Hidrogeles biodegradables en agricultura: cómo retener agua en el suelo y proteger los cultivos frente a la sequía

La sequía ya no es un episodio excepcional en muchas zonas productivas, sino una condición con la que hay que planificar cada temporada. Entre las herramientas que buscan aprovechar mejor cada litro de riego o de lluvia, los hidrogeles biodegradables destacan por una idea sencilla: almacenar agua cerca de las raíces y liberarla poco a poco, sin dejar residuos plásticos persistentes en el suelo.

Los hidrogeles agrícolas son polímeros capaces de absorber muchas veces su propio peso en agua. Durante décadas, el mercado estuvo dominado por poliacrilatos y poliacrilamidas de origen petroquímico, eficaces pero poco degradables.

Hoy la investigación se orienta hacia materiales obtenidos de almidón, celulosa, gomas vegetales y otros polisacáridos que cumplen la misma función y que los microorganismos del suelo pueden descomponer.

En este artículo revisamos qué son, cómo funcionan, qué dicen los ensayos publicados, cuáles son sus límites reales y cómo aplicarlos para mejorar la retención de agua en condiciones de estrés hídrico.

1. Sequía y escasez hídrica: por qué la agricultura necesita retener agua

La agricultura es, por lejos, la mayor usuaria de agua dulce del planeta.

Según el informe El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2020 de la FAO, el riego concentra más del 70 % de las extracciones mundiales de agua, y unos 3.200 millones de personas viven en zonas agrícolas con déficit hídrico o escasez de agua elevados o muy elevados; de ellas, alrededor de 1.200 millones enfrentan limitaciones severas.

A eso se suma que el cambio climático está alterando los patrones de lluvia, lo que vuelve menos predecible la agricultura de secano.

En este escenario, cada mejora en la eficiencia en el uso del agua cuenta. Las soluciones clásicas pasan por tecnificar el riego, programarlo según la demanda del cultivo, usar coberturas y aumentar la materia orgánica. Los hidrogeles se suman a ese conjunto con un enfoque distinto: en lugar de cambiar cómo llega el agua, modifican cuánto tiempo permanece disponible en la zona radicular.

Funcionan como pequeños depósitos que capturan el agua de riego o de lluvia que, de otro modo, se perdería por percolación profunda o evaporación, y la ceden cuando el suelo empieza a secarse.

Este efecto es especialmente valioso en etapas sensibles a la sequía, como la germinación, el establecimiento de plántulas, la floración y el llenado de grano o de fruto, donde unos pocos días de déficit pueden traducirse en pérdidas de rendimiento difíciles de recuperar.

2. Qué son los hidrogeles biodegradables

Un hidrogel es una red tridimensional de cadenas poliméricas hidrofílicas unidas entre sí mediante enlaces cruzados (reticulación). Esa red no se disuelve en agua, pero sí se hincha al absorberla. Los hidrogeles biodegradables son aquellos cuya estructura puede ser degradada por microorganismos o por hidrólisis en el suelo, transformándose con el tiempo en dióxido de carbono, agua y biomasa microbiana, sin acumular fragmentos plásticos.

2.1 Mecanismo de absorción y liberación de agua

Las cadenas del polímero contienen grupos químicos polares (hidroxilos, carboxilos, amidas) que atraen y retienen moléculas de agua. Cuando el hidrogel seco, en polvo o gránulos, entra en contacto con agua, la red se expande hasta un equilibrio de hinchamiento. Al bajar la humedad del suelo, el gradiente se invierte y el gel cede agua al medio que lo rodea, donde las raíces pueden aprovecharla.

El diseño del material implica un equilibrio. Una reticulación menos densa permite mayor hinchamiento, pero produce un gel más frágil que se degrada antes. Una reticulación más densa da mayor resistencia mecánica y duración, a costa de absorber menos agua. Por eso no existe un hidrogel universal: la formulación ideal para recubrir semillas no es la misma que para un huerto frutal en suelo arenoso.

2.2 Tipos de hidrogeles biodegradables según su origen

  • Polímeros naturales: almidón, celulosa y sus derivados como la carboximetilcelulosa (CMC), quitosano, alginato, gelatina, agar y galactomananos de semillas como fenogreco o guar. Se reticulan con agentes químicos o iónicos para formar la red.
  • Polímeros sintéticos biodegradables: como el ácido poli-γ-glutámico (γ-PGA), un polímero de origen microbiano de alta absorción, o copolímeros diseñados con segmentos hidrolizables.
  • Híbridos o injertados: cadenas acrílicas injertadas sobre una base de celulosa u otro polisacárido. Combinan alta capacidad de absorción con una biodegradabilidad mayor que la de los poliacrilatos puros, aunque no siempre completa.
  • Compuestos con minerales: hidrogeles reforzados con arcillas como bentonita o zeolita, o con nanopartículas, que mejoran la estabilidad y pueden aportar elementos nutritivos.

