Las hormigas en los cultivos pueden ser aliadas o plagas según la especie y el contexto. Muchas ayudan a controlar insectos dañinos y fertilizan el suelo. Sin embargo, las hormigas cortadoras (Atta, Acromyrmex) defolian plantas en horas y representan una amenaza real en cultivos tropicales. El manejo integrado —combinando métodos biológicos, culturales, físicos y botánicos— es la estrategia más efectiva y sostenible para proteger yuca, cacao, café, cítricos y otros cultivos susceptibles.

1. Introducción: ¿las hormigas en mis cultivos son aliadas o plagas?

La pregunta que se hace todo productor al ver una columna de hormigas en sus cultivos es simple pero fundamental: ¿debo eliminarlas o dejarlas? La respuesta no es única. Las hormigas son insectos sociales extraordinariamente diversos —se estiman más de 20.000 especies descritas en el mundo— y su efecto sobre la producción agrícola depende directamente de qué especie está presente y de qué está haciendo.

En el agroecosistema, muchas hormigas cumplen roles ecológicos valiosos: depredan plagas, airean el suelo, mejoran la retención de agua y dispersan semillas de plantas nativas. En cultivos de café o cítricos, por ejemplo, ciertas especies como Azteca o Pheidole actúan como controladores biológicos naturales, reduciendo poblaciones de broca y otros insectos dañinos sin ninguna intervención del agricultor.

Sin embargo, las denominadas hormigas cortadoras de hojas —principalmente del género Atta y Acromyrmex, conocidas popularmente como arrieras, zompopas o saúvas según el país— representan una amenaza productiva de primera magnitud en América Latina tropical. Una sola colonia madura puede cortar y transportar fragmentos vegetales de decenas de árboles en una sola noche, causando defoliaciones masivas que estresan las plantas, retrasan el crecimiento y reducen drásticamente el rendimiento.

En este artículo abordamos ambas caras del problema. Identificamos los tipos de hormigas dañinas para los cultivos, los cultivos más vulnerables y los mejores métodos naturales para el control de hormigas en el campo, con recetas concretas, tablas comparativas y un calendario de monitoreo aplicable en huertos familiares y explotaciones comerciales.

2. Impacto de las hormigas en los cultivos: beneficios y daños

2.1. Beneficios: control biológico, mejora del suelo y dispersión de semillas

Antes de iniciar cualquier programa de control de hormigas en cultivos, es esencial reconocer que la mayoría de las especies presentes en el campo son neutras o beneficiosas. Sus aportes al agroecosistema incluyen:

  • Control biológico de plagas: Muchas hormigas depredan activamente huevos, larvas y adultos de insectos dañinos como pulgones, orugas, escarabajos y trips. Estudios en cafetales han documentado que colonias de Azteca y Pheidole reducen significativamente las poblaciones de broca del café (Hypothenemus hampei), uno de los insectos plaga más costosos del sector.
  • Mejora del suelo: La actividad de excavación subterránea de las hormigas crea túneles y cámaras que mejoran la aireación, el drenaje y la infiltración del agua en el suelo. Además, el material orgánico que transportan enriquece el sustrato con nitrógeno y otros nutrientes.
  • Dispersión de semillas (mirmecocoria): Numerosas plantas nativas dependen de las hormigas para la dispersión de sus semillas, contribuyendo a la biodiversidad del entorno agrícola y a los sistemas silvopastoriles y agroforestales.
  • Reducción de hongos patógenos: Algunas especies secretan antibióticos naturales en su actividad de limpieza del nido, lo que puede contribuir a reducir hongos del suelo en zonas cercanas.

En permacultura y agricultura regenerativa, las colonias de hormigas se conservan deliberadamente como parte del sistema de control biológico integrado. La clave está en aprender a identificar las hormigas en el campo antes de tomar cualquier acción.

2.2. Daños: defoliación, estrés vegetal y efecto vector

La cara negativa de las hormigas como plaga en los cultivos es bien conocida por los productores de zonas tropicales y subtropicales. Los daños más graves los causan las hormigas cortadoras (Atta spp. y Acromyrmex spp.), que no se alimentan directamente de las hojas que cortan, sino que las utilizan como sustrato para cultivar un hongo (Leucoagaricus spp.) del que se alimenta toda la colonia.

