Escasez hídrica y de mano de obra: los aprendizajes de Japón para la fruticultura chilena
La experiencia de Japón frente a la escasez de mano de obra, sumada al envejecimiento de su población rural, está llevando a sus investigadores a desarrollar nuevas formas de producir fruta, con árboles de menor tamaño, arquitecturas más compactas y tecnologías que faciliten la mecanización.
Ese enfoque fue uno de los principales aprendizajes obtenidos por el investigador postdoctoral del Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF), Dr. Luis Villalobos González, durante su reciente visita a Kioto, Japón.
El investigador de la Región de O’Higgins participó en IHC 2026, uno de los principales encuentros científicos internacionales de la especialidad, instancia donde presentó resultados de su investigación sobre la relación entre el vigor de los portainjertos, el consumo de agua y la respuesta fisiológica de los cerezos frente a la restricción hídrica.

Investigación en cerezos.
Villalobos analizó plantas de cerezo Lapins injertadas sobre los portainjertos Colt y MaxMa 14, de diferente vigor, que fueron sometidas a diferentes condiciones de riego durante el verano.
Los resultados mostraron que un menor vigor no necesariamente implica una mayor tolerancia a la falta de agua. “Los árboles sobre Colt mantuvieron un estado hídrico más favorable que aquellos sobre MaxMa 14, aun cuando presentaron una mayor demanda y consumo de agua”, explicó el investigador.
Indicó que la respuesta fisiológica frente a la falta de agua también debe ser considerada para diseñar sistemas productivos más eficientes y adaptados al escenario de escasez hídrica.
Respuesta a la falta de mano de obra
Durante la visita técnica al Laboratorio de Pomáceas de la Facultad de Agricultura de la Universidad de Kioto, guiada por la Prof. Hisayo Yamane y con la participación del Prof. Ryutaro Tao, presidente del IHC 2026, Villalobos conoció instalaciones destinadas a química analítica, cultivo de tejidos in vitro y evaluación de calidad de fruta.
Además, recorrió campos experimentales donde pudo observar colecciones de germoplasma y trabajos de selección genética en especies como caqui japonés, manzano, arándano y vid.

Recorrido por los huertos de Japón.
Asimismo, conoció el desarrollo de tecnologías vinculadas con la robótica agrícola y la búsqueda de variedades y arquitecturas vegetales más compactas, pensadas para facilitar labores como la poda y la cosecha mecanizada.
“Lo que más llamó mi atención fue cómo las condiciones sociales y productivas orientan las preguntas de investigación. En Japón, la disminución de mano de obra los ha llevado a buscar plantas más pequeñas que facilitan la mecanización”, señaló el científico del CEAF.
Un desafío común entre Japón y Chile
La visita también permitió al investigador comparar las capacidades científicas y tecnológicas de Japón y Chile. Según Villalobos, la experiencia mostró que la Región de O’Higgins cuenta con infraestructura capaz de desarrollar investigación competitiva a nivel internacional.
El principal desafío para Chile está en asegurar la disponibilidad permanente de investigadores y técnicos especializados capaces de operar estas tecnologías, además de garantizar los recursos necesarios para su mantención y reparación.
A partir de la experiencia japonesa, el investigador plantea que los avances desarrollados para responder a la falta de trabajadores también pueden abrir nuevas preguntas para la agricultura chilena.
“Desde nuestro proyecto en el CEAF, nos preguntamos si estas arquitecturas de vigor controlado promovidas por los portainjertos pueden servir para hacer más sostenible la producción de cerezas ante el escenario de escasez hídrica que afecta a Chile”, explicó.
Añadió que la próxima etapa será evaluar si estos árboles de arquitectura controlada pueden mantener un buen desempeño productivo bajo las condiciones de los huertos comerciales nacionales.
Villalobos mencionó que la experiencia de Kioto permitió identificar un punto de encuentro entre dos realidades agrícolas que enfrentan problemas diferentes, pero que comienzan a converger: “Japón busca adaptar sus cultivos a una menor disponibilidad de trabajadores, mientras Chile necesita responder, entre otros desafíos, a una creciente restricción de agua”, dijo.
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