Arándanos en Reino Unido: el desafío de producir donde todos quieren consumir

Arándanos en Reino Unido: el desafío de producir donde todos quieren consumir

Por Stephen Taylor, director gerente de Winterwood Farms Ltd. y representante del Reino Unido ante IBO.

Tras dedicar toda mi vida laboral al desarrollo de un negocio de producción y comercialización de berries —una carrera que ahora parece girar incansablemente en torno al arándano—, con frecuencia me encuentro entre dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, están los intereses concretos del productor; por otro, la rápida evolución de uno de los mercados de consumo más dinámicos y exigentes del mundo.

Arándanos en Reino Unido: el desafío de producir donde todos quieren consumir

Stephen Taylor | Fotografía vía IBO.

Desarrollar un negocio en Reino Unido, como en cualquier país, implica enfrentar una serie de obstáculos particulares. Por ejemplo, el costo de contratar trabajadores para cosecha y packing ha aumentado 30% en los últimos tres años, mientras que prácticamente todo el apoyo gubernamental significativo se desmanteló después del Brexit. Fue, por cierto, un error de proporciones nacionales y, desde luego, no fue una decisión que yo apoyara.

Sin embargo, analizar el estado de la industria británica del arándano no significa entregarse a las quejas, sino enfrentar una realidad objetiva. Mi objetivo aquí es simplemente exponer dónde estamos y hacia dónde se dirige nuestro sector.

La mirada desde el campo: barreras estructurales para crecer

La producción nacional de arándanos en Reino Unido se ha estabilizado en torno a las 6.000 toneladas métricas anuales. Si bien esta cifra es modesta frente al consumo total del país, representa un enorme salto respecto de los niveles cercanos a cero de hace no tantos años. No obstante, no podemos ignorar las barreras estructurales que limitan nuestra expansión.

Presiones sobre los costos operativos

La cosecha de arándanos en suelo británico continúa siendo casi completamente manual. Los costos laborales han aumentado alrededor de 10% anual durante los últimos tres años, lo que representa un incremento acumulado superior al 30%. Actualmente, cosechar un solo kilogramo de arándanos suele costar más de £2,00 (US$2,70 a US$3,00). Mantener la rentabilidad del negocio bajo estas condiciones es nuestro principal desafío diario.

A esto se suma un clima marítimo que favorece a las variedades Northern Highbush (NHB). Estas variedades están mejorando su potencial de rendimiento mucho más lentamente que sus equivalentes Southern Highbush (SHB), lo que amenaza con dificultar aún más las condiciones en los próximos años. Además, gran parte de los terrenos tradicionalmente destinados a berries no son naturalmente adecuados para el cultivo de arándanos, lo que obliga a avanzar hacia sistemas de producción en macetas y contenedores. Si bien la fruta cultivada en maceta ofrece mayores retornos potenciales, la elevada inversión de capital limita la superficie que un productor puede establecer con recursos propios.


Arándanos en Reino Unido: el desafío de producir donde todos quieren consumir

Fotografía de archivo | Shutterstock.


El escenario posterior al Brexit

Desde la salida de la Unión Europea, nuestro marco operativo ha cambiado radicalmente. Los productores de países europeos vecinos, como Polonia, se benefician de programas estatales que subsidian hasta 50% de las inversiones de capital.

En Reino Unido no contamos con ese respaldo. Competir en precio con orígenes europeos fuertemente subsidiados o con regiones que tienen costos laborales mucho más bajos exige rendimientos excepcionales y una eficiencia de escala rigurosa.

La percepción del origen

A diferencia de la reconocida fresa británica, por la que los consumidores están dispuestos a pagar una prima considerable, los arándanos nunca han desarrollado esa conexión emocional y cultural con el público, y probablemente nunca lo harán.

El mercado considera a los arándanos un commodity global. Por ello, los consumidores simplemente no están dispuestos a pagar una prima significativa por fruta producida localmente.

Cualquier volumen que supere una base modesta debe competir directamente en precio con la fruta importada, pese a nuestros costos de producción nacionales mucho más elevados.

Resiliencia climática

Los eventos meteorológicos extremos —desde olas de calor de 40 °C hasta sequías prolongadas— afectan directamente el calibre, la firmeza y los rendimientos generales de la fruta.

Mitigar estos riesgos requiere importantes inversiones de capital: macrotúneles, mallas de sombra, sistemas de protección contra granizo y reservorios capaces de almacenar agua para dos años en lugar de uno.