Esta relación simbiótica convierte a las arrieras en uno de los herbívoros más destructivos del neotrópico. Sus daños incluyen:

  • Defoliación masiva y rápida: Una colonia adulta de Atta puede deshojar un árbol frutal o una planta de yuca en pocas horas, especialmente tras lluvias intensas que estimulan la actividad forrajera.
  • Corte de brotes tiernos: Los brotes apicales y axilares, con alto contenido en agua y compuestos solubles, son especialmente apetecidos, lo que interrumpe el crecimiento y distorsiona la arquitectura de la planta.
  • Estrés hídrico y fotosintético: La pérdida de superficie foliar reduce la fotosíntesis y altera el balance hídrico, generando retraso en el crecimiento, menor cuajado de frutos y reducción del rendimiento.
  • Daño indirecto por protección de pulgones: Otras especies como Crematogaster o Paratrechina "cuidan" colonias de pulgones y cochinillas harinosas para aprovechar su melaza, protegiéndolos de sus enemigos naturales y amplificando su daño sobre el cultivo.
  • Hormigas de fuego (Solenopsis invicta): Especie invasora de alto impacto en América, cuyas picaduras afectan a trabajadores, ganado y fauna benéfica, además de dañar equipos eléctricos en instalaciones agrícolas.

El criterio de decisión es claro: si observa hormigas cortando hojas en sus cultivos y las plantas muestran signos de estrés o defoliación progresiva, el daño es económicamente significativo y justifica una intervención. Si en cambio las hormigas presentes son pequeñas y recolectoras generalistas, evalúe si están protegiendo pulgones antes de actuar.

3. Cultivos más susceptibles a las hormigas

Prácticamente cualquier cultivo puede recibir visitas de hormigas, pero algunos tienen una vulnerabilidad significativamente mayor. En las zonas de trópico húmedo y subtrópico, las hormigas cortadoras en cultivos tropicales causan las pérdidas más graves, aunque también los cultivos templados sufren daños indirectos por las especies que favorecen a pulgones y cochinillas.

hormigas en cultivos

También los cultivos forestales (pino, eucalipto) sufren defoliación intensa en rebrotes jóvenes por parte de las arrieras, especialmente en plantaciones nuevas. En clima templado, el riesgo de las hormigas dañinas en frutales proviene principalmente de las especies que protegen pulgones (por ejemplo, Lasius niger en manzanos), más que de la defoliación directa.

4. Métodos naturales para el control de hormigas en los cultivos

El manejo ideal de las hormigas plaga en los cultivos es integrado y progresivo. Se deben combinar varias estrategias según la especie identificada, la severidad de la infestación y el tipo de producción (orgánica, convencional, familiar o comercial). A continuación detallamos los principales grupos de métodos.

4.1. Control biológico: hongos entomopatógenos y enemigos naturales

El control biológico de hormigas en cultivos se basa en el uso de organismos vivos que infectan o parasitan a las hormigas o destruyen el hongo que cultivan en su nido. Los agentes más estudiados y disponibles comercialmente son:

  • Beauveria bassiana: Hongo entomopatógeno que infecta el exoesqueleto de las hormigas y produce la muerte de la obrera dentro del nido. Se formula como cebo en hojuelas de avena inoculadas con esporas. Las propias obreras transportan el cebo hasta la cámara del hongo, propagando la infección a toda la colonia.
  • Metarhizium anisopliae: Hongo con mecanismo similar, con alta eficacia documentada contra varias especies de hormiga cortadora.
  • Trichoderma spp.: Aplicado en el sustrato del nido, puede competir con o destruir el hongo Leucoagaricus que sirve de alimento a la colonia, interrumpiendo el ciclo nutricional de la hormiga.
  • Nematodos entomopatógenos: Aplicados en riego sobre el hormiguero, pueden penetrar y parasitar larvas en cámaras húmedas del nido.
  • Avispas parásitas: Algunas especies de avispas parasitozan huevos y larvas de hormigas; su conservación en el entorno cultivo forma parte del manejo de biodiversidad funcional.

Ventajas: Alta selectividad, sin residuos tóxicos, compatibles con certificación orgánica. Limitaciones: Acción lenta (2–4 semanas), requieren condiciones de humedad y temperatura adecuadas; la calidad de las esporas y su correcta formulación son críticas para el éxito.

