Sistema en seto reduce hasta 30% los costos del ciruelo D’Agen y marca la diferencia en eficiencia productiva
La fruticultura moderna en Chile avanza hacia un modelo más eficiente, impulsado por la escasez de mano de obra, el alza de los costos productivos y la necesidad de sistemas más mecanizables. En este contexto, el sistema de conducción en seto superintensivo comienza a consolidarse como una alternativa clave, especialmente en el cultivo del ciruelo europeo D’Agen.
Tras cinco años de implementación en huertos comerciales, los resultados comienzan a evidenciarse. Plantaciones desarrolladas bajo este modelo, utilizando el portainjerto de bajo vigor Rootpac® 20, han alcanzado plena producción con cosechas más rápidas, eficientes y económicas, logrando reducciones de hasta un 30% en los costos productivos en predios como Agrícola Cunculén y Agrícola Santa Helena.
En la Región del Maule, en la zona central de Chile, Agrícola Cunculén registra esta temporada un promedio de 36.000 kilos por hectárea en sus 57 hectáreas plantadas, superando los 26.000 kilos obtenidos en 2025. Desde la compañía explicaron que estos resultados responden a la madurez alcanzada por el huerto, junto con un adecuado manejo nutricional e hídrico, además del aporte del portainjerto Rootpac® 20 en materia seca y sólidos solubles.
“Hoy el huerto está en plena producción, con rendimientos notables, buenos calibres y mayores grados Brix en comparación a temporadas anteriores”, señaló Mauricio Zúñiga, Key Account Manager de Agromillora Sur. Asimismo, destacó que las conversiones promedio cercanas a 2,8 marcan una diferencia significativa frente a patrones tradicionales como Mariana 2624.

Por su parte, en Agrícola Santa Helena —perteneciente a Frutexsa— también se observan avances relevantes en sistemas de alta densidad. En un huerto de 17,2 hectáreas, proyectan rendimientos de entre 20 y 25 toneladas por hectárea en su segunda cosecha.
“Estamos conociendo el comportamiento de la planta y los resultados han sido positivos. En la primera cosecha obtuvimos 5.000 kilos por hectárea, mientras que este año la planta ha desarrollado mayor estructura, alcanzando 2,4 metros de altura, lo que ha permitido mejorar el rendimiento”, explicó Milton Mejías, administrador del predio.
Mejías añadió que, en base a estos resultados, la proyección es que futuras plantaciones adopten este modelo de alta densidad.
Eficiencia y competitividad para la industria del ciruelo
La industria chilena de ciruelas, especialmente en su formato deshidratado, se ha consolidado como una de las más relevantes del hemisferio sur. Actualmente, el país cuenta con más de 13.000 hectáreas de ciruelo europeo, con una producción anual superior a 110.000 toneladas.
En términos de exportaciones, durante 2024 Chile envió cerca de 88.897 toneladas de ciruela deshidratada, generando retornos por más de US$255 millones y llegando a 78 mercados internacionales. En tanto, durante el primer semestre de 2025 los envíos superaron las 34.000 toneladas, con ingresos cercanos a US$110 millones.

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Sin embargo, el desafío de mantener la competitividad sigue presente. En este escenario, los sistemas de alta densidad y mecanización aparecen como una solución concreta para mejorar la rentabilidad.
“El sistema en seto, con muralla frutal y manejo mecanizado, puede significar hasta un 30% menos de costos frente al sistema tradicional”, indicó Zúñiga. A modo de ejemplo, explicó que un huerto que produzca 12 toneladas de ciruela seca, a un precio promedio de US$2 por kilo, puede generar ingresos por US$ 24.000. Descontando costos operacionales cercanos a US$ 7.000, el margen alcanza los US$ 17.000 por hectárea.
Además del impacto económico, el sistema permite optimizar significativamente las labores agrícolas. La poda se realiza de forma completamente mecanizada, con solo dos intervenciones al año, mientras que la cosecha se ejecuta mediante maquinaria cabalgante, reduciendo costos y tiempos de operación.
“Hay una diferencia muy notoria frente al sistema tradicional. Solo en cosecha se pueden ahorrar más de US$ 2.000 por hectárea, considerando que una cosecha convencional puede bordear los CLP$ 1.250.000, mientras que con maquinaria cabalgante no supera los CLP$ 420.000”, detalló Mejías.
A estos beneficios se suman eficiencias en uso de agua, energía, aplicaciones fitosanitarias —incluyendo uso de drones— y manejo general del huerto.
Con estos resultados, el sistema en seto para ciruelos D’Agen se posiciona como una alternativa concreta para enfrentar los desafíos actuales de la fruticultura chilena, combinando productividad, eficiencia y sostenibilidad económica.
*Fotografías gentileza Agromillora.



