Ley de 42 horas en el agro: desafíos y oportunidades para la industria frutícola chilena
El 26 de abril de 2026 entró en vigencia la jornada laboral de 42 horas semanales en Chile, siendo el segundo hito de la Ley 40 Horas (N° 21.561), que busca reducir gradualmente las horas de trabajo sin disminuir las remuneraciones.
Si bien se trata de una normativa de alcance general, su aplicación en el sector agrícola presenta particularidades asociadas a la estacionalidad del trabajo y a los sistemas de pago predominantes.
En ese contexto, Portalfruticola.com, conversó con Óscar Melo, profesor del Departamento de Economía Agraria de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien comentó que el impacto de la reducción de la jornada laboral a 42 horas debe analizarse desde múltiples dimensiones.
“A nivel internacional existe evidencia de que jornadas más cortas pueden generar beneficios tanto para los trabajadores como para los empleadores, mejorando el bienestar y la productividad”, indicó.
Sin embargo, al analizar la industria frutícola chilena, el especialista hizo énfasis en una diferencia importante, vinculada a los trabajadores de temporada, propios del rubro.

“En muchos casos, estos trabajadores operan bajo esquemas de pago a trato, donde el ingreso depende del rendimiento más que de las horas trabajadas. Por lo tanto, no necesariamente cumplen jornadas tradicionales, lo que reduce el impacto directo de la ley en este grupo”, explicó Melo.
Distinto es el escenario para los trabajadores permanentes, quienes sí deberán adaptarse a la nueva normativa de las 42 horas. En ese sentido, el docente señaló que las empresas ya están implementando ajustes en la organización del trabajo, aprovechando la flexibilidad que permite distribuir la jornada en ciclos de hasta cuatro semanas.
No obstante, el académico advirtió que esta ventana puede ser insuficiente en contextos agrícolas. “Existen periodos que superan ese plazo donde la carga laboral aumenta significativamente, lo que limita la capacidad de ajuste”, afirmó.
Ajustes en el campo
Aterrizando estas medidas en las acciones intraprediales, Melo detalló que uno de los momentos más críticos de la industria es la cosecha, donde los tiempos son determinantes.
“La fruta no espera. Aunque existe planificación, factores climáticos u otros eventos pueden alterar completamente el calendario. En esos casos, la normativa puede generar rigideces, obligando a las empresas a recurrir a horas extra o a contratar más personal”, indicó.
Frente a este escenario, el especialista identificó dos grandes desafíos relacionados a las 42 horas: mejorar la eficiencia operativa y aprovechar las oportunidades que ofrece la ley.

Para mejorar la eficiencia operativa, dijo que las empresas deben realizar una mejor planificación de las labores. “Muchas veces hay tiempos muertos por falta de coordinación, materiales o instrucciones. Optimizar esos procesos puede generar holguras relevantes”, sostuvo.
Asimismo, mencionó la necesidad de gestionar de manera más eficiente aspectos como el transporte dentro de los predios o los tiempos asociados a pausas y alimentación, elementos que, si bien no son productivos, forman parte esencial de la jornada laboral.
Nuevas oportunidades
A juicio de Óscar Melo, la reducción de la jornada también podría convertirse en una oportunidad para fortalecer el vínculo con los trabajadores. “Puede mejorar el bienestar y favorecer la retención de mano de obra, especialmente en trabajadores de temporada, lo que es clave en un contexto de escasez laboral”, especificó.
Consultado sobre si la nueva legislación podría tener un impacto en la competitividad del sector, fue claro al señalar que no será significativo, aunque reconoce un aumento en los costos.
“No se espera un cambio drástico, pero sí es un costo adicional que los productores deberán absorber”, señaló.
Finalmente, Óscar Melo indicó que la normativa podría acelerar la mecanización en el agro. “El aumento del costo laboral y la dificultad para encontrar trabajadores son incentivos claros para avanzar hacia la automatización, tanto en labores productivas como en la selección de cultivos más mecanizables”, concluyó.
*Todas las imágenes son referenciales.
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