Walter Masman, asesor en cerezas: “Es tiempo de hacer agronomía de verdad”
En una reciente reunión, asesores chilenos de la industria de la cereza analizaron en profundidad la situación actual del sector y plantearon la necesidad de modificar el sistema.
Explicaron que el sector creció de forma acelerada, sin una planificación, coordinación, control de calidad ni gestión de la oferta, generando una presión creciente sobre precios y retornos.
Otro punto de análisis fue la logística, indicando que es un punto crítico en la exportación de las cerezas a China. Señalaron que, pese a la existencia de Cherry Express, con tiempo de tránsito entre 22 a 23 días, en la práctica el proceso se extiende a un promedio de 28 días debido al stacking en origen y los procesos de liberación en destino durante las semanas peak.
A ello se suma la ventana comercial que requiere la fruta luego del arribo, la que puede extenderse por siete o más días.
En paralelo, el grupo de expertos indicó que la industria no ha logrado construir consistencia en la calidad. La ausencia de estándares efectivamente exigibles permite el envío de fruta fuera de especificación, lo que también deteriora el mercado en destino.

A juicio de los asesores, el modelo está tensionado. En buena parte de la temporada, los retornos al productor están por debajo de los costos de producción o, en el mejor escenario los cubren, pero no generan márgenes que permitan sostener los proyectos.
Los asesores señalaron que su labor debe ir más allá del manejo agronómico, incorporando variables económicas y comerciales para orientar estratégicamente a los productores. Enfatizaron que la industria debe priorizar calidad, consistencia y rentabilidad por sobre el crecimiento en volumen, en un contexto que calificaron como un punto de inflexión para el sector.
Pese a los desafíos, destacaron que Chile mantiene una posición de liderazgo global gracias a su experiencia técnica y capacidad de adaptación. Además, subrayaron que el apoyo del sistema financiero será clave para enfrentar los procesos de ajuste y reconversión que vienen hacia adelante.
Recomendaciones agronómicas
El asesor especialista en cerezas, Walter Masman, uno de los expertos que participó en la reunión, dijo a Portalfruticola.com que las decisiones agronómicas que se tomen durante el invierno serán determinantes para la viabilidad económica de los huertos.
En ese sentido, el modelo del negocio cambió y “ya no basta solo con producir fruta premium; el volumen también pasó a ser clave para sostener la rentabilidad”, dijo.
Indicó que “cada productor tiene que hacer un análisis profundo de sus cuarteles y definir qué variedades le permiten seguir siendo rentable y cuáles definitivamente ya no dan el ancho”.
Masman explicó que, con las liquidaciones de la temporada prácticamente cerradas, muchos productores ya comenzaron ese proceso de evaluación, especialmente en variedades tardías y sectores donde los retornos fueron insuficientes para cubrir los costos de producción.
El rol del volumen en la ecuación del negocio
El asesor advirtió que uno de los principales cambios que vive la industria es que el volumen productivo volvió a ser un factor determinante para la sostenibilidad del negocio.
“Antes un productor podía sacar 7.000 kilos por hectárea y seguía siendo rentable. Hoy eso ya no existe. Dependiendo de la zona y de la fecha de cosecha, cada productor necesita un volumen mínimo para que el negocio funcione”, afirmó.
Comentó que en el caso de la variedad Lapins, en zonas tempranas, donde la cosecha se realiza hacia fines de noviembre, un productor necesita al menos 14.000 kilos por hectárea exportables para sostener la rentabilidad. Sin embargo, en zonas más tardías, donde la fruta entra al mercado en semanas de alta oferta, el piso sube a entre 18.000 kilos por hectárea.
Fue categórico al decir que el productor no puede descuidar el estándar de calidad, ya que esta “sigue siendo el gran paraguas del negocio”.
“Pero hoy no basta solo con tener una fruta grande y firme. También necesitas volumen”, recalcó.

El invierno, punto decisivo
Los manejos de invierno serán claves para definir el potencial productivo de la próxima temporada. La poda y el raleo de yemas concentran gran parte de los costos, por lo que errores pueden afectar directamente la rentabilidad.
Masman advirtió que muchos productores realizaron podas demasiado severas buscando mayor calibre, estrategia que no dio los resultados esperados debido a problemas de acumulación de frío.
Por ello, recomienda cautela y esperar cómo evoluciona el invierno antes de iniciar podas intensas. “Primero hay que entender la calidad del frío. Si podas muy temprano y luego el invierno es muy frío, debes volver a intervenir el huerto y duplicas costos”, explicó.
El monitoreo de las “porciones de frío” se ha transformado en una herramienta clave para proyectar la brotación y fertilidad de las yemas.
Según Masman, superar las 5 porciones de frío al 31 de mayo en zonas tempranas como Ovalle, Valparaíso o sectores de la Región Metropolitana suele ser una señal positiva.
“Si no superas las 5 porciones, el año se proyecta complicado. Pero si estás sobre, probablemente puedes esperar una temporada de mucho volumen”, comentó.
Recordó además que en la temporada 2024, cuando Chile pasó de exportar 83 a 125 millones de cajas, las zonas tempranas registraban más de 7 porciones de frío a fines de mayo.
Ajustar costos e importancia de la “buena madera”
Más allá del manejo productivo, Masman insiste en que la principal tarea de los productores será optimizar costos. Y ahí no solo entra la poda, sino que también aparecen programas fitosanitarios, control de malezas, manejo de arañitas y eficiencia en las labores de campo.
“Hay productores que gastaron el doble o el triple en control de arañitas por malas decisiones técnicas. Lo mismo ocurre con el control de malezas. Hoy cada peso importa”, señaló.
En ese sentido, asegura que la industria entró definitivamente en una nueva etapa, donde el detalle técnico y la precisión agronómica pasan a ser fundamentales. “Es tiempo de hacer agronomía de verdad”, afirmó.
Otro de los factores que comienza a cobrar protagonismo es la calidad de la madera productiva.
El asesor comentó que la fruta de mejor condición y postcosecha se desarrolla en estructuras vegetativas específicas, por lo que los productores deben aprender a identificar y conservar esas ramas dentro del árbol.
“Hoy el productor tiene que mirar cada detalle del huerto. La calidad de la madera importa muchísimo más que antes”, explicó.
Aunque reconoce que todavía no existe un parámetro totalmente definido para la industria, estima que una rama de buena calidad debiera tener entre 22 y 26 milímetros de diámetro basal.
Finalmente, concluyó diciendo: “El productor hoy tiene que decidir si su cuartel realmente puede competir en este escenario. Si no logra los volúmenes mínimos y no alcanza la calidad premium, probablemente tendrá que pensar en reconvertir o arrancar”.
*Walter Masman, junto con los principales asesores en cereza en Chile, expondrá en la 4° Edición de CherryTech, el evento técnico más grande de la industria cerecera, que se realizará el 17 de junio en el Centro de Eventos Monticello, Chile.
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