4.2. Control cultural: rotaciones, cultivos trampa y limpieza del campo

Las prácticas culturales para el manejo de hormigas en el huerto buscan reducir la atractividad del cultivo y el establecimiento de nuevas colonias. Entre las más efectivas:

  • Cultivos trampa: Especies como Canavalia ensiformis (frejolón), ricino (Ricinus communis) y batata (Ipomoea batatas) contienen compuestos que son tóxicos para el hongo que cultivan las arrieras. Plantadas en franjas perimetrales alrededor del cultivo principal, confunden y envenenan a las colonias. Precaución: el ricino es tóxico para animales, ganado y personas; manejar con cuidado.
  • Rotación de cultivos: Alternar con gramíneas u otras especies poco preferidas por las hormigas cortadoras interrumpe el ciclo de colonización.
  • Limpieza de rastrojos y malezas: Eliminar acumulaciones de hojarasca y material orgánico que sirven de refugio y fuente de forraje reduce la permanencia de colonias en el predio.
  • Laboreo superficial: Voltear ligeramente el suelo cerca de hormigueros detectados expone la estructura del nido a condiciones adversas y puede forzar la emigración de la colonia.

4.3. Control físico: barreras, trampas y diatomeas

Los métodos físicos contra hormigas en los cultivos actúan como obstáculos mecánicos o agentes abrasivos, sin dejar residuos químicos:

  • Bandas adhesivas: Rodear los troncos de árboles con cintas impregnadas de pegamento especial (o vaselina industrial) impide que las hormigas trepen a alimentarse de frutos, brotes o flores. Reemplazar cada 4–6 semanas o tras lluvias.
  • Tierra de diatomeas (DE): Polvo mineral de origen fósil que lacera el exoesqueleto de las hormigas al contacto, causando su deshidratación. Espolvorear en los senderos activos y alrededor del hormiguero. Usar DE de grado alimentario cerca de cultivos comestibles. Re-aplicar tras cada lluvia.
  • Inundación localizada: Verter agua abundante sobre un hormiguero pequeño puede forzar su traslado. En versión más intensa, agua hirviente en nidos aislados resulta efectiva, aunque poco práctica a gran escala.
  • Trampas de agua jabonosa: Cubetas enterradas al nivel del suelo con agua y unas gotas de jabón neutro capturan obreras que circulan en senderos nocturnos.
  • Barreras de arena o grava: En huertos domésticos, un anillo de arena gruesa o gravilla alrededor de los troncos dificulta el desplazamiento de las hormigas.

4.4. Métodos botánicos: aceites esenciales y extractos vegetales

Los repelentes naturales de hormigas para cultivos a base de plantas aromáticas son seguros para humanos, biodegradables y accesibles. Los más respaldados por evidencia científica o práctica agronómica son:

  • Aceite esencial de orégano (carvacrol): Investigaciones recientes demuestran que concentraciones muy bajas (8–16 μg/g de planta) repelen fuertemente a la hormiga roja invasora (Solenopsis invicta). El carvacrol (componente mayoritario, ~64%) bloquea la detección de feromonas de rastro, evitando que las obreras formen los senderos que guían al forraje.
  • Aceite esencial de menta: Ampliamente recomendado en horticultura ecológica. Mezclar 20–30 gotas en 1 litro de agua con unas gotas de jabón líquido y pulverizar alrededor de las plantas. Las hormigas evitan activamente las áreas impregnadas.
  • Aceite esencial de canela: Su aroma repele a las hormigas y en contacto directo resulta ligeramente tóxico para varios insectos. Se puede combinar con cebos azucarados para potenciar el efecto.
  • Aceite de neem: Repelente general ampliamente validado; su uso en spray foliar molesta el forrajeo de hormigas y afecta también a las cochinillas que éstas protegen.
  • Infusiones de ajo o chile picante: Irrita los quimiorreceptores antenales de las hormigas, interrumpiendo la comunicación química. Preparar 1 litro de agua con 4–5 dientes de ajo machacados o 2 cucharadas de chile seco en polvo. Colar y pulverizar.
  • Vinagre blanco y jugo de limón: El ácido acético y el ácido cítrico borran eficazmente los rastros de feromonas en superficies, confundiendo a las exploradoras y dificultando la formación de columnas. Rociar directamente sobre senderos activos.

