Argentina a través de la tecnología alimentaria busca solucionar el problema del hambre en el mundo -

Argentina a través de la tecnología alimentaria busca solucionar el problema del hambre en el mundo

Argentina a través de la tecnología alimentaria busca solucionar el problema del hambre en el mundo

De acuerdo con un documento de las Naciones Unidas, se espera que la población mundial aumente unos 2.000 millones de personas en los próximos 30 años, pasando de los 7.700 millones actuales a los 9.700 millones en 2050.

Según Infobae desde hace algunos años y de la mano de la tecnología, la industria alimentaria evoluciona constantemente jugando un papel importante en la vida diaria de las personas.

 Los avances científicos y técnicos han permitido hoy producir alimentos y bebidas que se adaptan mejor a las demandas de los consumidores de una manera segura, con procesos productivos más sostenibles y eficientes, cubriendo la demanda de mercados globales.

Científicos, investigadores, emprendedores y economistas buscan brindar soluciones a la alimentación del futuro.

 Además, existen carreras universitarias especializadas en las que se estudia la composición física, micro-biológica y química de los alimentos y se trabaja en desarrollar nuevas formas de crearlos, empacarlos y almacenarlos.

Según el Foro Económico Mundial, “la tecnología es una promesa extraordinaria para resolver los desafíos alimentarios actuales”.

Nuevas formas de producción de alimentos

Carolina Bluguermann, una ex investigadora del Conicet y experta en células madre, fundó junto a la ingeniera química Sofia Giampaoli la startup  argentina “Granja Celular”, que logra elaborar carne cultivada a partir de células madre, muchas de ellas obtenidas de campeones bovinos.

La científica señaló que “es necesario encontrar nuevas formas de producir alimentos ya que se estima que para el año 2050 habrá un 25% más de población que la actual, lo que se traducirá en un aumento del consumo de proteína animal proveniente de los productos ganaderos en casi un 70%. La demanda está siendo hoy cubierta por la expansión de la cría de ganado, pero con un gran deterioro en el medio ambiente, sumado a la presión por cuestiones de bienestar animal y la salud que involucra saber cómo se produce”.

“ En este sentido, el desarrollo de la carne cultivada se presenta como una alternativa disruptiva con grandes ventajas, como la reducción en un 70% de los gases de efecto invernadero (GEI), un 80% de uso de agua y un 90% del de suelos”, indicó.

La experta  agregó: “En 2013 se presentó por primera vez una hamburguesa con carne cultivada, una demostración de que es posible producir alimentos en forma científica. Pero siete años después no encontramos productos de este tipo en el mercado, ya que existen limitaciones tecnológicas para lograr reducir los costos mediante la industrialización del proceso de producción. Estas limitaciones están presentes en el área de carne cultivada, como las líneas celulares validadas y de las especies que se conocen, el desarrollo de bajo costo de los medios de cultivo, los biomateriales aptos para consumo y la construcción de biorreactores para cultivar”.

Según la experta, en Granja Celular trabajan en la estandarización de procesos biotecnológicos que permiten la producción de carne a partir del cultivo de células madre para lograr suplir la creciente demanda de una manera más sustentable. A partir de una microbiopsia animal, obtienen células madre, que luego proliferan y se diferencian afuera del animal para dar como resultado carne, es decir, el mismo producto pero a través de un proceso productivo diferente.

El emprendedor Ricky Cassini es el fundador de Michroma, una startup que utiliza tecnología de punta para desarrollar novedosos colorantes a partir de hongos que les permiten tener una opción superadora a los colorantes naturales actuales gracias a que se producen en tanques (fermentadores). Desde hace muchos años se utilizan los colorantes artificiales para hacer las comidas más atractivas y están presentes en gaseosas, caramelos, yogurt, cereales y mermeladas, por ejemplo.

En los últimos 50 años el consumo de estos aumentó 500% y los niños son los mayores consumidores.