Maracuyá peruana en crecimiento y con potencial de desarrollo

Maracuyá peruana en crecimiento y con potencial de desarrollo

El maracuyá posee una combinación equilibrada entre dulzor y acidez, lo que le ha permitido dinamizar la agroexportación peruana. Es así que, en las últimas dos décadas, Perú se ha posicionado como un actor clave en el comercio internacional de jugos y concentrados. 

Elkin Vanegas, presidente del Comité de Frutas y Hortalizas de la Asociación de Exportadores (ADEX), indicó a Portalfruticola.com que el desarrollo del sector no ha sido casualidad, sino que responde a una estrategia que combina conocimiento técnico, capacidad de adaptación y un fuerte componente social en su cadena productiva.

Explicó que la fruta es originaria de Brasil y que luego se expandiendo a países como Ecuador, Colombia y Perú, donde encontró condiciones agroclimáticas favorables.

“Durante años, Ecuador lideró las exportaciones, pero hace aproximadamente 18 años Perú tomó la delantera en el mercado de jugo de maracuyá, posición que mantiene hasta hoy en la región”, señaló el ejecutivo.

A nivel global, Vanegas indicó que el escenario ha cambiado con la irrupción de Vietnam, que en los últimos años ha escalado rápidamente hasta convertirse en el principal productor mundial.

“Vietnam logró posicionarse gracias a su acceso al mercado chino y a una agresiva expansión productiva”, señaló el representante de ADEX.


Maracuyá peruana en crecimiento y con potencial de desarrollo


Maracuyá peruana 

El maracuyá pertenece a las pasifloras y posee la característica de tener un ciclo corto, ya que puede comenzar a producir en apenas seis meses. Esta rapidez lo convierte en una alternativa atractiva para los agricultores, pero también en un cultivo altamente sensible a las variaciones de mercado.

“El maracuyá tiene un comportamiento cíclico, casi como un electrocardiograma: sube y baja constantemente. Eso se debe a que los agricultores pueden cambiar rápidamente de cultivo si los precios no son favorables”, explicó Vanegas . 

Añadió que este dinamismo genera episodios de sobreoferta y escasez que impactan directamente en los precios internacionales. En la temporada pasada, por ejemplo, se registró una sobreproducción superior a las 20 mil toneladas, lo que presionó los márgenes del sector.

El jugo de maracuyá como motor del negocio

Aunque el maracuyá se puede comercializar en fresco, su principal valor agregado está en la industria de jugos.

Elkin detalló que existen dos formatos predominantes: el jugo simple, con niveles de entre 11 y 12 grados Brix, y el concentrado, que alcanza hasta 50 grados Brix tras la extracción de agua.

Este último es especialmente relevante para la exportación, ya que permite optimizar costos logísticos.

“Un contenedor de concentrado equivale a tres de jugo simple, lo que lo hace mucho más eficiente para abastecer mercados lejanos”, dijo Vanegas.

Consultado sobre los mercados de destino, precisó que Estados Unidos y Europa concentran la demanda de productos con valor agregado, como es el jugo de maracuyá por su sabor exótico y su versatilidad en la industria alimentaria. 


Maracuyá peruana en crecimiento y con potencial de desarrollo


Producción e innovación genética en maracuyá

Actualmente la producción de la fruta en Perú se concentra en la costa. El dirigente especificó que en el norte chico de Lima, zonas como Supe, Huaral y Huacho concentran hasta el 40% del total nacional. Otras regiones como La Libertad y Piura también tienen una participación importante, mientras que la selva aporta volúmenes menores.

A diferencia de otros cultivos agroexportadores, el maracuyá está en manos de pequeños y medianos agricultores. La mayoría trabaja en parcelas de entre una y cinco hectáreas, lo que le da al cultivo un fuerte componente social.

"Es un cultivo muy inclusivo. Genera ingresos diarios, lo que lo convierte en una ‘caja chica’ para el agricultor. Eso le permite sostener su economía y complementar otros cultivos de mayor plazo”, afirmó Vanegas.

A su juicio, el modelo productivo también implica desafíos, especialmente en términos de tecnificación, control fitosanitario y acceso a mercados. Uno de los ejes centrales del trabajo de ADEX ha sido promover la asociatividad entre productores, para alcanzar economías de escala y mejorar su competitividad.

Otro desafío del sector es mejorar la calidad del fruto, en especial en el contenido de azúcar, que ha mostrado una tendencia a la baja en los últimos años. Frente a ello, se están impulsando programas de mejora genética en coordinación con instituciones públicas y privadas.

“Estamos desarrollando semillas mejoradas y promoviendo prácticas agrícolas más eficientes para garantizar un producto competitivo”, dijo Vanegas.

Añadió que, en paralelo, el sector ha avanzado en sostenibilidad, ya que actualmente cerca del 20% de la producción de maracuyá en Perú cuenta con certificaciones orgánicas.

El presidente del Comité de Frutas y Hortalizas de la Asociación de Exportadores explicó que el maracuyá peruano posee una gran fortaleza en el mercado interno: entre el 50% y 60% de la producción total se destina al consumo local, impulsado por la gastronomía nacional.

Vanegas concluyó diciendo que “el maracuyá no es solo un negocio, es una herramienta de desarrollo social. Nuestro objetivo es que el agricultor lo vea como un aliado y que toda la cadena crezca de manera equilibrada”.


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