Walter Masman: “Probablemente, esta sea la temporada más complicada hasta el minuto

Walter Masman: “Probablemente, esta sea la temporada más complicada hasta el minuto

La incertidumbre climática está marcando una de las temporadas más complejas para la industria cerecera chilena, así lo indicó a Portalfruticola.com, Walter Masman, asesor de cerezas, quien advierte que la combinación de lluvias recurrentes, bajas temperaturas, escasa radiación solar y excesos de humedad en el suelo está generando dificultades tanto en el desarrollo de los árboles como en la calidad de la fruta.

“Probablemente sea la temporada más complicada que se ha presentado hasta el minuto”, afirmó Masman, quien explicó que los sucesivos eventos climáticos están obligando a los productores a revisar constantemente sus estrategias de manejo agronómico.

Especificó que las condiciones meteorológicas también están incidiendo en el comportamiento fisiológico de los árboles, provocando problemas como partidura de cerezas, posibles abortos de fruta y dificultades para alcanzar los parámetros de madurez requeridos por la industria.

A esto se suma la persistencia de días nublados, que reduce la disponibilidad de radiación solar, afectando la fotosíntesis. 

“Hoy, el árbol trabaja de manera deficiente y eso, indudablemente, genera un producto deficiente desde el punto de vista de los parámetros que andamos buscando”, dijo Masman, haciendo referencia a indicadores como los grados Brix, la firmeza y la acumulación de materia seca.

Un pronóstico productivo todavía incierto

Uno de los principales desafíos para la industria es determinar cuánto podría disminuir el volumen de cerezas disponible para la exportación. 


Producción de cerezas en Chile

Producción de cerezas en Chile.


Es importante considerar que a mediados de octubre ya existía claridad respecto del potencial productivo, el cual podría estar cercano a los 130 millones de cajas cuajadas. 

Al respecto el asesor advierte que esa cifra no debe confundirse con el volumen que finalmente llegará a ser embalado.

“Cada frente climático comienza a bajar ese número”, indicó. 

Agregó que “la diferencia es relevante, ya que la fruta cuajada no necesariamente llegará a cosecha en condiciones comerciales ni cumplirá con los estándares de calidad exigidos para su exportación. Las pérdidas asociadas a la partidura, los problemas de maduración y otros efectos climáticos podrían modificar significativamente las estimaciones iniciales”.

En este contexto, Masman considera prematuro establecer una proyección definitiva para la temporada, especialmente porque los pronósticos todavía contemplan la posibilidad de nuevas precipitaciones durante las próximas semanas.

El especialista planteó que, si se concreta un nuevo evento de lluvia durante la primera semana de noviembre, la variedad Santina, la que concentra una importante superficie plantada y una participación relevante en el volumen nacional, podría enfrentar pérdidas estimadas del orden del 15% al 20%. Sin embargo, enfatizó que se trata de un escenario hipotético y no de una estimación consolidada.

Manejos agronómicos bajo presión

Frente a este panorama, la recomendación para los productores es actuar con cautela y ajustar las decisiones de manejo de acuerdo con la evolución de las condiciones climáticas y la respuesta de cada huerto.

El asesor comentó que la elevada humedad del suelo, obliga a evaluar cuidadosamente las necesidades de riego y fertilización. Mientras algunos huertos podrían requerir una reducción de los aportes hídricos, aquellos que cuentan con sistemas de cobertura o techos pueden enfrentar necesidades distintas y deben ser evaluados de manera particular.


Cerezas y afectación con las lluvias

Cerezas y afectación con las lluvias.


Ante las limitaciones para realizar aplicaciones de fertilizantes vía suelo, Masman destacó la importancia de complementar la estrategia con aplicaciones foliares y productos bioestimulantes que contribuyan al funcionamiento de la planta.

“Lo que uno busca hoy es tratar de equivocarse lo menos posible”, mencionó el asesor, subrayando que las decisiones deben considerar tanto el estado de desarrollo de la fruta como los riesgos climáticos previstos.

La evolución del clima es determinante

Masman advirtió que un eventual cese de las lluvias podría dar paso a un incremento brusco de las temperaturas máximas, generando un nuevo desafío para los árboles y la fruta que todavía se encuentra en proceso de maduración.

Por ello, el monitoreo permanente de las condiciones meteorológicas y la adaptación de las labores agrícolas serán claves durante las próximas semanas.

A modo de conclusión, dijo que la posibilidad de establecer una proyección más precisa del volumen exportable dependerá, en buena medida, de cómo evolucione el clima durante los próximos 15 días y de si se confirman o descartan nuevos eventos de lluvia.


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