Limitación clave: Los aceites y extractos vegetales actúan principalmente como repelentes, no como erradicantes. Con lluvia o sol intenso pierden eficacia en 24–72 horas, por lo que requieren reaplicación frecuente. Son más adecuados para huertos domésticos y zonas focalizadas que para grandes extensiones.

4.5. Remedios caseros: bórax, tiza y pimienta

Para el manejo de las hormigas en el huerto doméstico, los ingredientes caseros ofrecen soluciones simples y económicas:

  • Cebo de ácido bórico + azúcar: Mezclar 1 parte de ácido bórico con 3–4 partes de azúcar en polvo y suficiente agua para obtener una pasta o solución. Colocar en tapitas plásticas junto a senderos activos. Las obreras llevarán el cebo dulce al nido y el borato causará la muerte gradual de la reina en 2–3 semanas. Precaución: mantener fuera del alcance de niños, mascotas y fauna benéfica. No usar en huertos bajo certificación orgánica donde el bórax esté restringido.
  • Tiza (carbonato de calcio): Trazar líneas gruesas en el suelo o en el tronco de las plantas. Interfiere brevemente el rastro de feromonas. Método muy económico, aunque pierde eficacia al primer contacto con la humedad.
  • Pimienta negra o cayena: Espolvorear directamente en los senderos. La capsaicina irrita los receptores antenales y puede desorganizar temporalmente las columnas.
  • Posos de café usados: Colocar café molido ya utilizado alrededor de la base de los tallos. La evidencia es empírica, pero muchos productores familiares reportan buenos resultados.

4.6. Tabla comparativa de métodos naturales para controlar hormigas

hormigas en cultivos

5. Instrucciones prácticas y recetas para controlar hormigas de forma natural

A continuación se presentan pasos concretos para el control de hormigas en el huerto con dosis y recetas validadas:

  1. Cebo entomopatógeno con Beauveria bassiana: Disolver una cucharada de melaza o jugo de fruta concentrado en 200 ml de agua tibia. Agregar 100–200 g de hojuelas de avena y mezclar bien. Añadir esporas de Beauveria bassiana en la dosis indicada por el fabricante (generalmente 1×10⁸ – 1×10⁹ UFC/g). Dejar secar parcialmente y colocar en recipientes poco profundos junto a los senderos activos o sobre el hormiguero. Reponer cada 2–3 días hasta observar reducción de actividad.
  2. Spray de aceite esencial de menta o canela: Preparar 1 litro de agua con 20–30 gotas de aceite esencial (menta, canela o mezcla de ambos). Agregar 5 ml de jabón líquido neutro para emulsionar. Agitar vigorosamente y pulverizar con atomizador la base de los tallos, alrededor del huerto y sobre los senderos activos. Repetir cada 5–7 días y siempre después de lluvias. No aplicar directamente sobre hojas muy jóvenes en dosis altas.
  3. Barrera con vinagre y limón: Limpiar troncos y superficies con solución de 1 parte de vinagre blanco por 1 parte de agua. Colocar rodajas de limón fresco en el suelo alrededor de plantas vulnerables. Renovar cada 1–2 días para mantener la concentración de ácidos que borra los rastros de feromonas.
  4. Cebo casero azúcar-bórax: Mezclar 1 cucharada de ácido bórico con 4 cucharadas de azúcar en polvo y agua suficiente para obtener una pasta espesa. Colocar pequeñas porciones en tapas plásticas junto a los senderos, lejos de animales, niños y zonas de polinizadores. Revisar y reponer cada 3–4 días. Esperar resultados en 2–3 semanas.
  5. Aplicación de tierra de diatomeas (DE): Espolvorear un anillo continuo de DE alrededor de los troncos o en el perímetro del cultivo. Re-aplicar después de cada lluvia. Usar DE de grado alimentario certificado cuando se aplique cerca de cultivos de consumo directo. Evitar aplicar en zonas de intensa actividad de polinizadores.
  6. Bandas pegajosas en troncos: Limpiar la corteza con un trapo húmedo. Aplicar una franja de 20–30 cm de alto con pegamento especial para árboles (disponible en tiendas de insumos agrícolas) o vaselina industrial. Revisar mensualmente y renovar tras lluvias o cuando la banda esté cubierta de insectos.

