó una fruta poco común procedente de Bolivia que ya había mostrado un desempeño prometedor en Australia.

Actualmente, Bass Regenerative Farms cuenta con más de 2.000 árboles de achacha, además de una colección de 16 cultivos tropicales, entre ellos guanábana, mamey Magana, mamey Key West, papaya y pitahaya.


De Bolivia a Estados Unidos: cómo un campo de Florida apuesta por el achacha como la próxima fruta estrella para consumidores y productores

Fotografía Bass Regenerative Farms.


Sin embargo, su atractivo comercial va mucho más allá del sabor. A diferencia de muchas frutas tropicales, el achacha madura en el árbol y no después de la cosecha, explicó Bass. Una vez recolectado, puede conservarse entre tres y cuatro semanas sin refrigeración, lo que lo convierte en una fruta especialmente resistente para el transporte y la venta directa.

"Para un agricultor, es literalmente la fruta soñada", afirmó Bass. "Puedes cosecharla, ponerla en una caja y enviarla directamente al consumidor".

Además de sus ventajas logísticas, el achacha destaca por su alto contenido de vitamina C y antioxidantes. Según Bass, la empresa trabaja en estudios para informar a los consumidores sobre otras posibles propiedades beneficiosas presentes en distintas partes de la fruta.

"Los bolivianos llevan años utilizando la cáscara sobre la piel para ayudar a tratar distintos problemas dermatológicos", explicó.

Repensar el negocio de la fruta

Para Bass, introducir el achacha al mercado es solo una parte de un experimento mucho mayor. En lugar de depender principalmente de los canales mayoristas tradicionales, la familia está apostando por la venta directa al consumidor, cosechando la fruta bajo pedido y enviándola en un plazo de 24 horas. A su juicio, ese es el futuro de la agricultura.

Bass considera que acortar la cadena de suministro beneficia tanto a productores como a consumidores. La fruta pasa menos tiempo en bodegas y centros de distribución, mientras que los agricultores conservan una mayor parte del valor que normalmente queda en manos de intermediarios.


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Fotografía Bass Regenerative Farms.


"Cuando la mayoría de las personas compra fruta en un supermercado, esa fruta ya ha recorrido cientos o incluso miles de kilómetros. Y cuando finalmente la consumen, probablemente ya tiene golpes y no luce tan fresca", comentó. "La nuestra se cosecha directamente del árbol, se coloca en una caja acolchada y se envía de inmediato. Normalmente llega al consumidor en dos o tres días".

Esa convicción también está influida por lo que observa en Homestead, donde las tierras agrícolas están siendo reemplazadas progresivamente por desarrollos inmobiliarios. A medida que el crecimiento urbano avanza desde Miami hacia el sur, Bass teme que muchas explotaciones familiares enfrenten la difícil decisión entre seguir produciendo o vender sus terrenos.

"Si realmente nos importa consumir alimentos nutritivos y de buena calidad, debemos proteger nuestras tierras agrícolas", afirmó.

La agricultura regenerativa como modelo de negocio

La evolución de la empresa no solo ha consistido en diversificar cultivos. Bass asegura que la agricultura regenerativa ha transformado el desempeño de la operación.

En lugar de depender de fertilizantes y pesticidas sintéticos, la finca prioriza la biología del suelo, la biodiversidad y los procesos ecológicos naturales. El resultado, asegura, ha sido una reducción en los costos de producción y un aumento de la productividad por hectárea.

Al mismo tiempo, los consumidores comienzan a aceptar frutas con pequeñas imperfecciones estéticas, muchas de ellas consecuencia natural de sistemas de producción más sostenibles.


De Bolivia a Estados Unidos: cómo un campo de Florida apuesta por el achacha como la próxima fruta estrella para consumidores y productores

Fotografía Bass Regenerative Farms.


"Nuestra fruta no es perfecta. Se cultiva bajo principios regenerativos y de manera orgánica", señaló Bass. "Que tenga una pequeña marca no significa que la calidad interior no sea excelente".

Ese mensaje forma parte de la historia que la empresa busca transmitir: que la frescura, el sabor y la forma de producir son mucho más importantes que una apariencia impecable.

Más allá de la fruta fresca

Mientras el achacha fresco comienza a ganar espacio en el mercado, la familia ya trabaja en nuevos productos derivados. Entre ellos figuran fruta liofilizada, polvo elaborado con la cáscara, infusiones, miel producida por las abejas de la finca y productos congelados.

Uno de los primeros desarrollos que llegará a los consumidores será una paleta helada de achacha, creada en conjunto con la empresa floridana Hyppo Gourmet Ice Pops.

A más largo plazo, Bass explicó que la familia proyecta construir su propia planta de procesamiento para transformar fruta de menor calidad de todos sus cultivos tropicales en productos de valor agregado, evitando así desperdicios.

*Fotografía principal Bass Regenerative Farms| Read this story in English by Carla Espinoza.


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