Tecnología que impulsa el crecimiento del avellano chileno con una producción más eficiente

Tecnología que impulsa el crecimiento del avellano chileno con una producción más eficiente

El avellano chileno ha dejado de ser un cultivo de nicho para convertirse en una de las especies de mayor dinamismo dentro del sector agrícola chileno. El creciente interés por sus propiedades nutricionales y la demanda internacional por frutos secos de alta calidad han impulsado la expansión de las plantaciones y la modernización de los sistemas productivos.

Este crecimiento también se refleja en los mercados internacionales. De acuerdo con la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), Chile se posicionó entre los dos principales proveedores mundiales de avellanas, tanto con cáscara como sin cáscara, consolidando su presencia en un mercado históricamente liderado por Turquía.

En 2025, las exportaciones chilenas de avellanas con cáscara alcanzaron los US$62 millones, equivalentes a cerca del 28% del comercio mundial de este segmento. Este desempeño ha sido acompañado por una mayor superficie cultivada, el aumento de la capacidad de procesamiento y una creciente demanda internacional.


Dercomaq

Fotografía de Dercomaq.


Maquinaria para el avellano

La expansión de la industria también ha generado cambios en el manejo de los huertos. Los productores buscan maximizar los rendimientos mediante labores más precisas, eficientes y oportunas, en las que la mecanización cumple un papel relevante en la preparación de suelos, manejo entre hileras, control de malezas, aplicación de insumos y transporte dentro del predio.

En este contexto, Dercomaq cuenta con un portafolio de maquinaria agrícola orientado a las distintas necesidades del cultivo, con marcas de tractores como Landini, Massey Ferguson, Lovol y Farmtrac, además de implementos para labores de suelo, pulverización, manejo de podas y cosecha, entre otras faenas.

Para el trabajo en huertos frutales, la compañía dispone de tractores fruteros de entre 75 y 110 HP, con alternativas con y sin cabina. Estos equipos están diseñados para desplazarse entre las hileras y realizar tareas como pulverización, fertilización, control de malezas, poda, trituración de residuos vegetales y transporte interno.

Para labores de mayor exigencia, como la preparación de terrenos para nuevas plantaciones, existen tractores de hasta 425 HP, equipados con transmisiones CVT y sistemas de autopilotaje. Estas tecnologías permiten aumentar la precisión de las operaciones, optimizar el uso de combustible e insumos y reducir las superposiciones durante el trabajo.


Tecnología que impulsa el crecimiento del avellano chileno con una producción más eficiente

Fotografía de archivo | Shutterstock.


A ello se suma la incorporación de implementos especializados. Los equipos de pulverización permiten realizar aplicaciones más uniformes y eficientes, mientras que la trituración de poda facilita el manejo de los residuos vegetales y mantiene despejadas las entrehileras, contribuyendo a una ejecución más eficiente de las distintas labores.

La incorporación de maquinaria especializada permite reducir tiempos de trabajo y optimizar recursos, factores especialmente relevantes para una industria que busca mantener sus niveles de productividad y responder a un mercado internacional cada vez más competitivo.

El desarrollo del avellano chileno refleja así la evolución de la agricultura nacional hacia sistemas productivos más tecnificados y orientados a la eficiencia. En este escenario, disponer de maquinaria adaptada a las condiciones de los huertos se convierte en un elemento relevante para fortalecer la competitividad de un cultivo que ha ganado protagonismo dentro de las exportaciones agrícolas de Chile.


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