Un ejemplo ilustrativo es el trabajo de Rop y colaboradores (2019) en Kenia, que extrajo celulosa del jacinto de agua, una maleza acuática invasora, para injertarla con monómeros acrílicos. Las pruebas de degradación mostraron mayor pérdida de masa en el copolímero con celulosa que en el mismo material sin ella, lo que confirma que incorporar polisacáridos naturales acelera la biodegradación.

2.3 Hidrogeles cargados con nutrientes

Además de agua, la red del hidrogel puede alojar fertilizantes solubles, microelementos o enmiendas minerales que se liberan de forma gradual. Esto abre la puerta a productos que combinan acondicionamiento hídrico con nutrición de liberación lenta, una estrategia que reduce pérdidas por lixiviación y favorece el arranque del cultivo.

Un caso documentado es la incorporación de ceniza de madera en recubrimientos de semilla, que aporta potasio, calcio y fósforo mientras el gel mantiene la humedad alrededor del embrión.

3. Evidencia científica sobre hidrogeles en condiciones de sequía

La literatura sobre polímeros superabsorbentes en agricultura es abundante, y los resultados son variables según el material, el suelo, el clima y el manejo del riego. A continuación se resumen estudios verificables que muestran tanto el potencial como los matices de esta tecnología.

3.1 Recubrimiento de semillas con almidón y carboximetilcelulosa

Un equipo vinculado a la Universidad Nazarbayev y a la Universidad Nacional Kazaja Al-Farabi desarrolló hidrogeles biodegradables de almidón y CMC con cerca de un 90 % de contenido de origen biológico, publicado en Scientific Reports.

La mezcla con proporción 80:20 de almidón y CMC tuvo el mejor desempeño general: absorbió hasta 17,5 gramos de agua por gramo de material y alcanzó alrededor de un 67 % de degradación en el suelo durante el periodo de estudio.

Aplicado como recubrimiento de semillas de remolacha azucarera mediante peletizado en seco, con una estructura de capas de ceniza, polímero y ceniza, el hidrogel permitió que las plántulas alcanzaran unos 6 centímetros, aproximadamente el doble que las semillas sin recubrir.

Los autores advierten que aún se requieren ensayos de campo y de seguridad, pero el resultado demuestra que concentrar el hidrogel en la microzona de germinación permite usar muy poco material con un efecto visible.

3.2 Retención de humedad en suelos arenosos

Los suelos de textura gruesa son los que más se benefician. Un hidrogel de galactomanano de fenogreco reticulado con bórax, evaluado por Liu y colaboradores (2020), aumentó la capacidad de absorción de agua de un suelo arenoso desde 16,28 % hasta 35,53 % con solo un 0,5 % en peso de hidrogel, y prolongó el tiempo de retención de agua de 2 a 11,5 días en condiciones controladas.

En Italia, Montesano y colaboradores (2015) probaron un hidrogel superabsorbente basado en celulosa, totalmente biodegradable. En suelo arenoso, la humedad a capacidad de campo aumentó hasta un 400 % con la dosis más alta, y en perlita, dosis de 1 y 2 % elevaron la capacidad de contenedor en 28 y 48 %, respectivamente, sin reducir la porosidad de aire.

En Chile, una tesis de la Universidad de Concepción evaluó un hidrogel biodegradable en cuatro texturas de suelo. En suelo arenoso, la capacidad de retención de humedad llegó a multiplicarse hasta por diez frente al suelo sin tratar, y el agua disponible aumentó sobre todo con una dosis del 1 %.

El desempeño fue similar al de un hidrogel comercial ya existente, lo que refuerza la idea de que las alternativas biodegradables pueden competir en eficacia.

3.3 Ensayos de campo en trigo

El trigo es uno de los cultivos más estudiados. En Rajastán, India, Kumar (2019) encontró que dos hidrogeles comerciales incrementaron el rendimiento medio de grano entre 6,65 y 13,69 % y el de paja entre 6,90 y 14,41 %.

En un ensayo de secano en Marsa Matrouh, Egipto, la aplicación de hidrogel aumentó el rendimiento de grano en 19,1 % bajo lluvia exclusiva, 14,8 % con un nivel de riego suplementario y 9,4 % con el nivel de riego más alto: el beneficio fue mayor cuanto más severa era la sequía.

