El kiwiberry menos conocido que tendría el potencial para prevenir el desarrollo temprano del cáncer
Investigadores de la Universidad de Okayama están estudiando cómo el sarunashi, un pequeño kiwiberry de piel lisa originario de Asia Oriental, podría interferir en las etapas iniciales del desarrollo del cáncer de pulmón y colorrectal.
Los resultados, publicados en la revista Genes and Environment en diciembre de 2022, y complementados por un estudio de seguimiento —publicado en la misma revista en diciembre de 2025— sobre una infusión elaborada a partir de las hojas y ramillas de la planta del kiwiberry, revelaron que el jugo del fruto redujo la formación de tumores pulmonares en ratones expuestos a NNK, un carcinógeno directamente vinculado al humo del tabaco.
Efectos del jugo del kiwiberry sarunashi en tumores y proteínas relacionadas con el cáncer
El cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer en Estados Unidos y en el mundo, siendo el tabaquismo el principal factor de riesgo. La alta tasa de mortalidad de esta enfermedad explica por qué la intervención en las etapas tempranas de su desarrollo —es decir, antes de que se formen los tumores— es un foco central en la investigación para su prevención.
Los hallazgos, aunque preliminares, son alentadores. En ensayos con ratones, el jugo de sarunashi redujo tanto la incidencia como el número de nódulos tumorales pulmonares. También se observó que la bebida suprime la Akt o proteína quinasa B, un macronutriente clave en el crecimiento tumoral, lo que sugiere que el fruto podría actuar en dos etapas del cáncer: el daño genético inicial y la señalización que promueve la expansión tumoral.

La isoquercetina, un compuesto conocido presente en el sarunashi, mostró efectos protectores contra el daño en el ADN vinculado al desarrollo del cáncer. Sin embargo, el equipo investigador advirtió que este compuesto podría no ser responsable de todos los beneficios del kiwiberry, por lo que se requieren más estudios.
El equipo también evaluó el jugo frente a MNNG, un potente agente que altera el ADN y es ampliamente utilizado en la investigación oncológica. El jugo redujo el daño genético en ratones normales, pero este efecto protector no se observó en animales que carecían de enzimas clave de reparación del ADN. Esto sugiere que el jugo de kiwiberry podría potenciar los mecanismos de reparación celular, ayudando a corregir mutaciones genéticas una vez que ocurren.
El coautor del estudio y profesor del Departamento de Alergia y Medicina Respiratoria de la Universidad de Okayama, Katsuyuki Kiura, señaló que el fruto actúa en varias etapas del desarrollo del cáncer: antimutagénesis, estimulación de la reparación del ADN y supresión de señales de crecimiento, lo que lo convierte en un candidato más complejo que los tratamientos basados en un solo compuesto.
El té de hojas amplía el efecto protector
En un estudio posterior publicado en diciembre de 2025, el equipo probó un té preparado con hojas y ramillas del kiwiberry. La investigación encontró una actividad antimutagénica similar en la prueba de Ames, un ensayo de laboratorio estándar para detectar sustancias que causan mutaciones.
El té mostró un efecto menos potente que el jugo, probablemente debido a una menor concentración de compuestos activos, pero las propiedades protectoras compartidas sugieren que ambos podrían actuar a través de mecanismos similares contra el cáncer.
Hallazgos iniciales en cáncer colorrectal amplían el panorama
El estudio del té también analizó posibles impactos en el cáncer colorrectal. Cuando los ratones fueron expuestos a DMH, un químico que provoca cambios tempranos en el colon, el té de sarunashi redujo los signos iniciales asociados a tumores colorrectales.
Los ratones tratados con el té presentaron solo el 60,5% de las lesiones precursoras en comparación con el grupo no tratado, e incluso las lesiones más pequeñas disminuyeron de tamaño.
Durante el estudio no se desarrollaron tumores de colon, pero la notable reducción de señales tempranas sugiere que el efecto protector del sarunashi podría extenderse más allá del pulmón.
Los investigadores señalan que son necesarios ensayos clínicos en humanos antes de sacar conclusiones definitivas sobre los efectos del fruto.
*Todas las imágenes son referenciales.
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