Kiwi chileno vive un momento "glorioso", pero enfrenta desafíos que marcarán su futuro
Después de años marcados por la incertidumbre y complejos escenarios productivos, el kiwi chileno vuelve a posicionarse como una de las frutas más atractivas para la industria exportadora nacional.
Chile es el tercer exportador mundial de kiwi, con una producción concentrada principalmente en la zona centro-sur del país y destinada en su mayoría a mercados internacionales, donde atraviesa un momento favorable impulsado por altos precios y una sólida demanda, especialmente desde Asia y Europa.
"Sí, estamos pasando por una época del kiwi muy buena, gloriosa diría yo, con precios extraordinarios. Quienes hoy estamos en la producción tenemos el privilegio de vivir años realmente positivos. Me imagino que están aumentando las hectáreas plantadas y se está incorporando nueva tecnología, y ese punto es importante destacarlo", comenta Juan Pozo, socio de Frasol, vivero especializado en la producción de kiwi.
Sin embargo, este escenario positivo también viene acompañado de importantes desafíos sanitarios, climáticos y comerciales que podrían definir el futuro del cultivo en las próximas décadas.
Los desafíos de una industria en crecimiento
Uno de los principales retos corresponde al cambio climático y a la disponibilidad hídrica. El kiwi es una especie altamente demandante de agua y particularmente sensible a eventos extremos, como olas de calor, heladas tardías y periodos prolongados de déficit hídrico. Durante la última década, las regiones productoras han enfrentado una creciente presión sobre los recursos destinados al riego.
Actualmente, la variedad más cultivada en Chile es el kiwi verde Hayward, que representa cerca del 90% de la producción nacional. Esta variedad destaca por su capacidad de almacenaje, resistencia al transporte y buena aceptación en los mercados internacionales.
No obstante, en los últimos años la industria ha impulsado con fuerza la diversificación varietal, especialmente hacia kiwis amarillos de mayor dulzor, impulsados por una creciente demanda internacional.
"Si bien esta fruta ha mantenido una buena demanda internacional, creo que uno de los aspectos en los que todavía estamos al debe como oferta frutícola chilena, además de sus beneficios para la salud, es lograr una fruta más dulce", señala Jaime Padilla, jefe del Programa Kiwis de Copefrut.

El kiwi amarillo y proceso de modernización
La tendencia mundial apunta hacia frutas más dulces y experiencias de consumo diferenciadas. En ese contexto, el kiwi amarillo aparece como una de las grandes oportunidades para Chile. Hoy se están evaluando distintos materiales genéticos en diversas zonas productoras del país, con el objetivo es abastecer en contraestación al mercado del hemisferio norte.
Se espera que la producción de kiwi amarillo continúe aumentando, principalmente en las regiones de O'Higgins y Maule. Entre las variedades más difundidas destacan los kiwis tipo Sungold y otras selecciones desarrolladas para adaptarse a las condiciones climáticas locales.
"Estamos bien posicionados para desarrollar el kiwi amarillo y seguir también con el Hayward. El primero está pensado para mercados que prefieren frutas más dulces, como el asiático, aunque también existe un consumidor que sigue valorando la acidez y otras características organolépticas del kiwi verde", agrega Padilla.

La industria también atraviesa un importante proceso de modernización y recambio varietal. Algunos productores están renovando sus huertos con variedades más rentables y adaptadas a las exigencias del mercado. En este contexto, el desarrollo de nuevos sistemas de propagación aparece como una de las estrategias para alcanzar una productividad más temprana y homogénea.
Mauricio Zúñiga, Key Account Manager de Agromillora Sur, explica que en Chile se han utilizado principalmente dos formatos de plantas de kiwi Hayward: aquellas obtenidas mediante estaca enraizada y las injertadas sobre portainjerto Bruno.
"Son los dos formatos principales que históricamente se han utilizado en el país y ambos han funcionado bien. Sin embargo, las plantas provenientes de estacas pueden presentar riesgos asociados a enfermedades de la madera, mientras que los portainjertos obtenidos desde semilla presentan variabilidad genética, por lo que no todas las plantas tienen el mismo comportamiento productivo", explica.
En un escenario donde la competitividad internacional exige mayor eficiencia, calidad y adaptación climática, el kiwi chileno apuesta por la innovación como herramienta clave para consolidar su posición en los mercados globales. El desafío ahora será mantener el equilibrio entre productividad, calidad y sustentabilidad, en una industria que busca proyectarse con fuerza hacia las próximas décadas.
Noticia relacionada:
Zespri desarrolla su primera variedad de kiwi verde autopolinizante