Otro dato práctico proviene de Dar y Ram (2016): con 5 kg/ha de hidrogel y solo el 75 % de la fertilización recomendada se obtuvo un rendimiento similar al tratamiento con el 100 % del fertilizante, lo que sugiere un ahorro potencial de nutrientes.

Sin embargo, no todos los resultados son positivos. Meena y colaboradores (2015), en dos temporadas en Karnal, India, no observaron mejoras de rendimiento atribuibles al hidrogel, ya que el riego fue el factor dominante. Esta diversidad de respuestas es la mejor advertencia contra las expectativas exageradas.

3.4 Algodón y polímeros superabsorbentes

En Shihezi, Xinjiang, Wang y colaboradores (2012) aplicaron 90 kg/ha de un polímero superabsorbente en algodón con riego.

Cuando el riego se redujo hasta un 20 % por debajo de lo habitual, el polímero aumentó el rendimiento en torno al 10 %; en cambio, con otros niveles de humedad, el rendimiento cayó entre 5 y 10 %. Es decir, el hidrogel solo rindió en una ventana concreta de manejo hídrico.

En Irán, Fallahi y colaboradores (2015) determinaron que un estrés hídrico moderado combinado con 60 kg/ha de polímero fue el mejor tratamiento, con un 10 % más de fibra y una eficiencia en el uso del agua 26 % superior al control.

Por su parte, Liang y colaboradores (2019) evaluaron en suelo arenoso del sur de Xinjiang el γ-PGA, un polímero biodegradable: aumentó el almacenamiento de agua en los primeros 40 cm, el rendimiento y la eficiencia hídrica, y los autores recomendaron 80 kg/ha para condiciones de sequía.

Como contrapunto, Azimov y colaboradores (2026) probaron en la región de Turkestán, Kazajistán, un hidrogel sintético de poliacrilonitrilo hidrolizado y poliacrilamida reticulado con formaldehído. Los tratamientos de 0,2 y 0,4 % en peso aumentaron el contenido volumétrico de agua de forma proporcional a la dosis, sobre todo en la capa de 20 a 40 cm.

Es una formulación eficaz, pero no biodegradable, lo que ilustra el dilema ambiental que los materiales de origen natural buscan resolver.

3.5 Tabla comparativa de estudios

hidrogeles biodegradables

hidrogeles biodegradables

En conjunto, la evidencia muestra que los hidrogeles mejoran con claridad la retención de agua en suelos de textura gruesa, y que su efecto sobre el rendimiento es más consistente cuando el cultivo efectivamente enfrenta estrés hídrico. Con riego abundante o en suelos que ya retienen bien el agua, la respuesta tiende a diluirse.

4. Ventajas y limitaciones agronómicas de los hidrogeles

4.1 Ventajas

  • Mayor humedad del suelo disponible en la zona radicular, sobre todo en suelos arenosos o degradados con baja capacidad de retención.
  • Riegos más espaciados sin perder productividad, lo que se traduce en ahorro de agua y energía de bombeo.
  • Mejor establecimiento de semillas y trasplantes, con menor mortalidad en las primeras semanas.
  • Posible ahorro de fertilizantes, al reducir la lixiviación de nutrientes solubles.
  • Aplicación sencilla, sin maquinaria especializada: se incorpora al suelo, al sustrato o a la semilla.
  • En el caso de los hidrogeles biodegradables, valorización de residuos agrícolas o maleza como materia prima y ausencia de microplásticos persistentes.

4.2 Limitaciones

  • Respuesta variable: hay ensayos sin aumento de rendimiento, e incluso con descensos cuando el régimen hídrico no es el adecuado.
  • Menor efecto en suelos arcillosos, que ya retienen mucha agua por sí mismos.
  • Sensibilidad a la salinidad: las sales reducen fuertemente la capacidad de absorción del gel.
  • Vida útil limitada: los materiales que se degradan rápido pueden requerir reaplicación cada temporada.
  • Costo: las formulaciones de base biológica suelen ser más caras que los poliacrilatos convencionales.
  • Escasez de datos de largo plazo sobre efectos acumulativos en la estructura y la biología del suelo.

La conclusión práctica es que los hidrogeles son una herramienta complementaria. No sustituyen al riego ni a la fertilización, sino que hacen más eficientes ambos cuando se aplican en el lugar, la dosis y el momento correctos.