Esta absorción de capital es un fenómeno global, pero el resultado neto siempre es el mismo: menos recursos disponibles para ampliar la superficie plantada y márgenes operativos más ajustados.


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Fotografía de archivo | Shutterstock.


La mirada desde el mercado: un gran apetito por los berries

Si la perspectiva desde el campo está llena de dificultades, la visión del mercado es notablemente positiva: Reino Unido sigue siendo un mercado de consumo extraordinario para los arándanos.

Con una demanda nacional cercana a las 75.000 toneladas métricas anuales —un impresionante 1,1 kg por persona—, la producción local representa apenas 8% del consumo total. Esto convierte a Reino Unido en un destino clave para los productores internacionales, incluso considerando las crecientes exigencias de las auditorías de los retailers (actualmente enfrentamos alrededor de 15 al año, varias de ellas con una duración de varios días).

Los consumidores británicos adoran los arándanos por razones evidentes:

  • Atributos saludables: Su condición de superalimento y su alto contenido de antioxidantes los han convertido en un producto habitual de la canasta del supermercado.
  • Conveniencia: Son una fruta sin desperdicio, lista para consumir, ideal para snacks o desayunos.
  • Calidad constante: Los grandes avances genéticos —especialmente en variedades SHB— han elevado la firmeza, el calibre y el sabor, llevando la satisfacción del consumidor a niveles récord.

Definiendo nuestra ventana de oportunidad

Nuestra estrategia como productores británicos no puede ser competir cara a cara con las importaciones globales durante las 52 semanas del año. En cambio, debemos aprovechar nuestra ventana natural de producción durante junio y comienzos de julio. Durante estas semanas, la oferta del norte de África y del sur de Europa comienza a disminuir, mientras que la enorme cosecha de Europa del Este todavía no alcanza su máximo volumen. Es entonces cuando los productores británicos tienen las mejores posibilidades de obtener retornos viables.

Además, el retail británico está fuertemente segmentado en categorías Value, Standard y Premium. Mientras la categoría Premium durante nuestra temporada está dominada en gran medida por importaciones de Perú, Sudáfrica o Zimbabue debido a variedades específicas de alta exigencia, la producción local sigue siendo un pilar fundamental para la categoría Standard al inicio del verano.

También existen oportunidades de nicho para los productores de Escocia, quienes pueden aprovechar la ventana de septiembre, cuando la producción inglesa comienza a disminuir. Sin embargo, los elevados costos de mitigación climática y el creciente volumen de fruta del hemisferio sur que ingresa al mercado a partir del 1 de septiembre generan un delicado equilibrio a largo plazo, aunque los productores escoceses puedan beneficiarse de aumentos rentables de la demanda en el corto plazo.


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Fotografía de archivo | Shutterstock.


Un camino pragmático hacia adelante

Las perspectivas para los arándanos británicos no deberían generar desesperanza, sino pragmatismo. Buscar una autosuficiencia total o una expansión sin límites tiene poco sentido si la economía del mercado no lo respalda. En cambio, nuestro enfoque debe centrarse en tres aspectos:

  • Optimizar la eficiencia: Maximizar el rendimiento por hectárea y adoptar tecnología para reducir la dependencia de mano de obra en las labores distintas de la cosecha.
  • Proteger nuestra ventana: Entregar una calidad máxima al comienzo del verano para que la fruta británica siga siendo la primera opción de los supermercados antes de que la oferta de Europa del Este alcance su peak entre mediados de julio y agosto. También existe una clara brecha en junio, cuando la creciente demanda impulsada por la fruta marroquí de alta calidad no está siendo acompañada actualmente por suficiente volumen de otros orígenes.
  • Impulsar la colaboración internacional: Reconocer que satisfacer la demanda británica requiere una cadena de suministro global durante todo el año. También debemos reconocer el papel fundamental de los packhouses: instalaciones modernas y altamente eficientes distribuyen sus costos generales durante las 52 semanas del año, algo necesario para que Reino Unido sea un destino más atractivo para los exportadores extranjeros frente a Europa continental.

El sector británico del arándano tiene un futuro sólido. Para los productores nacionales, el éxito dependerá de la capacidad de adaptación: responder a los cambios globales, gestionar recursos naturales como el agua y enfrentar una fuerza laboral cada vez más limitada. Debemos ofrecer a los consumidores una fruta nacional excepcional cuando nuestro clima lo permita y, al mismo tiempo, aceptar la fruta importada para mantener el dinamismo del mercado durante el resto del año.

*Material exclusivo de IBO | Información cuenta con la autorización para su reproducción y traducción en Portalfruticola.com.


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