Chile: Seguros agrícolas en frutales suman 11.000 hectáreas, pero aún queda mucho por hacer

10 Enero 2017

Aunque la respuesta a: ¿por qué son los seguros agrícolas necesarios para las producciones agrícolas?, en estos tiempos resulta un poco obvia, sobre todo al tomar en cuenta la inestabilidad climática, sumado a fenómenos naturales como aluviones, terremotos y fuertes vientos, hay todavía muchos productores que no hacen uso de esta herramienta, que en muchos casos podría salvarlos de perder todo lo invertido.

No obstante, en Chile, y en el sector frutícola particularmente, pareciera que los productores están cada día más conscientes y precavidos sobre cómo proteger sus inversiones y producciones.

En Portalfruticola.com hablamos con Camilo Navarro, director ejecutivo de Agroseguros, organismo del Ministerio de Agricultura encargado de desarrollar y promover los seguros para el agro, además de administrar un Subsidio del Estado para el copago de las primas de los Seguros Agropecuarios, quien comentó que los montos asegurados en relación al 2014, han aumentado en casi un 600%, sólo en el sector frutícola.

“En términos de prima, (dineros recaudados por la adquisición de los seguros), la fruticultura en 2014 representaba sólo el 9%, y ahora estamos por sobre un 27% del total”.

Según comenta Navarro, las especies frutales que han sido más aseguradas son los arándanos, manzanas, pero las uvas son las que encabezan la lista.

Seguros para todos

El mito dice que los seguros agrícolas están diseñados sólo para los pequeños productores, pero esto, por lo menos en Chile, no es cierto. Desde el 2014, con el cambio de gobierno, la herramienta fue modificada, donde el subsidio pasó a tener un tope de subsidio de 80 UF por póliza y no por Rut, como era anteriormente.

“Es para todo el sector agrícola, por eso hoy el subsidio del Estado, más allá del porcentaje, de incentivos para la inversión o de renovación, el tope es hoy en día por póliza. La herramienta del seguro individual, es para el segmento de la agricultura comercial, sea micro, pequeña o mediana”.

Navarro dice que para la agricultura más de subsistencia, no sirve de nada venderles este tipo de seguros, ya que es muy caro.

Para ellos estamos trabajando y de hecho el proyecto ya está en la contraloría a punto de salir, es el primer seguro territorial en Chile, que apunta a asegurar las finanzas de Indap, para que cuenten con recursos frescos en caso de un siniestro masivo en el segmento más vulnerable, y así poder entregar los bonos de asistencia”.

Este seguro territorial beneficiaría alrededor de 100.000 pequeños agricultores usuarios de Indap, incluyendo a los de subsistencia.

Aún queda mucho camino por recorrer

A pesar del aumento en un 600% de los montos asegurados en el sector frutícola de Chile, la realidad es que sólo un 10% de la superficie en frutales está asegurada actualmente, es decir, un aproximado de 11.000 hectáreas.

“Partimos trabajando con una base muy baja, principalmente por que al seguro agrícola estaba asociado el mito de que era sólo para pequeños productores usuarios de Indap, pero hemos avanzado mucho en 2 años, teníamos un compromiso presidencial y ya vamos en un 80% de avance”.

El crecimiento de este sector en la adquisición de seguros, también ha generado un cambio en la composición de los rubros más asegurados.

“Hasta hace 2 años atrás, los principales rubros asegurados eran cereales y hortalizas, y hoy son los cultivos industriales y frutales. Hemos pasado de una  hacia una agricultura más competitiva, que son las que se exportan, donde tenemos un reconocimiento y posicionamiento en el mundo”.

Seguros complementarios

Actualmente existen 2 seguros adicionales en el rubro de los frutales, el climático y el de incendios. Este último, cubre las zonas aseguradas contra incendios y otras coberturas como avalancha, deslizamiento, terremotos, aluviones, viento, etc., que afectan a las plantaciones frutales, los frutos y el sistema de riego.

De esta manera, se aseguran los costos de formación de frutales y las estructuras asociadas, costos de producción de frutos y por último los costos de instalación de sistema de riego; valores que dependen de la especie, la edad y la zona de establecimiento de los huertos.

Uva de mesa y de vino entre las más aseguradas

Navarro comenta que con las lluvias inesperadas en 2016, el valle de Aconcagua, uno de los más grandes en la producción de uva de mesa, ha tenido una siniestralidad por sobre el 200%.

“Aún hay algunas pólizas que están en proceso de liquidación. Si lo vemos en primas, en 2016 se recaudaron aproximadamente 90.000 UF y se van a pagar sobre las 180.000 UF”.

¿Y las cerezas?

Navarro comenta que han tenido reuniones para discutir el aseguramiento de esta especie, pero que al tener márgenes de ganancias muy altos y una tasa de siniestralidad alta también, la tasa del aseguramiento sería muy alta, “casi impagable”.

“Lo que hemos discutido es que las cerezas, dado que siempre están siendo afectadas por lluvias sobre todo entre octubre y diciembre, nos parece que lo más lógico es que se aseguren los techos, los palos de los techos y plantas, por que si llega a pasar un terremoto y bota todo, un incendio e incluso heladas (lo que se podría evaluar), pero hay que mitigar ese riesgo para que sea asegurable”.

Navarro dice que para esta especie el seguro de incendios cubriría esos riesgos y está disponible para los cereceros.

“Hay que pensar en los seguros agrícolas como un recurso para los fenómenos imponderables, no para eventualidades que suceden todos los años como las lluvias en las zonas cereceras”.

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