5. Impacto ambiental de los hidrogeles y salud del suelo

La principal razón para preferir hidrogeles biodegradables es ambiental. Los poliacrilatos y poliacrilamidas convencionales se degradan muy lentamente y pueden fragmentarse en partículas que se acumulan en el suelo, además de dejar residuos de monómeros.

Los hidrogeles de polisacáridos, en cambio, son descompuestos por la microbiota y se integran al ciclo del carbono.

La biodegradabilidad no exime de revisar la composición completa. Algunos materiales experimentales usan reticulantes como el glutaraldehído, el bórax o el formaldehído, cuyo destino en el suelo debe controlarse.

El boro, por ejemplo, es un micronutriente esencial, pero tiene un margen estrecho entre suficiencia y toxicidad, por lo que conviene vigilarlo en cultivos sensibles. Por eso, la tendencia es preferir agentes de reticulación benignos, como ácidos orgánicos o iones naturales.

Sobre la vida del suelo, un medio con humedad más estable suele sostener mayor actividad microbiana, y los hidrogeles de origen natural aportan carbono fácilmente degradable. Aun así, faltan estudios plurianuales que midan su efecto sobre la diversidad de bacterias y hongos, la agregación y la porosidad tras varias temporadas de uso.

La recomendación prudente es acompañar su uso con un monitoreo periódico de pH, conductividad eléctrica, materia orgánica y actividad biológica.

6. Cómo aplicar hidrogeles biodegradables: dosis, profundidad y riego

6.1 Dosificación según suelo y cultivo

No existe una dosis única. En la literatura revisada, el trigo responde a dosis bajas, de 2,5 a 10 kg/ha incorporadas en la línea, mientras que en algodón se han usado entre 60 y 90 kg/ha de polímeros superabsorbentes y 80 kg/ha de γ-PGA.

En sustratos y suelos, la dosis suele expresarse como porcentaje en peso, entre 0,2 y 2 %. Los suelos arenosos y los cultivos de alto valor justifican dosis más altas; los suelos francos o arcillosos, dosis menores o ninguna. Siempre conviene partir de la recomendación del fabricante y validarla con una prueba local.

6.2 Profundidad y momento de aplicación

El hidrogel debe quedar donde están o estarán las raíces activas, generalmente entre 0 y 20 cm, mezclado de forma homogénea con el suelo y sin formar capas o grumos.

En siembra directa se aplica en la línea de siembra; en trasplantes de frutales u hortalizas, en el hoyo de plantación; en viveros, mezclado con el sustrato previamente hidratado. Aplicado superficialmente se expone a la radiación y al secado, y pierde eficacia.

El momento ideal es antes del periodo de sequía: en la preparación de suelo, la siembra o el trasplante, para que el gel se cargue con las primeras lluvias o riegos. Aplicarlo cuando el cultivo ya sufre estrés hídrico suele dar resultados pobres.

6.3 Compatibilidad con fertilizantes, riego y calidad del agua

Los hidrogeles son compatibles con riego por goteo, microaspersión y aspersión. El goteo es especialmente sinérgico, porque entrega pequeñas cantidades que el gel captura y redistribuye. En riego por surcos o inundación, buena parte del agua escurre o percola antes de ser absorbida.

Un aspecto crítico, y a menudo olvidado, es la calidad del agua. Fallahi y colaboradores comprobaron que la capacidad de retención del polímero en agua destilada fue siete veces mayor que en una solución con 1,25 % de cloruro de sodio.

En valles con aguas o suelos salinos, y en fertirriego con soluciones concentradas, el rendimiento del gel puede caer de forma importante, por lo que conviene evaluar la conductividad eléctrica antes de invertir.

6.4 Guía de decisión para elegir el hidrogel

hidrogeles biodegradables

7. Costos y rentabilidad de los hidrogeles en el campo

El precio por kilogramo varía mucho según el material, el país y el volumen de compra. Los poliacrilatos convencionales, fabricados a gran escala, suelen ser más baratos que los hidrogeles biodegradables, que todavía se producen en volúmenes menores. Por eso, más que el costo por kilo, lo que importa es el costo por hectárea frente al beneficio esperado.

El cálculo debe incluir el valor del agua ahorrada, la energía de bombeo, la reducción de replantes por mortalidad, el posible ahorro de fertilizante y el aumento de rendimiento en años secos. Con esa lógica, la tecnología tiene más sentido en frutales y hortalizas de alto valor, viveros, establecimiento de plantaciones nuevas, recubrimiento de semillas y zonas donde el agua es escasa o cara.