6. Ventajas, desventajas y precauciones del control natural de hormigas

El manejo natural de hormigas en cultivos presenta un balance favorable frente a los plaguicidas químicos de síntesis, pero requiere realismo sobre sus limitaciones:

  • Eficacia variable: Los cebos biológicos pueden controlar colonias grandes pero tardan varias semanas. Los métodos caseros (tiza, vinagre) actúan de forma preventiva y temporal. La diatomea es efectiva en seco, pero pierde totalmente su acción al humedecerse.
  • Impacto ecológico mínimo: En general, estos métodos son selectivos y no destruyen insectos benéficos, aunque la tierra de diatomeas mata cualquier insecto de cutícula fina (incluidas abejas), por lo que debe aplicarse lejos de flores y áreas de polinizadores activos.
  • Sin resistencia: A diferencia de los insecticidas de síntesis, las hormigas no desarrollan resistencia a métodos físicos ni a entomopatógenos, lo que garantiza su efectividad a largo plazo.
  • Costos accesibles: Los métodos caseros y botánicos tienen costo mínimo. Los bioplaguicidas comerciales a base de Beauveria o nematodos tienen un precio medio-alto, pero cubren áreas mayores y resultan rentables en cultivos de valor.
  • Precauciones específicas: El ácido bórico es tóxico para mascotas y fauna benéfica. Los aceites esenciales en alta concentración pueden quemar hojas jóvenes. Los cultivos trampa de ricino son tóxicos para el ganado. Siempre señalizar, etiquetar y ubicar los cebos estratégicamente.

La regla de oro es comenzar por los métodos más suaves (barreras físicas, aceites) y escalar la intensidad solo si el daño económico avanza. Monitorear la respuesta cada 1–2 semanas y ajustar el plan según los resultados.

7. Calendario de aplicación y monitoreo de hormigas en los cultivos

Un buen programa de monitoreo de hormigas en el campo es tan importante como el método de control elegido. La prevención temprana reduce significativamente la magnitud de la intervención necesaria:

  • Primavera / inicio de temporada vegetativa: Inspeccionar brotes nuevos en cítricos, café y pastos. Revisar el historial del predio en busca de nidos activos de temporadas anteriores. Iniciar cebos biológicos de forma preventiva si hay antecedentes de plaga severa.
  • Temporada de lluvias / verano: Período de máxima actividad de las Atta. Revisar hormigueros visibles tras cada lluvia, ya que las lluvias estimulan notablemente la actividad forrajera. Aplicar diatomeas y bandas pegajosas al inicio de la temporada, antes de que la colonia alcance su máximo poblacional. Mantener sprays botánicos y trampas cada 1–2 semanas.
  • Poscosecha / otoño: Recoger frutos caídos que pueden atraer nuevas colonias. Realizar labranza superficial en terrenos con nidos conocidos para exponer cámaras y dificultar la supervivencia de la reina. Reducir el riego para disminuir la humedad favorable a los hongos del nido.
  • Invierno / época seca: Menor actividad general. Hacer balance de la temporada. Si los indicios de actividad son mínimos, reducir la frecuencia a vigilancia mensual. Planificar los cultivos trampa y las mejoras de biodiversidad para la siguiente temporada.

En todo momento, mantener registros georeferenciados de los nidos activos y los resultados de cada intervención. Un cuaderno de campo o una hoja de registro sencilla permite optimizar los recursos invertidos y tomar mejores decisiones año a año.

8. Recomendaciones según tipo de cultivo y escala de producción

Las estrategias para el control de hormigas en el campo deben adaptarse al tipo de producción y escala:

  • Huerto doméstico y agroecológico familiar: Priorizar métodos caseros y botánicos de bajo costo. Un pequeño jardín puede gestionarse eficazmente con spray de aceite de menta, cebos de azúcar-bórax bien ubicados, bandas de vaselina en troncos y plantas repelentes en bordes (romero, menta, lavanda, ajo). Con buen monitoreo semanal, raramente es necesario escalar a métodos más intensivos.
  • Huerto comercial orgánico certificado: Construir un Plan de Manejo Integrado de Plagas (MIP) documentado. Incorporar cebos biológicos con Beauveria o Metarhizium como eje central. Usar cultivos trampa en franjas perimetrales (Canavalia, batata). Implementar bandas pegajosas en todos los frutales. Verificar que todos los insumos utilizados estén permitidos por el organismo certificador.
  • Plantaciones forestales: Antes de plantar, eliminar o tratar los nidos existentes. Durante el establecimiento, aplicar DE y barreras en los plantines. Sembrar Canavalia o Ricinus en franjas trampa a lo largo de los bordes. Mantener rondas de inspección semanales durante los primeros 12 meses después de la plantación.
  • Agricultura comercial a gran escala: Cuando la infestación es grave y el daño económico es significativo, considerar la combinación con cebos autorizados a base de spinosad (de origen natural, compatible con muchas certificaciones) o piretrinas. El MIP a gran escala requiere la asesoría de un técnico especializado en sanidad vegetal y un plan de acción documentado.

