Día Mundial del Agua: entregan claves para un riego más eficiente y sostenible en la agricultura
En el marco del Día Mundial del Agua, que se conmemora cada 22 de marzo por iniciativa de Naciones Unidas, el investigador en riego de INIA Rayentué, Emilio Cáceres, entregó una serie de recomendaciones orientadas a optimizar el uso del recurso hídrico en la agricultura.
“El sector agrícola es uno de los principales usuarios de agua y, por lo mismo, tiene una gran responsabilidad, pero también una oportunidad: producir alimentos cuidando cada gota”, señaló el especialista, destacando que un riego bien gestionado no solo mejora la eficiencia hídrica, sino también la productividad y calidad de los cultivos.
Cuatro pilares para un riego eficiente
Cáceres plantea que avanzar hacia un manejo hídrico más eficiente requiere abordar cuatro pilares fundamentales. El primero es el suelo. Conocer su perfil y propiedades —como textura, densidad aparente y contenido de materia orgánica— permite definir parámetros clave como la capacidad de campo y el punto de marchitez, determinantes para establecer cuánto y cuándo regar. “La dinámica del agua cambia entre suelos arenosos y arcillosos, por lo que el manejo debe ajustarse a cada realidad”, explicó.
El segundo pilar es el cultivo. Cada especie y variedad presenta requerimientos hídricos específicos y periodos críticos, por lo que entender su estado fenológico resulta clave para definir el inicio del riego y ajustar la lámina aplicada. En ese sentido, el experto advirtió que un exceso de riego puede provocar lixiviación de nutrientes y aumentar problemas sanitarios.
El tercer eje corresponde al clima. Factores como temperatura, radiación, viento y humedad relativa influyen directamente en la demanda de agua, por lo que se recomienda incorporar información climática local y pronósticos en la programación de riegos. “La evapotranspiración varía constantemente, y condiciones como altas temperaturas o vientos intensos obligan a ajustar tiempos y frecuencias”, precisó.
Finalmente, el cuarto pilar es el sistema de riego. Tecnologías como el riego por goteo y otros métodos localizados, cuando están bien diseñados y mantenidos, permiten aplicar el agua directamente en la zona radicular, reduciendo pérdidas por evaporación y escurrimiento. El especialista enfatizó la importancia de realizar mantenciones periódicas, incluyendo limpieza de filtros, control de presiones y revisión de emisores, para asegurar una distribución uniforme.
Gestión basada en datos
El investigador subrayó además la necesidad de avanzar hacia una gestión del riego basada en datos y no en la intuición, promoviendo el uso de herramientas como medidores de caudal, sensores de humedad de suelo y registros de riego.
“Contar con información permite evaluar el manejo y ajustar decisiones en el tiempo, mejorando la eficiencia y reduciendo pérdidas”, concluyó Cáceres, reiterando el llamado a que cada decisión de riego contribuya tanto a la productividad como a la sostenibilidad de un recurso cada vez más escaso.
*Fotografías INIA.
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