En cultivos extensivos de bajo margen, solo suele compensar cuando la sequía es recurrente y las dosis son bajas y localizadas. Algunos estudios en trigo ya han señalado que, aunque el hidrogel eleva el costo de cultivo, la rentabilidad neta puede mejorar cuando se combina con menos riegos.

Clave económica: localizar el producto en la línea de siembra, en el hoyo de plantación o en la semilla reduce drásticamente la cantidad necesaria por hectárea frente a una aplicación al voleo.

8. Recomendaciones prácticas para agricultores en zonas con sequía

  • Diagnosticar el suelo: textura, materia orgánica y conductividad eléctrica. Los suelos arenosos y no salinos son los mejores candidatos.
  • Aplicar de forma preventiva, al preparar el suelo, sembrar o trasplantar, antes del periodo seco.
  • Localizar el hidrogel en la zona radicular, entre 0 y 20 cm, mezclado de manera homogénea.
  • Hidratar tras la aplicación con un riego o aprovechando la lluvia, para que el gel quede cargado.
  • Ajustar el calendario de riego con sensores o tensiómetros, espaciando riegos de forma gradual en vez de eliminarlos.
  • Combinar con materia orgánica, compost o fertilizantes de liberación lenta para potenciar el efecto.
  • Comparar con un testigo: dejar franjas sin hidrogel y registrar humedad, emergencia, vigor y rendimiento.
  • Vigilar el suelo en el tiempo, con análisis de pH, conductividad y materia orgánica tras varias temporadas.
  • Revisar la certificación si se produce de forma orgánica, ya que no todos los productos están permitidos.

9. Preguntas frecuentes sobre hidrogeles biodegradables y sequía

¿Qué son los hidrogeles biodegradables agrícolas?

Son polímeros de origen natural, como almidón, celulosa o gomas vegetales, que absorben grandes cantidades de agua, la liberan gradualmente a las raíces y luego son degradados por los microorganismos del suelo.

¿Cuánto mejoran los hidrogeles la retención de agua del suelo?

Depende del material y la textura. En suelos arenosos se han medido aumentos que van desde duplicar la capacidad de absorción hasta multiplicarla por diez, con dosis entre 0,5 y 1 % en peso.

¿Los hidrogeles reemplazan el riego en época de sequía?

No. Permiten espaciar riegos y reducir pérdidas, pero el cultivo sigue necesitando aportes de agua. Son un complemento del riego eficiente, no un sustituto.

¿En qué tipo de suelo funcionan mejor los hidrogeles?

En suelos arenosos o de textura gruesa con baja retención de humedad. En suelos arcillosos el efecto es menor, y en suelos o aguas salinas la capacidad de absorción disminuye notablemente.

¿Cuándo y cómo se aplican los hidrogeles biodegradables?

Antes del periodo seco, al preparar el suelo, sembrar o trasplantar, incorporados entre 0 y 20 cm en la zona radicular o como recubrimiento de semillas, y seguidos de un riego para hidratarlos.

10. Conclusión

Los hidrogeles biodegradables representan una evolución lógica de los polímeros superabsorbentes: conservan su capacidad de almacenar agua junto a las raíces, pero reducen el riesgo de dejar residuos persistentes en el suelo.

La evidencia disponible confirma que mejoran la retención de agua, sobre todo en suelos arenosos, y que pueden aumentar el rendimiento cuando el cultivo enfrenta estrés hídrico real, con resultados especialmente prometedores en el recubrimiento de semillas y en el establecimiento de plantas.

Esa misma evidencia obliga a la prudencia. Los efectos dependen del suelo, de la calidad del agua, de la dosis y del momento de aplicación, y hay ensayos donde el beneficio no apareció.

Por eso, la mejor forma de incorporar hidrogeles frente a la sequía es tratarlos como una pieza más de una estrategia integrada, junto al riego tecnificado, la materia orgánica y el monitoreo de humedad, y validarlos primero en pequeña escala antes de extenderlos al resto del campo.

11. Referencias

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  6. Universidad de Concepción. Evaluación de un hidrogel en la capacidad de retención de humedad en el suelo. Repositorio institucional UdeC. https://repositorio.udec.cl/handle/11594/13095
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  9. Dar, S. B. y Ram, H. (2016). Grain yield, nutrient uptake and water-use efficiency of wheat under different moisture regimes, nutrient and hydrogel levels. Indian Journal of Agronomy, 61(1), 101–104. https://pub.isa-india.in/index.php/ija/article/download/4330/4005/4525
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