En todos los casos, la capacitación del equipo de campo es fundamental. Los trabajadores deben saber identificar una hormiga cortadora frente a una hormiga beneficiosa, reconocer los primeros indicios de un hormiguero nuevo y aplicar correctamente los métodos elegidos.

hormigas en cultivos

Preguntas frecuentes sobre las hormigas en los cultivos

❓ ¿Son siempre dañinas las hormigas en mis cultivos?

No. La mayoría de las hormigas presentes en el campo son neutras o beneficiosas: controlan insectos plaga, airean el suelo y dispersan semillas. Solo especies específicas como las hormigas cortadoras (Atta, Acromyrmex) o las hormigas que protegen pulgones representan una amenaza productiva real. Identificar la especie antes de actuar es el primer paso imprescindible.

❓ ¿Qué cultivos son más vulnerables al ataque de hormigas cortadoras?

Los cultivos tropicales y subtropicales son los más susceptibles: yuca, cacao, café, cítricos, caña de azúcar, maíz y pastos forrajeros encabezan la lista. En clima templado, el mayor riesgo proviene de las especies que favorecen pulgones en frutales como manzano, duraznero y ciruelo.

❓ ¿Cuál es el método natural más efectivo para controlar las hormigas en el campo?

Los cebos biológicos con Beauveria bassiana son los más eficaces para controlar colonias establecidas: las obreras transportan el hongo al nido y la infección se propaga internamente. Se complementan muy bien con barreras físicas (bandas pegajosas, tierra de diatomeas) y cultivos trampa para una estrategia de manejo integrado.

❓ ¿Es seguro usar aceites esenciales contra las hormigas cerca de mis plantas?

Sí, en general son seguros y biodegradables. Sin embargo, se recomienda aplicarlos sobre el suelo, los senderos y alrededor de los troncos, no directamente sobre hojas muy jóvenes, ya que en alta concentración pueden causar quemaduras foliares. Siempre diluir correctamente y agregar unas gotas de jabón neutro para mejorar la emulsión.

❓ ¿Cuándo es el mejor momento del año para iniciar el control de hormigas?

El inicio de la temporada de lluvias es el período crítico, ya que la actividad de las colonias de arrieras se dispara con la humedad. Iniciar el monitoreo y las medidas preventivas (cebos biológicos, barreras) antes o al comienzo de las primeras lluvias reduce significativamente la magnitud de la infestación y el daño al cultivo.

9. Conclusiones: hacia un manejo inteligente de las hormigas en los cultivos

Las hormigas en los cultivos no son intrínsecamente perjudiciales. Son organismos altamente especializados que, en la mayoría de los casos, cumplen funciones ecológicas valiosas que el agricultor puede aprovechar en su favor. El verdadero problema surge cuando se instalan colonias de hormigas cortadoras en terrenos productivos o cuando ciertas especies amplifican el daño de plagas secundarias como los pulgones.

La estrategia más efectiva y sostenible pasa siempre por tres pilares fundamentales: identificar correctamente la especie, monitorear de forma continua y aplicar un manejo integrado que combine métodos biológicos, culturales, físicos y botánicos adaptados a la escala y tipo de producción.

Los métodos naturales disponibles hoy —desde los cebos con Beauveria bassiana hasta los aceites esenciales de orégano y menta— ofrecen herramientas eficaces y respetuosas con el medio ambiente para gestionar el problema sin destruir la biodiversidad del suelo ni contaminar los productos cosechados.

En definitiva, una visión agroecológica del control de hormigas en el campo —que conserve lo beneficioso, mitigue lo dañino y evite intervenciones innecesarias— es tanto la opción más sostenible como la más rentable a largo plazo. El conocimiento del técnico y la observación constante del productor son, en última instancia, las herramientas más poderosas.

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