Más que un dulce hogar: el rol de las colmenas en la supervivencia de las abejas
Históricamente, las abejas han desempeñado un papel crucial en la agricultura, pero todavía hay mucho que no sabemos sobre ellas. Afortunadamente, esto está cambiando paulatinamente.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Sidney, Australia, examinó la importancia de las colmenas para la supervivencia y el desarrollo de una colonia. En su estudio publicado este año en la revista científica ISME Communications, se explica que estas estructuras no solo son los hogares de las abejas sino que actúan como sistemas inmunológicos vivos y altamente desarrollados.
El equipo es liderado por la microbióloga y experta en abejas Kenya Fernandes, quien explicó que cada elemento utilizado en la construcción de las colmenas -desde la cera y la miel hasta el polen, el propóleo e incluso el material pegajoso que las abejas recolectan de las plantas- tiene una función específica y se distribuye estratégicamente en la colmena según ese rol.

Imagen créditos Kenya Fernandes.
Por ejemplo, la miel, la cera y el propóleo, todas sustancias con propiedades antimicrobianas, trabajan para proteger de las enfermedades a los huevos y las larvas, así como al polen fermentado que consumen las abejas.
Y por si fuera poco, también estimulan la proliferación de hongos y bacterias beneficiosos, tal como lo hace el sistema inmunológico humano.
Las colmenas son una excelente protección antimicrobiana
En una colmena, la distribución del espacio es clave. Según reveló el estudio, las zonas expuestas al exterior cuentan con las defensas naturales más fuertes gracias a los altos niveles de compuestos bioactivos, como el peróxido de hidrógeno y los flavonoides.

Imagen créditos Kenya Fernandes.
“A medida que nos acercamos al centro de la colmena, las defensas antimicrobianas se vuelven más específicas, siendo el panal de cera, el polen almacenado y los propios cuerpos de las abejas los que ayudan a filtrar las bacterias y hongos dañinos, mientras fomentan las especies beneficiosas”, dijo Fernandes.
La capacidad de una colmena depende de su entorno
Aunque las abejas tienen una habilidad ingenieril innata en la construcción de colmena, no es una labor sencilla. Según el estudio, la capacidad de una colmena para proteger a su colonia depende en gran medida de la disponibilidad de recursos de calidad en su entorno. En este sentido, las colmenas actúan como espejos del ecosistema que habitan, mostrando diferentes defensas químicas según se encuentren más cerca de matorrales nativos o de tierras agrícolas.
Por ejemplo, los investigadores descubrieron que muchas bacterias y hongos presentes en una colmena probablemente procedían del néctar floral, lo que demuestra la influencia del entorno en el que las abejas buscan alimento.

“Esto demuestra que las colmenas sanas dependen y están influenciadas por ecosistemas sanos. La deforestación y la agricultura intensiva podrían estar erosionando silenciosamente las defensas naturales de las abejas”, dijo la coautora del estudio, Elizabeth Frost, especialista técnica en abejas del Departamento de Industrias Primarias y Desarrollo Regional de Nueva Gales del Sur.
“Esto refuerza los argumentos a favor de la protección de hábitats con flora diversa que respalden colmenas sanas”, concluyó.
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