Consumo de fruta: una mirada a través de las generaciones

Consumo de fruta: una mirada a través de las generaciones

Lo que comemos y la forma que lo hacemos está directamente relacionado con nuestra forma de vida, y esta ha cambiado significativamente según generaciones.

Iniciemos con los baby boomers, nacidos entre 1946-1964, en una “explosión” de nacimientos luego de la segunda guerra mundial. Son tradicionalistas, educados en la cultura del sacrificio y esfuerzo.

Se criaron e iniciaron su vida laboral previo a la era digital, en la cual tuvieron que asimilar las nuevas tecnologías paulatinamente.

La generación X, de los nacidos en 1965-1980, es el puente hacia la era digital. Empezaron su carrera profesional con computadoras, internet y telefonía móvil. Son ambiciosos, marcados por el auge del consumismo.

Luego llegan los millennials, nacidos entre 1981 y 1996, siendo la primera generación nativa digital y globalizada. Son emprendedores, y adaptados a los cambios rápidos.

Los centennials nacieron entre 1997-2010, totalmente digitales y adictos a las redes sociales. Son creativos, flexibles, multitareas y autodidactas. Siguen a los influencers y a redes como TikTok.

La generación más nueva es la alfa, la que va a crecer en un mundo signado por la inteligencia artificial. De la población argentina, la mitad corresponde a milennials y centennials (24 y 25%), luego le sigue la Generación X (19%), baby boomers (18%) y finalmente alfa (14%).

Cada generación tiene comportamientos diferentes con respecto a la alimentación en general, y a las frutas en particular.

Los baby boomers son tradicionales en su forma de alimentarse: cocinan en casa, con sencillez de sabores y apego a lo familiar. No son de innovar. Si van a restaurantes lo hacen por motivos sociales. Le dan importancia a la salud, pero su concepto es diferente al de la gente joven.

Lo saludable se valora en relación con la vejez y las enfermedades al paso del tiempo. Son los mayores consumidores de frutas y verduras, consumiéndolas a diario. Su consumo prácticamente duplica al de la generación Z. Compran cantidades relativamente grandes de fruta tradicional en fruterías, asesorándose con el verdulero. Ante problemas económicos, no dejan de comprar, pero pasan a consumir frutas menos costosas.

En la generación X empieza ganar peso el placer, adquiriendo mayor importancia los sabores y las texturas. La fruta ya no es un alimento esencial, se consume por su gusto. Por ello, el consumo es algo menor que el de los baby boomers y si no consiguen buena mercadería, no la compran. No son tan tradicionales con respecto al lugar de compra y tipo de fruta. Están abiertos a nuevas frutas o sabores, en especial si lo conocieron de sus viajes. Son los que más gastan en alimentos, así como en los restaurantes, a los que gustan de ir en familia o con amigos.

En los millennials la alimentación es una parte importante de sus vidas, y combinan la cocina casera con pedir comida. El tema de salud es importante, pero está asociado a la calidad del producto, sus ingredientes y el valor nutricional. La incorporación a su dieta de nutracéuticos o suplementos es común.

Es el grupo más propenso al vegetarianismo o veganismo. El rechazo al consumo de carne y azúcar es una oportunidad para las frutas; siendo estas las que más se utilizan para cumplir con ese deseo del dulzor. La comodidad empieza a adquirir mayor peso, por lo cual son abiertos a pedir comida, comprar preparados y congelados. También van con frecuencia a comer a restaurantes, solos o con otros.

Con respecto a las frutas, el consumo es menor al de la gente mayor, pero están convencidos que es suficiente. Además de las frutas clásicas, compran exóticas, ya que les gusta variar, explorar nuevos sabores. Prefieren comprar menos, pero de buena calidad. Compran cantidades más pequeñas, empacadas, dado que no quieren desperdiciar alimentos. Están abiertos a los productos orgánicos y que cuidan el medio ambiente; siempre y cuando el precio está en concordancia.

La generación Z – centennials es la que menos fruta come. Una buena parte directamente no las consume; no la tienen en la cabeza. La proporción de los que la consumen diariamente cae por debajo del 10%. Consideran que la fruta es un alimento sano, pero eso no los lleva a consumirla en forma habitual. Hay dos aspectos fundamentales: el sabor y la comodidad; estos están por encima de los restantes (salud, medio ambiente). La comodidad se refiere a la adquisición (compra online), preparación (en potes listos para consumir) y consumo en sí (líquido es más fácil).


frutas en góndola de supermercado

Frutas en góndola de supermercado.


El envase plástico es una necesidad y no está en conflicto con su convicción de sustentabilidad. El sabor tiene ser intenso, exótico, diferentes a los conocidos. Es un paladar “aventurero”. Buscan en las redes nuevas comidas, pero entre estas no está la fruta. Sí la usan para preparar batidos, preparaciones, postres; pero la cantidad que se usa es reducida. La comida tiene que ser funcional y cumplir con la salud y el bienestar personal (mental, emocional). No siguen el ritmo habitual de comidas, saltan comidas, consumen snacks a cualquier hora entre sus múltiples actividades.

Además, se informan a través de las redes con mensajes cortos, muy visuales, transparentes. Cocinan poco, piden comida por apps, compran comidas preparadas, hacen “take away” o van a restaurantes de paso. Los mayores problemas son en orden de importancia: el precio, la seguridad alimentaria, desperdicio de alimentos, aditivos, obesidad, sustentabilidad y empaque plástico.

Estas nuevas tendencias generacionales ponen en evidencia que las tradicionales campañas de marketing para el consumo de fruta no son las adecuadas. El concepto de que la fruta es saludable está en todos, pero no es suficiente para incorporarla a la dieta.

Para ser exitoso en fomentar el consumo hay que tener en cuenta que lo más importante en la fruta es su sabor, intenso, dulce, textura suave, facilidad de consumo, sin componentes molestos (semillas, jugos que chorrean). La fruta tiene que cumplir con la salud física, mental y emocional.

A esto se suma la comodidad que se refiere tanto a la compra (online, empaques fáciles de agarrar), como al consumo (sin utensilios adicionales). Prefieren las frutas que les brindan un sabor y experiencia diferente, como son las exóticas.

Además su estilo de comunicación a través de redes, es con mensajes cortos, vistosos y simples. Lo que es un gran desafío para el sector y para el marketing que tendrá que ser creativo para llegar exitosamente a las nuevas generaciones.

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