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Investigadores envían semillas de uva al espacio para estudiar los efectos genéticos de la radiación solar en las plantas

18 Septiembre 2026

Por Adam Russell, especialista en comunicaciones de Texas A&M AgriLife

Investigadores de Texas A&M AgriLife están enviando cientos de semillas de uva a la Estación Espacial Internacional (EEI), donde permanecerán unos seis meses expuestas a la radiación cósmica antes de regresar a la Tierra para ser plantadas y estudiadas.

El proyecto podría dar origen a lo que los investigadores creen que sería el primer vino elaborado a partir de uvas cultivadas desde semillas que viajaron al espacio.

El experimento forma parte de la misión de investigación Texas A&M/Aegis Aerospace Multi-Use Space Platform Integrating Research and Innovative Technology (TAMU-SPIRIT).

TAMU-SPIRIT-1 es una plataforma de investigación orbital pionera que está prevista sea instalada a bordo de la Estación Espacial Internacional y que funcionará como una especie de “campus satelital en el espacio”, destinado a apoyar una amplia variedad de proyectos de investigación y tecnología.


Investigadores envían semillas de uva al espacio para estudiar los efectos genéticos de la radiación solar en las plantas

Fotografía de Courtney Sacco | Texas A&M AgriLife


El proyecto comenzó cuando dos estudiantes de último año, Coby Arnold y Arvind Subramanyam, del Departamento de Ingeniería Aeroespacial de Texas A&M, se acercaron a Justin Scheiner, especialista en viticultura de AgriLife Extension y profesor asociado del Departamento de Ciencias Hortícolas de la universidad.

Con la orientación de Scheiner sobre la biología de las semillas de uva, los estudiantes diseñaron un dispositivo para transportar las semillas a la órbita, donde la exposición prolongada a la radiación espacial podría inducir mutaciones genéticas.

Scheiner explicó que, sin la protección y el blindaje proporcionados por el dispositivo, la exposición a la radiación probablemente dejaría las semillas inviables.

El regreso a casa de las semillas

Una vez que regresen a la Tierra, las semillas serán plantadas junto con semillas de control idénticas en el viñedo de investigación de AgriLife, ubicado en Thomas Ranch. Los científicos estudiarán las diferencias en el crecimiento de las plantas, el desempeño de las vides y de las uvas para vino, así como sus características genéticas.

Una de las tres variedades que viajarán al espacio es Lomanto, un cultivar texano desarrollado a comienzos del siglo XX por el horticultor y pionero de la viticultura T.V. Munson.

Scheiner señaló que la misión representa un momento de “círculo completo” para una vid nativa de Texas que alguna vez ayudó a salvar a la industria vitivinícola mundial y que ahora podría contribuir al futuro de la ciencia hortícola.


Investigadores envían semillas de uva al espacio para estudiar los efectos genéticos de la radiación solar en las plantas

Fotografía de Sam Craft | Texas A&M AgriLife.


“La investigación nos ayudará a comprender cómo los distintos niveles de radiación afectan a las semillas y a la expresión genética de sus variedades una vez que las cultivemos, pero también está la novedad de que, dentro de varios años, potencialmente podríamos embotellar vino elaborado a partir de semillas que abandonaron la Tierra”, señaló.

Estudio de mutaciones, resiliencia vegetal y genética

Scheiner explicó que las variedades de uva seleccionadas fueron escogidas porque ya poseen características y rasgos genéticos nativos de valor para los viñedos de Texas, como resistencia a enfermedades y adaptación a las condiciones de suelo y disponibilidad de agua.

Aunque el académico y su equipo no están diseñando cohetes, sí están trabajando en la “ingeniería” de plantas más resistentes, adaptables y productivas. Este conocimiento podría beneficiar tanto a futuras misiones espaciales como a la producción agrícola en la Tierra.

Las mutaciones han desempeñado un papel importante en la horticultura y la producción vitivinícola a lo largo de la historia. Por ejemplo, Pinot Gris se originó a partir de una única mutación aleatoria en plantas de uva Pinot Noir.

Para comprender qué efectos produce la exposición a la radiación espacial en las semillas a nivel molecular, Scheiner se asoció con otros expertos del Departamento de Ciencias Hortícolas. El equipo analizará las plantas después del regreso de las semillas a la Tierra para identificar mutaciones específicas inducidas por la radiación.

“Estas variedades de uva están más que probadas en Texas. Desde el punto de vista de la investigación, queremos ver cómo estar en el espacio podría influir en estas variedades. Para el amante del vino que llevo dentro, sería muy interesante que estas semillas presentaran alguna mutación positiva y aleatoria que representara el punto de origen de una nueva variedad”, comentó Scheiner.

Cultivando el futuro de la horticultura espacial

El equipo de investigación espera que las vides produzcan frutos en un plazo de cuatro a cinco años, lo que eventualmente podría dar lugar al primer vino elaborado con uvas provenientes de semillas que viajaron al espacio, según Scheiner.

Pero más allá de su carácter novedoso, el proyecto demuestra cómo la investigación hortícola desarrollada en el espacio puede aportar conocimientos para el mejoramiento vegetal, la resiliencia y la sostenibilidad, tanto en la Tierra como fuera de ella.


Investigadores envían semillas de uva al espacio para estudiar los efectos genéticos de la radiación solar en las plantas

Fotografía de Michael Miller | Texas A&M AgriLife


Amit Dhingra, integrante del equipo de Scheiner, señaló que muchos de los trabajos que ya desarrolla el departamento —desde sistemas de cultivo en ambientes controlados hasta el uso de biocarbón y otras enmiendas para el suelo, además de investigaciones en genética vegetal— son aplicables al futuro de la horticultura tanto en la Tierra como en el espacio.

Sin embargo, agregó que este proyecto y su participación en la misión TAMU-SPIRIT-1 representan un pequeño paso hacia la transformación del espacio en la próxima frontera de la horticultura.

“El papel de la horticultura en la exploración espacial, ya sea para producir alimentos u oxígeno o contribuir al bienestar general de los astronautas, despierta la imaginación, pero las plantas serán una necesidad, y eso es emocionante para nosotros”, afirmó.

“Este proyecto conecta el pasado y el futuro de las ciencias hortícolas, y muestra cómo nuestra investigación puede impactar a los productores aquí y ahora, pero también ayudar a la humanidad a alcanzar las estrellas. Y a establecer raíces allí también”.

*Esta historia fue publicada originalmente en la revista AgriLife Today de Texas A&M el 10 de junio de 2026 | Todas las imágenes son cortesía de AgriLife Today.


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