Las cerezas del hemisferio sur están perdiendo una oportunidad de US$800 millones
Ante un repleto Arena Monticello en Santiago de Chile, el vicepresidente de abastecimiento de productos frescos de Kroger, Patrick Haines, presentó una visión clara y convincente: el mercado estadounidense como un territorio lleno de oportunidades aún no explotadas para los productores del hemisferio sur.
Como uno de los principales expositores del 7° Global Cherry Summit, realizado el 21 de abril, el ejecutivo destacó el rol central de los productos frescos en el retail, ubicados estratégicamente en la entrada de casi todas las tiendas de Kroger para transmitir calidad y frescura.
“Nuestros clientes están muy orientados a lo fresco, por lo que buscan cosas nuevas, quieren ampliar su experiencia en productos frescos”, señaló.
Sin embargo, esta demanda representa un potencial no aprovechado para productos como las cerezas chilenas y las uvas peruanas, que actualmente no alcanzan la participación de mercado que su volumen y reputación internacional sugerirían.
Al cerrar esta brecha, Haines cree que la industria puede dejar atrás los “éxitos momentáneos” de temporada y avanzar hacia una relación estable de largo plazo que maximice los retornos para los productores y el valor para los consumidores.
El potencial de crecimiento “8x” en cerezas: cerrando la brecha de la categoría
La presentación de Haines se centró en el marcado contraste entre el éxito de las uvas y los cítricos frente al estado actual del mercado de las cerezas.
Durante el verano en Estados Unidos, explicó, las ventas de uvas domésticas se consideran el referente del 100%. Cuando la temporada se traslada al hemisferio sur (noviembre a mayo), el retailer aún logra vender aproximadamente el 74% de ese volumen. De forma similar, la categoría de cítricos suaves mantiene el 76% de su volumen doméstico al cambiar a proveedores de Perú, Chile y Sudáfrica.
Las cerezas, en cambio, cuentan una historia distinta. Mientras las ventas domésticas provenientes de Washington y California son robustas, el volumen del hemisferio sur —cuya temporada acaba de finalizar— alcanza solo el 9% del volumen del hemisferio norte. Haines identificó esto como una enorme “brecha de oportunidad”.
“Si lográramos llevar ese negocio a un nivel similar al de los cítricos suaves y las uvas, tenemos una oportunidad en Estados Unidos, de forma muy clara, de vender ocho veces más cerezas de lo que vendemos hoy”, afirmó.
Según su estimación —que calificó como “preliminar”—, alinear la producción con el retail podría desbloquear una oportunidad de mercado de US$800 millones. En este sentido, instó a los asistentes al Global Cherry Summit 2026 y a la industria chilena de la cereza a redirigir más fruta de alta calidad hacia el mercado estadounidense, destacando que, a medida que la demanda en otros mercados globales como China se estabiliza, Estados Unidos ofrece un entorno ideal para expandirse.
Una estrategia de tres pilares para importadores y retailers
Para capturar esta oportunidad de US$800 millones, Haines propuso una estrategia colaborativa que involucra a productores, retailers y entidades de marketing orientadas al consumidor.
Para los productores, indicó, el foco debe estar en la priorización y la excelencia técnica. El ejecutivo a lograr una clasificación más consistente, mejorar los procesos de postcosecha para reducir el “pitting” y asegurar que el producto se promueva en su punto óptimo de frescura. También alentó a compartir innovaciones en envases que puedan atraer a los consumidores estadounidenses altamente enfocados en lo fresco.
“En Kroger nos hemos enfocado en bolsas a granel de cerezas y también en algunos clamshells limitados. Hemos visto envases muy atractivos en las áreas de exhibición y distribución, y hay ideas que nos llevaremos”, comentó.
En el ámbito del retail, sostuvo que empresas como Kroger deben ir más allá de los presupuestos conservadores de crecimiento. Mientras muchos retailers proyectan entre 1% y 3% de crecimiento anual por categoría, sugirió que las cerezas requieren un enfoque mucho más ambicioso: potencialmente duplicar o triplicar el volumen en el corto plazo para acercarse al potencial “8x”.
Esto implica, explicó, invertir en márgenes para ofrecer precios atractivos y priorizar las cerezas en los canales digitales.
El último elemento clave, según Haines, es “reactivar” al consumidor. Dado que las cerezas desaparecen de las góndolas durante varios meses, los compradores suelen dejar de buscarlas. En este sentido, propuso crear una tradición en Estados Unidos en torno a las cerezas, similar a su asociación con el Año Nuevo Lunar en China.
“Puedo imaginar algo así en el desfile del Día de Acción de Gracias de Macy’s o en el desfile de Navidad, u otros eventos de alto perfil en Estados Unidos, para volver a poner a los consumidores en modo cereza”, señaló. “Me encantaría poder crear un evento que vincule las cerezas frescas con la temporada navideña”.
Combinando mejor calidad, logística más rápida y marketing dirigido, Haines se mostró confiado en que el “mejor escenario posible” para las cerezas chilenas puede transformarse en el nuevo estándar del retail en Estados Unidos.
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