Innovadora tecnología detecta enfermedades en cerezos en solo 48 horas
El Check Fast Cherry es una solución tecnológica orientada a mejorar la competitividad y sostenibilidad de la industria frutícola, ya que permite conocer, en un plazo máximo de 48 horas y de manera simultánea, el potencial de infección por Botrytis spp. y Alternaria spp. en el huerto de cerezos.
Portalfruticola.com conversó con la directora del proyecto, Marcela Esterio, quien además es docente de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, quien indicó que el objetivo central de esta línea de investigación ha sido desarrollar tecnologías que apoyen a la industria exportadora chilena.
“Nosotros trabajamos principalmente en fitopatología y biología molecular aplicada a especies estratégicas para el país, como lo es la uva de mesa, el cerezo y el arándano. Lo que buscamos es entregar herramientas que permitan tomar decisiones oportunas y mejorar la calidad de la fruta que Chile exporta al mundo”, explicó.
Enfatizó que la fruticultura no solo representa un motor económico, sino también un eje social clave para miles de familias.
“No se trata solamente de ayudar al productor, estamos ayudando al país. La industria frutícola genera empleo, mueve la economía y permite mejorar la calidad de vida de muchas personas”, dijo.
Diagnóstico en tiempo real
El Check Fast destaca por la rapidez y precisión del diagnóstico. Mediante técnicas de biología molecular, los investigadores con partidores específicos y protocolos implementados por el laboratorio extraen ADN directamente desde el tejido vegetal para detectar y cuantificar patógenos fungosos causantes de pudriciones en la fruta que en el caso del cerezo los principales son Botrytis spp. el agente de la pudrición gris y Alternaria spp. agente causal de la pudrición negra.
En el caso del cerezo , la técnica permite diagnosticar simultáneamente los grupos de botrytis y todas las especies de Alternaria que han detectado en flores y frutos de cerezos, que como ya se ha indicado, son dos de los patógenos que más afectan la calidad exportable de la fruta, y lo más importante es que los resultados se generan en tiempo real, en solo 48 horas el productor exportador tiene sus resultados
En ese sentido, Esterio señaló que “el productor necesita saber ahora para aplicar mañana. Ya no sirve recibir resultados un mes después. Con esta herramienta podemos entregar información en 48 horas y eso permite ajustar programas de control, elegir mejor los tratamientos y definir incluso el mercado de destino de la fruta”, explicó.
La innovación permite determinar el nivel potencial de infección y, en algunos casos, medir la sensibilidad de los hongos frente a distintas moléculas fungicidas.
“Si detectamos mayor presencia de Alternaria spp., por ejemplo, el productor puede elegir una estrategia de control más específica para ese patógeno. O si la fruta viene con baja carga de infección, podría optar por tratamientos más suaves o incluso biológicos”, indicó.
Impacto comercial
El aporte de la investigación cobra relevancia considerando las pérdidas que puede generar una fruta que llega en malas condiciones a destino.
Según explicó la investigadora, contar con información temprana permite decidir si conviene enviar la fruta por barco o avión, como también, almacenar la producción esperando mejores precios o dirigirla a mercados más cercanos.
“Si una fruta viaja muy contaminada, el productor puede terminar pagando el costo completo del embarque y perder todo el retorno. Esta herramienta permite anticiparse y tomar mejores decisiones comerciales”, afirmó.
Indicó que la tecnología ya se encuentra operativa para uva de mesa y esta temporada comenzará un piloto en cerezas. Agregó que se encuentran trabajando en una adaptación para arándanos, denominada Check Fast Blue, e incluso ya iniciaron estudios preliminares en kiwi.
Tecnología al servicio de toda la industria
La investigadora señaló que la tecnología tendrá inicialmente un costo asociado debido al uso de reactivos importados y equipamiento de alta complejidad.
Especificó que el objetivo de la Universidad de Chile es que también pueda beneficiar a pequeños y medianos productores.
“Todo el conocimiento que estamos generando será difundido y transferido. Queremos que esta herramienta ayude a toda la industria y contribuya a mejorar los retornos del país”, afirmó Esterio.
Finalmente, hizo un llamado a seguir fortaleciendo el trabajo conjunto entre ciencia e industria. “Queremos seguir desarrollando soluciones para la agricultura chilena y eso requiere del apoyo de todos. Lo importante es que hoy Chile está generando innovación de nivel mundial para proteger la calidad de su fruta y fortalecer su competitividad”, concluyó.
El proyecto ha sido financiado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), junto con la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile y ha contado también con el apoyo de importantes empresas, entidades gremiales, productores de la industria asociada al Cerezo y a la uva de Mesa.
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