El mango transformó una inversión agrícola en un proyecto exportador en Guatemala

El mango transformó una inversión agrícola en un proyecto exportador en Guatemala

Empacadora Arbisú no inició con el cultivo de mango, más bien, sus primeros pasos empresariales estuvieron ligados al diseño y fabricación de muebles. Luego, lo que comenzó como una inversión en un campo terminó convirtiéndose en un proyecto agrícola con proyección internacionalActualmente, José Amílcar, propietario de empacadora, desarrolla su primera temporada exportadora y avanza en un ambicioso plan de expansión. 

La historia se remonta a 2009, cuando adquirió un campo en Estanzuela, departamento de Zacapa, motivado por una oportunidad de inversión y por el deseo de generar desarrollo en su localidad de origen.  

Inicialmente, el predio estaba destinado a la ganadería, pero luego  optó por plantar mango Tommy Atkins, variedad que consideró con mayor potencial comercial debido a su alta demanda en el mercado estadounidense.


La historia del mango de Guatemala que transformó una inversión agrícola en un proyecto exportador

Primer envío de mango Tommy Atkins.


Con asesoría técnica y un crecimiento gradual, la plantación alcanzó cerca de 20.000 árboles. En 2015 comenzaron las primeras producciones comerciales y, años después, el empresario decidió dar el siguiente paso: construir un packing para ingresar al mercado internacional.

En entrevista con Portalfruticola.com, Amílcar indicó que la temporada 2025 marcó un hito para la compañía con la exportación de 47 contenedores de mango hacia Miami, Estados Unidos, mientras que el resto de la producción se comercializó en Guatemala y Honduras.

Hoy la empresa cuenta con 70 hectáreas en producción y recientemente adquirió otras 12 hectáreas donde establecerá aproximadamente 3.500 nuevos árboles, cuya entrada en producción se proyecta dentro de cuatro años.

El mercado estadounidense es el principal destino de las exportaciones, pero el empresario ya explora nuevas oportunidades comerciales en Canadá. Sostuvo que la estrategia busca diversificar mercados y aumentar gradualmente los volúmenes exportados conforme crezca la producción propia y la integración de nuevos proveedores.

Aprendizajes de la primera exportación de mango

El productor reconoció que el mayor desafío no estuvo en producir la fruta, sino en ingresar a un mercado altamente exigente. Explicó que uno de sus principales temores era exportar un fruto perecedero a largas distancias debido a los riesgos logísticos y las posibles pérdidas durante el transporte. A ello se sumaba la incertidumbre propia de iniciar relaciones comerciales con compradores internacionales. 

No obstante, la experiencia resultó positiva y permitió consolidar relaciones con importadores estadounidenses, quienes ya solicitaron aumentar significativamente los volúmenes para la próxima temporada.

Otro de los grandes aprendizajes fue la implementación de sistemas de gestión exigidos por certificaciones internacionales como GlobalG.A.P. y por los protocolos fitosanitarios de Estados Unidos.

"Uno de nuestros objetivos es ampliar la oferta exportable incorporando fruta proveniente de otros productores de la región, siempre que cumplan con las certificaciones y los estándares de calidad requeridos por los mercados internacionales", dijo, además de detallar que la infraestructura instalada tiene capacidad para procesar hasta 200 contenedores por temporada operando en un solo turno.

Aporte local

Además del desarrollo agrícola, el proyecto ha generado empleo en Estanzuela. El productor señaló que durante la cosecha y el empaque la empresa emplea alrededor de 75 trabajadores en labores operativas, además de personal administrativo y empleos indirectos asociados a la cadena logística y de servicios.


La historia del mango de Guatemala que transformó una inversión agrícola en un proyecto exportador

Imagen generada con inteligencia artificial.


Con el incremento proyectado de las exportaciones, el empresario estima que será necesario ampliar la contratación de mano de obra durante las próximas temporadas.

A pesar de las proyecciones de expansión, José Amílcar afirmó que el crecimiento debe ser gradual.

El dueño de la empresa está negociando la adquisición de nuevos terrenos contiguos a su plantación para facilitar la logística y mejorar la eficiencia operacional, aunque asegura que prefiere avanzar paso a paso para mantener un desarrollo financieramente sostenible.

"En agricultura hay que crecer con orden. Es un negocio rentable, pero exige disciplina, registros, buenas prácticas y mucha honestidad. Si se hacen bien las cosas desde el principio, los resultados llegan", concluyó.

*Fotografías interiores gentileza de José Amílcar | Imagen principal generada con inteligencia artificial.


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