Las aplicaciones de pulverización a alta presión podrían favorecer la propagación de la mancha bacteriana
Un inesperado dilema está generando preocupación entre los productores comerciales de tomates y pimientos en Florida, y otras regiones.
Estudios recientes del Instituto de Ciencias Agrícolas y Alimentarias de la Universidad de Florida (UF/IFAS) indican que las aplicaciones de fungicidas mediante pulverización a alta presión pueden dispersar el patógeno Xanthomonas, causante de la mancha bacteriana.
Actualmente, este patógeno representa una importante amenaza económica en regiones cálidas y húmedas, como Florida y diversas zonas de América Latina. Según datos de la UF, la mancha bacteriana puede reducir los rendimientos comercializables hasta en un 50%.
Renzo Ramírez, estudiante de doctorado del Centro de Investigación y Educación de la Costa del Golfo (GCREC) de UF/IFAS, explicó a Portalfruticola.com que, si bien aún no se ha evaluado el efecto directo de los agroquímicos sobre la supervivencia o dispersión de la bacteria, el riesgo de propagar la enfermedad durante las aplicaciones es real.

"Una recomendación preliminar sería evitar las pulverizaciones cuando el follaje esté húmedo, especialmente durante las primeras horas de la mañana, cuando aún hay rocío. En esas condiciones, la bacteria puede encontrarse sobre la superficie de las hojas y la pulverización a alta presión podría facilitar su aerosolización y dispersión", señaló Ramírez.
Con el objetivo de ayudar a los productores a enfrentar este desafío, el equipo liderado por el fitopatólogo Gary Vallad, de la UF, está investigando cómo las variables ambientales influyen en el transporte de aerosoles.
"Estos datos nos permitirán desarrollar recomendaciones más precisas sobre los mejores momentos del día y las condiciones climáticas más adecuadas para realizar aplicaciones, minimizando el riesgo de dispersión del patógeno sin comprometer la eficacia del manejo del cultivo", añadió el investigador.
Manejo integrado: una herramienta clave contra la mancha bacteriana
A medida que aumenta la resistencia de los patógenos a los productos químicos, ya no existe una solución única para el control de enfermedades en la producción comercial.
"Hoy en día, ninguna herramienta de control es suficiente por sí sola. El manejo debe evolucionar hacia un enfoque integrado, basado en evidencia científica y en un monitoreo continuo de los patógenos. Esa es la mejor opción para mantener un control efectivo y sostenible de la enfermedad", afirmó Ramírez.
La estrategia contempla alternar productos químicos con alternativas biológicas, mantener un programa de fertilización adecuado para fortalecer la salud de las plantas y reducir las fuentes de contaminación mediante el control de malezas hospederas, la eliminación de residuos de cultivos infectados y la rotación de los campos cuando sea posible.
No obstante, el éxito de estas medidas también depende de la recopilación continua de información en terreno.
"El monitoreo permanente de las poblaciones de patógenos mediante estudios de vigilancia permite identificar qué especies o cepas están presentes en cada región y determinar su nivel de resistencia a los productos disponibles. Esta información es fundamental para ajustar oportunamente las estrategias de manejo y orientar los programas de mejoramiento genético hacia el desarrollo de variedades resistentes a los problemas más relevantes de la actualidad", enfatizó.
Alta humedad, grandes pérdidas
La mancha bacteriana ha sido durante años una de las enfermedades más perjudiciales para los cultivos agrícolas de Florida. Su impacto económico se debe a dos etapas principales del desarrollo de la enfermedad, comenzando por la aparición de lesiones necróticas en las hojas, que reducen la capacidad fotosintética de la planta.
"En casos severos, puede provocar defoliación, dejando los frutos expuestos al daño por quemaduras solares, lo que disminuye su calidad", explicó Ramírez.

En una segunda etapa, el patógeno ataca directamente el producto cosechable.
"La bacteria puede infectar directamente los frutos, generando lesiones que reducen significativamente su valor comercial o incluso impiden por completo su venta en el mercado de productos frescos", indicó el investigador.
A nivel predial, evaluaciones económicas realizadas anteriormente en el suroeste de Florida estimaron pérdidas cercanas a US$3.090 por acre, considerando los costos históricos de producción y el valor de comercialización en el mercado de productos frescos.
Para reducir la propagación física de la bacteria durante las aplicaciones necesarias, los investigadores también están analizando la tecnología de aplicación.
"Actualmente estamos evaluando el efecto de diferentes tipos de boquillas y presiones de pulverización sobre la dispersión de la bacteria", señaló Ramírez. "Aunque todavía estamos en una etapa inicial, esperamos identificar alternativas que permitan mantener una buena cobertura del cultivo y, al mismo tiempo, reducir la formación de aerosoles que facilitan la propagación del patógeno".
Sin embargo, a medida que surgen nuevas tecnologías y soluciones, el costo sigue siendo una de las principales preocupaciones, especialmente para las explotaciones agrícolas medianas y pequeñas.
"Por ello, los centros de investigación deben enfocarse no solo en desarrollar herramientas de vanguardia, sino también en crear tecnologías accesibles, prácticas y fáciles de implementar en distintos sistemas de producción", concluyó Ramírez.
Todas las fotografías son cortesía de UF/IFAS | Read this story in English by Carla Espinoza.




