Retiro de EE.UU. del acuerdo de tomates mexicanos son “buenas noticias”, según asociación de Florida

11 Febrero 2019

La Florida Tomato Exchange declaró que los planes recientemente anunciados de retirarse de un acuerdo comercial con México son buenas noticias para los productores y consumidores de Estados Unidos, y que tienen la esperanza de que, en última instancia, esto pueda ayudar a revertir el declive que ha tenido esa industria en el país norteamericano.

El Departamento de Comercio de Estados Unidos informó el pasado jueves que estaba dando aviso con 90 días de anticipación antes de retirarse del acuerdo de suspensión de tomate de seis años, que previene casos antidumping contra las importaciones de tomate fresco del país latinoamericano.

El anuncio siguió a la solicitud de la Florida Tomato Exchange al Departamento a mediados de noviembre para finalizar el acuerdo, y más recientemente, una carta conjunta del Congreso con apoyo bipartidista enviada al Secretario de Comercio, Wilbur Ross, destacando los problemas que la industria estadounidense ha estado enfrentando.

Michael Schadler, vicepresidente ejecutivo de la Florida Tomato Exchange, comentó a PortalFrutícola.com que el retiro es una “muy buena noticia” para la industria de tomates de Estados Unidos.

“Apoyamos el libre comercio: no estamos tratando de luchar contra el TLCAN [el Tratado de Libre Comercio de América del Norte]. Esto es estrictamente un problema de aplicación de la ley. Se trata del dumping, que es ilegal según las leyes comerciales estadounidenses y es ilegal según el TLCAN”, sostuvo Schadler.

“Simplemente estamos tratando de trabajar dentro de los límites del TLCAN, en alineación con la OMC [Organización Mundial del Comercio], para asegurarnos de que México no esté realizando prácticas comerciales desleales”.

La Florida Tomato Exchange presentó por primera vez una demanda antidumping contra la industria mexicana en 1996. En ese momento, las importaciones mexicanas en los Estados Unidos eran principalmente un problema para la Florida, ya que la producción mexicana era menor y se centraba en el período de noviembre a mayo, cuando casi ningún otro estado produjo volúmenes significativos, explicó Schadler.

Pero en los últimos años, la producción mexicana se ha incrementado significativamente y se ha convertido en un proveedor durante todo el año, lo que ha impactado a los productores de Estados Unidos.

Schadler enfatizó que el impulso de la industria estadounidense a retirarse del acuerdo de suspensión “no fue una maniobra política para bloquear el acceso al mercado” de los tomates mexicanos, sino un intento de evitar la presunta elusión del precio mínimo del acuerdo y las “lagunas” utilizadas para contra el acuerdo “incluso cuando los términos del mismo se cumplieron técnicamente”.

“Ciertamente hay casos directos de elusión, pero también en los que pudieron trabajar dentro del sistema, basándose en la estructura de la industria del tomate y en el acuerdo de suspensión que rige ese comercio”, comentó. “Simplemente no fue suficiente para proteger a los productores estadounidenses”.

Además, afirmó que los productores estadounidenses han sido más perjudicados por los “subsidios muy grandes” del gobierno mexicano a los productores de tomate, aunque este tema en particular no está relacionado con el acuerdo de suspensión.

Los efectos de las importaciones mexicanas de tomate han sido devastadores para la industria estadounidense, dijo Schadler y estimó que solo en Florida, tres o cuatro empresas abandonan la industria cada año.

“En realidad, solo quedan unos 20 productores, independiente del tamaño, mientras que hace 30 años había 250. Así que ha habido un tremendo descenso en la producción y en el número de jugadores involucrados en la industria”, enfatizó.

Asimismo, agregó que, durante los últimos meses, los productores de Estados Unidos en todo el país han llamado a sus representantes en el Congreso para asegurarse de que entiendan la situación y que sepan que es un problema nacional.

“Si no se cuida, entonces esta trayectoria descendente simplemente continuará. Más empresas se quedarán sin negocio y, en última instancia, esto será malo para los consumidores. Si tiene una industria nacional que en gran parte va a ir fuera del negocio y una industria extranjera que está tomando participación de mercado, los precios finalmente subirán”.

Schadler esperaba que las investigaciones antidumping duraran alrededor de seis meses, lo que significa que, a fines de este año, las acusaciones de Estados Unidos, y la defensa de México, podrían escucharse en los tribunales.

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