Gulupa: estudio revela que el cultivo requiere solo el 37% del nitrógeno que se aplica habitualmente
Ensayos realizados con plantas de gulupa sometidas a distintos niveles de fertilización evidenciaron que el problema no radica en aplicar grandes cantidades de nutrientes, sino en cómo se suministra el nitrógeno, elemento fundamental para su desarrollo, reportó la agencia de noticias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).
Según la investigación, este cultivo solo requiere el 37% del nitrógeno que comúnmente se utiliza, por lo que un manejo inadecuado termina afectando la productividad y generando pérdidas para los productores. Se trata de un hallazgo clave para este fruto pequeño, cada vez más demandado en los mercados internacionales.
La investigación fue desarrollada por Jorge Cáceres, magíster en Ciencias Agrarias de la UNAL, en los invernaderos de la sede Bogotá. Allí cultivó 232 plantas de gulupa bajo condiciones controladas con el fin de evaluar qué nutrientes son más determinantes en su crecimiento y rendimiento.
Metodología y resultados del estudio en gulupa
Para el experimento, las plantas fueron sembradas en bolsas plásticas con tierra y materia orgánica. A un grupo se le retiraron nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo, potasio, calcio o magnesio, mientras que en otro permanecieron disponibles, con el objetivo de observar el efecto específico de cada elemento.
Durante varios meses —considerando que el cultivo tarda cerca de un año en completar su ciclo— el investigador midió variables como altura de la planta, número de hojas, coloración, acumulación de biomasa y síntomas visibles de deficiencia.
Posteriormente, en laboratorio, las plantas fueron separadas en raíces, tallos y hojas, que se secaron y pesaron para calcular con precisión la producción de tejido vegetal bajo cada tratamiento. Con análisis estadísticos, se determinó cuál nutriente tuvo mayor impacto, descartando que las diferencias fueran producto del azar.
“El nitrógeno resultó ser el factor crítico para el desarrollo de la planta. Cuando escasea, las hojas pierden su verde intenso, aparecen tonos amarillentos y el crecimiento se ralentiza drásticamente. En los casos más severos, la cantidad total de tejido vegetal se redujo hasta en un 91%, lo que compromete seriamente la capacidad de la planta para sostener flores y frutos”, explicó el investigador en declaraciones recogidas por la UNAL.
Impacto en rendimiento y manejo agronómico
La investigación también mostró que la carencia de otros nutrientes afecta el rendimiento, aunque en menor grado, debilitando procesos como la fotosíntesis. Asimismo, micronutrientes como boro, cobre y zinc resultaron esenciales para la formación de brotes, la floración y el adecuado desarrollo de los frutos.
Uno de los principales aportes del trabajo es el establecimiento de rangos nutricionales específicos para la gulupa, un cultivo que, pese a su creciente relevancia exportadora, ha sido manejado en muchos casos bajo parámetros similares a los del maracuyá, debido a sus similitudes botánicas.
Contar con estos parámetros permitirá ajustar la fertilización en los momentos críticos del crecimiento, evitando tanto la carencia como el exceso de nutrientes, destacaron desde la Universidad Nacional de Colombia.
En el país sudamericano, especialmente en zonas de clima frío y húmedo, el nitrógeno puede perderse fácilmente por lixiviación, producto de lluvias intensas que arrastran el nutriente hacia capas profundas del suelo donde la planta no puede absorberlo. Esto aumenta el riesgo de deficiencia y de pérdida de rendimiento.
El investigador Jorge Cáceres identificó además que la etapa más crítica frente a la falta de nitrógeno ocurre entre los cinco y seis meses de crecimiento, cuando la planta desarrolla hojas y tallos, acumula la mayor parte de su peso y sus frutos están en desarrollo. Una deficiencia en esta fase compromete todo el ciclo productivo.

Aunque la gulupa puede mantener ciclos productivos anuales y, en condiciones ideales, durar hasta siete años, los daños en etapas iniciales tienen efectos acumulativos. Por ello, asegurar una nutrición adecuada desde las primeras semanas resulta determinante.
Con esta información, los productores podrían mejorar el rendimiento, reducir costos y avanzar hacia un manejo más sostenible del cultivo. El estudio demuestra que la gulupa en Colombia no fracasa por falta de suelos fértiles, sino por no recibir en el momento preciso el nutriente que impulsa al máximo su crecimiento.
Exportaciones en alza
El estudio cobra relevancia en un contexto de creciente dinamismo exportador, subrayó la UNAL. Según cifras de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), entre enero y septiembre de 2024 las exportaciones colombianas de gulupa alcanzaron US$43 millones, con destino a Países Bajos, Reino Unido, Alemania, Bélgica y Canadá. Esta cifra representó un aumento del 20% frente al mismo periodo de 2023.
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