Jordi Casas llama a replantear estrategias para fortalecer la competitividad de la cereza chilena
En la 4° edición de CherryTech 2026 participó el asesor técnico internacional de carozos, uva, kiwi y cerezas, Jordi Casas, quien analizó la temporada pasada y la próxima de la cereza chilena.
Durante su presentación, Casas realizó un análisis técnico y comercial de la temporada, indicando que la producción disminuyó respecto del récord histórico de 125 millones de cajas y que se obtuvieron mejores calibres, debido a manejos agronómicos que permitieron una regulación de carga más eficiente en los huertos, pese a ello, los precios continuaron cayendo.
“Con un volumen igual o menor, y con una fruta que en teoría era mejor, deberíamos haber tenido una respuesta positiva del mercado. Sin embargo, eso no ocurrió”, evidenció.
Expuso que la temporada pasada Chile redujo en un 9% sus envíos a China y aumentó sus despachos hacia otros mercados.

Añadió que la industria también enfrentó importantes problemas de calidad y condición. Especificó que en algunos casos se detectó un incremento de fruta blanda, pardeamientos, deshidratación de pedicelos, partiduras y otros defectos que afectaron la percepción del producto en destino.
A juicio de Casas, el principal factor que contribuyó a la baja de los precios fue la gestión comercial de la oferta. Explicó que la retención de fruta en momentos de alto volumen generó una acumulación que terminó presionando aún más los valores a la baja.
“Estamos hablando de un producto altamente perecible. Cuando llega mucho volumen, los mercados más desarrollados entienden que hay que hacer promociones y mover rápidamente la fruta. Retenerla puede terminar dañando el mercado y acelerando la caída de precios”, firmó.
Cerezas chilenas y el proceso de adaptación
Pese a las dificultades, Casas dijo que el país sudamericano mantiene una posición privilegiada como principal proveedor de cerezas del hemisferio sur y que seguirá siendo el actor dominante durante los próximos años.
Sin embargo, advirtió que esa ventaja competitiva exige una mayor coordinación y capacidad de adaptación a los cambios.
“El desafío ya no es solamente producir más. Tenemos que aprender a manejar mejor esta máquina que hemos construido como industria”, sostuvo.
Decisiones urgentes para recuperar la rentabilidad
Sin lugar a dudas uno de los principales puntos de inflexión del negocio de las cerezas chilenas es la rentabilidad.
Casas señaló que el nuevo escenario está obligando a analizar cada cuartel y cada variedad de manera individual para determinar cuáles siguen siendo viables y cuáles deben salir del negocio.
“Hay huertos y variedades que ya no son rentables. Si las condiciones productivas y comerciales cambiaron, debemos tomar decisiones ahora y no seguir agrandando las pérdidas”, indicó.
A su juicio, el recambio varietal será una herramienta clave para el futuro, tal como ocurrió antes en especies como la uva de mesa, manzanos y nectarines.
Con una mirada de largo plazo, el asesor enfatizó que la competitividad del sector dependerá cada vez más de la capacidad de producir fruta consistente y de alta calidad.
Para ello, mencionó que es prioritario realizar una gestión más precisa del riego, una adecuada regulación de carga, el uso equilibrado de reguladores de crecimiento, programas fitosanitarios rigurosos y un control estricto de las labores en terreno.
Nueva estrategia
El especialista expuso que la industria chilena tiene la necesidad de avanzar hacia una nueva estrategia más coordinada, teniendo como ejemplo a modelos exitosos, como el de Zespri en kiwi. Subrayó que no se trata de replicar exactamente ese esquema, sino de rescatar uno de sus principales aprendizajes: la capacidad de construir una relación directa con el consumidor.
“Nosotros seguimos trabajando principalmente con los recibidores y distribuidores. El desafío es conquistar al consumidor y recuperar el valor de la cereza chilena”, dijo.
Finalmente, hizo un llamado a fortalecer la diversificación de los mercados, establecer estándares de calidad más exigentes tanto en origen como en destino, y recuperar el carácter premium que históricamente distinguió a la cereza chilena.
“Tenemos una posición privilegiada y una ventaja competitiva enorme. Pero si seguimos haciendo lo mismo una y otra vez, obtendremos exactamente los mismos resultados. Esta temporada nos dejó muchas lecciones y debemos aprovecharlas para construir una industria más sólida y sostenible”.
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