Fruticultura del Valle del Aconcagua se une para enfrentar la escasez de agua y el cambio climático
El Valle del Aconcagua, una de las principales zonas productoras de fruta fresca de Chile, está impulsando una estrategia colaborativa para enfrentar la creciente presión sobre los recursos hídricos y avanzar hacia sistemas de producción más resilientes.
La zona concentra cultivos como paltas, uvas de mesa, cítricos y cerezas, entre otros productos destinados a exportación. Sin embargo, durante los últimos 15 años, el caudal del río Aconcagua se ha mantenido cerca de un 50% por debajo de sus niveles históricos, y también han disminuido los niveles de las aguas subterráneas.
La sequía prolongada, el aumento de las temperaturas y la creciente competencia por el recurso han incrementado la presión sobre los ecosistemas de la cuenca. En este escenario, considerando que la agricultura representa cerca del 74% de la demanda de agua, mejorar la gestión hídrica resulta clave para el futuro de la actividad agrícola.

Fotografía gentileza de Nature’s Pride.
Frente a este escenario se creó WAVE Aconcagua Partnership, iniciativa que reúne a productores, exportadores e importadores, supermercados, instituciones públicas y socios técnicos.
El Partnership está integrado por Dole, Nature’s Pride, Salling Group y Westfalia Fruit, junto con Aconcagua Network, organización que agrupa a 15 productores que gestionan conjuntamente alrededor de 5.000 hectáreas de tierras agrícolas, además de importantes áreas naturales. La iniciativa cuenta con el apoyo del programa Partners for Water del Gobierno de Países Bajos y de la Embajada de los Países Bajos en Chile.
La plataforma permite trabajar de manera precompetitiva en desafíos comunes, con foco en mejorar la gestión hídrica, escalar prácticas de agricultura regenerativa, desarrollar planes de transición para los productores y compartir conocimientos.
En julio, los integrantes realizaron su visita anual a Chile para conocer los avances en terreno y definir las prioridades de la siguiente etapa. Durante el recorrido se constató que los productores ya están implementando distintas prácticas, entre ellas un ensayo con riego nano-drip, que aplica agua con mayor frecuencia y en volúmenes más pequeños para mejorar la humedad del suelo y reducir el uso de agua y energía.

Fotografía gentileza de Nature’s Pride.
La visita también evidenció la importancia de complementar las acciones a nivel predial con una mayor coordinación en la cuenca. En este ámbito, la Mesa Estratégica de Recursos Hídricos de la cuenca Aconcagua permite el diálogo entre autoridades y otros usuarios del agua, además del intercambio de conocimientos y experiencias.
El Partnership entra ahora en una fase de mayor implementación, en la que las evaluaciones prediales y los resultados de los proyectos piloto se traducirán en prioridades específicas para cada productor, junto con un fortalecimiento del monitoreo conjunto y del trabajo a nivel de cuenca.
Para las empresas que se abastecen de fruta del Aconcagua, el modelo busca fortalecer la resiliencia de largo plazo de una zona estratégica para sus cadenas de suministro, compartiendo costos y evitando la duplicación de esfuerzos.
La experiencia también plantea una alternativa para el sector de frutas y verduras frescas: pasar de iniciativas individuales de sostenibilidad a una acción coordinada y territorial frente a desafíos compartidos de agua y cambio climático.
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