Experto INIA, Gamalier Lemus entrega consejos para un manejo eficiente de la poda en durazno

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Experto INIA, Gamalier Lemus entrega consejos para un manejo eficiente de la poda en durazno

La superficie de durazno conservero en Chile es de 7 mil 113 hectáreas. De este total, el 50% se concentra en la Región de O’Higgins, 30% en la Región de Valparaíso y 10% en la Región Metropolitana.

En el marco del proyecto “Desarrollo de estrategias de mitigación para la enfermedad de Sharka, causada por Plum Pox Virus raza D”, que cuenta con el apoyo del FIA, el especialista Gamalier Lemus dictó una charla sobre la poda de invierno a grupo de productores de durazneros conserveros de la comuna de Putaendo.

El proyecto busca generar una estrategia para mitigar la enfermedad de Sharka o viruela del ciruelo, una enfermedad cuarentenaria en Chile que representa una amenaza para la industria frutícola nacional.  La coordinadora de la iniciativa y especialista en virología de INIA La Platina es la investigadora Mónica Madariaga.

En el día de campo, que coordinó la transferencista de INIA La Cruz Andrea Torres, el especialista Gamalier Lemus señaló algunos aspectos que se deben mantener en consideración para lograr un buen resultado en el desarrollo de este tipo de huertos. El énfasis estuvo en dar a conocer los criterios, que son principalmente el equilibrio y la cantidad de fruta que hay que dejar en función del potencial de carga, objetivo del mercado y la variedad.

Lo primero que afirmó el experto fue que la poda y conducción determina la estructura de un árbol y también del huerto. En el caso de la poda en duraznero, explicó el especialista del INIA, “no importa el sistema de formación, lo importante es evitar el sombreamiento de la fruta que se encuentra al interior del follaje y de los futuros centros frutales”.

Para esto, destacó, “lo ideal es eliminar los brotes que van tomando características de chupón, tan temprano como a fines de septiembre o principios de octubre, ya que interfieren con una adecuada fotosíntesis del follaje, que debe producir la próxima temporada”.

“Un alto porcentaje de este cultivo se encuentra en manos de medianos y pequeños productores (sobre los 500), muchos de los cuales no sobrepasan las 3 hectáreas plantadas”.

“Son huertos que tiene más de 15 años de vida, plantados a distancias convencionales (400 plantas/ha) y regados con baja eficiencia. Esta situación se mantiene en las tres regiones: Región de O’Higgins, Región de Valparaíso y Región Metropolitana”.

Consultado sobre en ¿en qué consistió la capacitación? Gamalier Lemus dijo:“capacitamos en conceptos básicos de la poda, es decir, cómo ayudar a la planta para que tenga la mejor exposición a la luz solar, para una adecuada fotosíntesis que permita una adecuada producción de fruta de alta calidad, en la temporada y material vegetativo que debe producir la próxima temporada".

“La poda como concepto es una sola y, en la planta equilibra el crecimiento vegetativo y la producción. Lo que cambia es la conducción, es decir, la forma cómo se distribuyen las ramas en el árbol”, agregó.

Poda y conducción de un árbol

Respecto a ¿Qué es lo que determina la poda y conducción en un árbol? Lemus explicó:“Actualmente se busca un árbol de fácil acceso ya sea para facilitar el trabajo de la poda, el raleo de la fruta y, sobre todo, para la cosecha. Se busca árboles plantados en forma más densa, que lo que se usaba antiguamente, ideal que sea con una estatura de planta que se peatonal, es decir, árboles de altura máxima de 2,4 metros y densidad superior a mil plantas por hectárea, lo que requiere un manejo cuidadoso en los primeros años para estructurar el árbol y hacerlo entrar   prontamente en producción. Respecto a la distancia de plantación puede ser del orden de 4x2.5 ó 5x2 m, que son los valores que se están trabajando especialmente los pequeños productores de durazno conservero”.

¿Sobre si se puede reconvertir un huerto alto a uno peatonal?, el experto señaló“ sí. Se puede reconvertir un huerto alto a uno peatonal, que no requiere el empleo de escaleras u otros sistemas para alcanzar las partes altas   de la  planta”.

“Puede ser con rebaje manual o con el empleo de podadora mecánica. La experiencia de los productores que han hecho este rebaje es que la disminución del tamaño de la planta es mayor que la baja y temporal en producción, por efecto de dicho rebaje. En la Región de O’Higgins vimos una experiencia donde la baja en producción fue notoria sólo en la temporada que siguió al rebaje y otro caso de un huerto rebajado que mostró una favorable respuesta en el desarrollo de ramillas en la parte baja de la planta, producto de la mejor iluminación de esta zona del árbol”, detalló.

Respecto a¿entonces, ésta es la tendencia actual?, “Exacto. La tendencia en el mundo, que no cuenta con implementos mecánicos, se orienta  a utilizar  huertos  peatonales,  aquellos que permiten  los trabajos  sin  el empleo de escaleras u otros sistemas  para alcanzar  las  partes  altas   de la  planta, de manera  de aprovechar  la mano de obra,  cada  vez más escasa  en la industria  frutícola”, señaló el especialista.

Consultado sobre ¿cuál es su consejo respecto a la alta densidad? Lemus aseguró que “INIA siempre ha recomendado la idea de que la alta densidad ayuda a los pequeños productores en el sentido que el árbol entra rápidamente en producción".

“Si se pretende desarrollar un huerto en alta densidad se debe considerar, en primer lugar, el tipo de suelo donde se establecerá el huerto.  Suelos fértiles, profundos y de texturas medias, requieren distancias de plantación mayores a suelos  que presenten  algún grado de limitación:  compactación, poca  profundidad,  texturas  extremas,  presencia de piedras  o estratas impermeables”.

“Los huertos de pequeña propiedad deben diseñarse a densidades de 667 a mil 250 plantas por hectárea, con árboles de no más de 2,4 metros de altura máxima, de manera que gran parte del trabajo de poda, raleo y cosecha se realice de manera peatonal, eliminando el uso de escaleras para estas labores”.

“Para el caso del duraznero hace 20 ó 30 años atrás se ponían 400 plantas por hectárea. Hoy está entre 800 y 1.250 plantas por hectárea. En el caso del durazno estamos hablando de mil plantas por hectárea. Pero, definir el número   de plantas por hectárea, es en función de las características del suelo, manejo y de la variedad”, indicó.

Respecto a la importancia de regular la carga de fruta en el árbol, el especialista dijo“los duraznos conserveros se pueden ralear mecánicamente removiendo las flores de algunas ramillas. Hay unos aparatos parecidos a un bastón que se pasan por las ramillas, botan la mitad de las flores y con esto se reduce la carga excesiva. No es una labor como se hacía antes fruto por fruto, a mano, para poder regular la carga del árbol”.

“La poda tiene que dejar un número de ramillas que van a producir la fruta que no sea exagerado para no tener problemas en las labores que vienen más adelante, que son precisamente el raleo, la poda de verano y finalmente la cosecha” comentó.

Sobre cuáles son los desafíos técnicos para el rubro de los duraznos conserveros, Lemus indicó “un desafío técnico tremendamente significativo sería tener un mecanismo que permita un cambio varietal para las pequeñas producciones, para llegar a los packing con fruta de exportación con lo cual fácilmente triplicarían el ingreso de la venta del consumo interno”, agregó “nosotros, como INIA, transformamos a los pequeños nogaleros en exportadores de nueces. Pero, con los durazneros no estamos haciendo lo mismo. Aquí hay una deuda de incorporar al pequeño productor a la gran liga de la exportación que le rentaría mucho más”.

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