La temporada continúa marcada por el avance del recambio varietal, con un mayor protagonismo de las uvas sin semilla.
Las exportaciones de la categoría se triplicaron el año pasado, alcanzando las 47,7 mil toneladas, en un hito que es sólo la más reciente victoria para la industria del Gigante Asiático.
Justo a la mitad de la campaña, el país reporta una producción como un reloj, con envíos a mitad de los volúmenes estimados inicialmente.
Con más de 11 mil hectáreas certificadas y 26,2 millones de cajas despachadas de uva de mesa peruana, la zona sur concentra el 52% del área proyectada y consolida a Estados Unidos como su principal destino.
Pese a una menor acumulación de horas frío, la industria de uvas mexicanas anticipa una buena campaña, con avances en nuevas variedades, estrategias comerciales conjuntas y la apertura de nuevos mercados en Asia.
A pesar de las mejoras en el producto, la logística y los precios, el presidente de Uvanova, Rafael Rodríguez, comentó que el escenario en Estados Unidos es desafiante debido al cruce de oferta con Perú.
El suministro adicional sitúa al gigante frutícola entre los mayores importadores de uva de mesa peruana en América del Norte.
Actualmente, el crecimiento de las exportaciones está impulsado por una mayor producción, la que para China se estima alrededor de las 15 millones de toneladas en 2025/26, un aumento del 6% interanual.
Los embarques a través del Puerto de Ciudad del Cabo continúan afectados por retrasos inusualmente severos, principalmente provocados por fuertes vientos
El año 2025 para la uva de mesa cierra con movimientos relevantes en los principales orígenes del hemisferio sur y con cambios estructurales en destinos, logística y composición varietal que comienzan a redibujar el mapa global de oferta y demanda.