Más exportadoras, más concentración: ¿Qué reveló la expansión de la cereza?
Por Ezequiel Delgado, analista senior de Agrocapital.
En medio de un ciclo marcado por los cambios de precio y las advertencias sobre el futuro de la cereza chilena, conviene detenerse en un dato que rara vez aparece en la conversación: cómo se comportó la competencia de exportadoras “cerezo-dependientes” en el momento de mayor auge de la cereza previo a su caída de precio actual.

Entre la temporada 2021 y la 2025, el universo de exportadoras “cerezo-dependientes” —parámetro internamente definido como aquéllas con más del 50% de su volumen exportado concentrado en cereza— pasó de 71 a 104. Un aumento del 46% en apenas cinco campañas.
Lejos de repeler capital, la cereza siguió atrayendo actores dispuestos a apostar la mayor parte de su negocio a un solo fruto. En ese período ingresaron 64 exportadoras “cerezo-dependientes” nuevas; 10 de ellas debutaron directamente entre las “grandes”, con más de tres millones de kilogramos exportados, 21 entre las “medianas” -entre 1 y 3 millones de kilogramos- y 33, “pequeñas” -menores a 1 millón de
kilogramos-.
Detrás de ese movimiento, se observó que el volumen exportado de las “cerezo-dependientes” se multiplicó cerca de 2,7 veces en el período, mientras el número de empresas crecía 46%. Dicho de otro modo: hubo más actores y cada segmento movió más fruta. El volumen medio por empresa subió en los tres segmentos, y entre las 40 compañías “cerezo-dependientes” que existían en 2021 y perduraron hasta 2025, 31 aumentaron su volumen y apenas nueve lo redujeron. La permanencia, en la cereza, vino acompañada de crecimiento.
Ese ascenso tiene algunos nombres concretos y en algunos casos de productores integrados verticalmente. Almahue pasó de “mediana” a “grande”, saltando de 1,8 a 9,8 millones de kilogramos. Victoria Fruits cruzó de “pequeña” a “grande”, de 0,9 a 5,5 millones. Roquefort dejó atrás el tramo pequeño para instalarse entre las “medianas”. La segmentación por tamaño no es una jaula: hay un ascensor al que varias empresas efectivamente se subieron.
Es de esperar que una industria en expansión y con bajas barreras de entrada, sume nuevos actores. No obstante, ese ingreso no derivó en la atomización del mercado, sino en su concentración.
El segmento más pequeño pasó de representar del 13% del volumen exportado por las “cerezo dependientes” en 2021 a un 6% en 2025; el “mediano” subió del 14% al 17%, y el “grande” avanzó del 73% al 77%. Además, entre las empresas, 31 que dejaron de ser “cerezo-dependientes” en el período y 26 eran “pequeñas”.
El dato es coherente con la teoría en presencia de economías de escala: son las empresas de menores costos medios, es decir, las más grandes, las que son más competitivas y, por ende, enfrentan mejores condiciones en su acceso a los mercados.

Puestas en fila, las cifras dibujan un sector que hizo tres cosas a la vez en cinco temporadas: se ensanchó, sumando más participantes; maduró en su tramo medio y, principalmente, en el alto; y ganó escala, con empresas que mueven más fruta que antes. Que las pymes muestren mayores tasas de natalidad y mortalidad es habitual en cualquier industria; lo distintivo aquí es que esa rotación vino acompañada de concentración, algo que no ocurre en todos los mercados. Al final se observa la fotografía de un mercado que se reordenó, creció y se concentró, no se atomizó.
La discusión actual sobre precios, sobre-oferta y destinos seguirá —y debe seguir— ocupando la agenda. Pero si algo sugieren estos números es que, mientras se debate el techo de la cereza chilena, se ha modificado la estructura de la competencia exportadora, y que probablemente este comportamiento pueda ser extrapolado a otra fruta sensación. Además, surgen varias preguntas de fondo. Una de ellas: ¿Es la integración vertical -productor exportador- siempre más rentable?
¿Conviene que exportadoras pequeñas, sin experiencia en el manejo de la especie, se sumen a la exportación de la fruta del momento para crecer y posicionarse en la industria? Lo observado entre 2021 y 2025 abre un espacio de reflexión.
*Imágenes generadas con inteligencia artificial.
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