Lluvias tardías en primavera, heladas y calor extremo podrían golpear a la fruticultura chilena

Lluvias tardías en primavera, heladas y calor extremo podrían golpear a la fruticultura chilena

“La fruticultura chilena enfrenta una primavera que podría estar marcada por una mayor variabilidad climática y una sucesión de eventos extremos”, advirtió a Portalfruticola.com Patricio González, agroclimatólogo y profesor investigador de la Universidad de Talca

Explicó que existe una alta probabilidad de lluvias tardías, mezcladas con altas temperaturas, heladas y posibles granizadas aparecen entre los principales riesgos para los cultivos, en momentos en que buena parte de los huertos de la zona central del país ya se encuentra en plena etapa de botones florales y floración.

El especialista indicó que algunos modelos predictivos estiman precipitaciones para la zona central, desde la Región de Valparaíso hacia el sur, que podrían extenderse durante octubre e incluso alcanzar los primeros días de noviembre.

A juicio de González, el problema radica no solamente en la lluvia, sino en su combinación con temperaturas elevadas. “Esta alternancia de calor y humedad es fatal para los frutales”, señaló. 

Frutales con mayor riesgo de daños 

El agroclimatólogo explicó que el cultivo de la cereza, la uva de mesa y las pomáceas serían los que enfrentarían los mayores daños. “La combinación de humedad y calor puede generar condiciones favorables para enfermedades fungosas. En el caso de la uva, uno de los principales riesgos es la botrytis, mientras que en manzanas y peras podría aumentar la presencia de venturia”.


Lluvias tardías en primavera, heladas y calor extremo podrían golpear a la fruticultura chilena

Fotografía de archivo | Shutterstock.


Añadió que también existen riesgos en los berries, como frambuesas, frutillas y arándanos.

En el caso de las cerezas, fruta clave en las exportaciones frutícolas chilenas, el especialista puso especial atención en el riesgo de partidura del fruto. Esto se debe a que la lluvia seguida de altas temperaturas puede provocar que el fruto se agriete, afectando directamente su condición comercial y, eventualmente, dejándolo fuera de los exigentes mercados internacionales.

La situación también genera preocupación para el avellano europeo, que podría enfrentar una mayor incidencia de enfermedades fungosas bajo condiciones de humedad y temperaturas elevadas.

Ante ese escenario, el especialista señaló que las altas temperaturas podrían incrementar los costos productivos, ya que producto de las aplicaciones de fungicidas posteriores a las lluvias pueden representar entre CL$150.000 y CL$250.000 por hectárea, dependiendo de las condiciones y del cultivo.

El riesgo de las heladas tardías

Como si la lluvia y las altas temperaturas no fueran suficientes amenazas para los cultivos, se suman también las heladas tardías.

González señaló que en la zona central del país, especialmente entre las regiones Metropolitana, O’Higgins y Maule, septiembre aparece como un período particularmente sensible. Más hacia el sur, el riesgo podría extenderse hasta octubre, alcanzando sectores de Ñuble, Biobío y La Araucanía.


Lluvias tardías en primavera, heladas y calor extremo podrían golpear a la fruticultura chilena

Fotografía de archivo | Shuttersstock.


Advirtió que temperaturas cercanas a 0°C o -1°C durante una hora o una hora y media pueden provocar daños severos cuando los árboles se encuentran en floración o en etapa de botones florales, provocando necrosamiento de los tejidos, lo que reduce o directamente impide la formación del fruto..

¿Cómo se proyecta el verano?

Al proyectarse una primavera compleja, surge la incógnita de cómo será el verano. Según González, el comportamiento observado en anteriores episodios de El Niño permite anticipar la posibilidad de un verano con temperaturas extremas.

El especialista recuerda que durante el verano de 2024 se registraron temperaturas cercanas o superiores a los 40°C en distintas zonas rurales del centro y sur del país. Para esta temporada, plantea que algunos sectores podrían volver a experimentar temperaturas superiores a 37°C, con máximas que eventualmente podrían acercarse a los 40°C.

Las altas temperaturas pueden provocar golpes de sol en la fruta, además de partiduras en troncos y ramas, generando heridas que se transforman en vías de entrada para patógenos.

Recomendaciones 

Considerando las características climáticas que se aproximan, el agroclimatólogo recomienda como medida preventiva proteger los troncos con productos de color blanco destinados a reflejar la radiación y disminuir el calentamiento de la madera.

Otro aspecto crítico será el riego, ya que con temperaturas sobre los 35°C y olas de calor prolongadas, la atmósfera puede presentar una humedad relativa muy baja e incrementar  de manera significativa  la evapotranspiración. “Si la planta no dispone de suficiente agua, cierra sus estomas, reduce la fotosíntesis y puede terminar produciendo frutos de menor calibre y calidad”, dijo.

El llamado del especialista es a que los agricultores mantengan una vigilancia permanente de las condiciones meteorológicas.

La atención debería concentrarse desde mediados de septiembre, cuando podrían aumentar las probabilidades de precipitaciones en la zona central y, posteriormente, presentarse períodos de altas temperaturas.

El monitoreo de estaciones meteorológicas instaladas en los propios predios puede ser clave para anticipar heladas, lluvias y condiciones favorables para enfermedades fungosas.

González concluyó diciendo que el desafío de esta temporada será precisamente gestionar una sucesión de fenómenos que pueden cambiar rápidamente.


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