Biocontrol de plagas: 10 microorganismos beneficiosos que pueden reemplazar parte de los pesticidas
Durante décadas, la protección de cultivos descansó casi por completo en los pesticidas de síntesis. Hoy, la presión por reducir residuos, frenar la resistencia de las plagas y proteger a polinizadores y enemigos naturales ha convertido al biocontrol de plagas en una herramienta central de la agricultura moderna.
Bacterias, hongos, oomicetos y virus entomopatógenos ya se venden como biopesticidas contra orugas, moscas blancas, trips, pulgones, nematodos y enfermedades de raíz y follaje.
En este artículo analizamos diez microorganismos beneficiosos con respaldo científico y comercial, explicamos cómo actúan, qué pueden y qué no pueden reemplazar, y cómo integrarlos en un programa de manejo integrado de plagas (MIP) en América Latina.
1. Resumen ejecutivo: el biocontrol de plagas como complemento de los pesticidas
El control microbiano dejó de ser una tecnología marginal. Los bioinsumos se emplean comercialmente contra insectos, nematodos y fitopatógenos, y la FAO los sitúa como piezas de la transición hacia sistemas agroalimentarios de menor impacto, capaces de complementar o sustituir parcialmente a los agroquímicos de síntesis.
En América Latina y el Caribe su adopción avanza, aunque persisten diferencias importantes entre países en registro, control de calidad, capacidad de producción y disponibilidad comercial.
Este análisis selecciona diez microorganismos beneficiosos con una combinación favorable de evidencia científica, eficacia práctica, seguridad, disponibilidad comercial e importancia del blanco: Bacillus thuringiensis subsp. kurstaki, Beauveria bassiana, Metarhizium brunneum, Cordyceps javanica, Trichoderma harzianum, Bacillus velezensis QST 713, Purpureocillium lilacinum, Pythium oligandrum, el AgMNPV y el CpGV.
La conclusión principal es que no son sustitutos uno a uno de todos los pesticidas químicos. Rinden mejor como componentes del manejo integrado de plagas: aplicaciones preventivas o sobre poblaciones incipientes, buena cobertura, cepa y dosis correctas, protección frente a la radiación ultravioleta y coordinación con monitoreo, umbrales económicos y control químico selectivo.
Su gran fortaleza es permitir retirar o espaciar aplicaciones convencionales; su debilidad sigue siendo una eficacia de campo más dependiente del ambiente y, a menudo, más lenta. La literatura reciente refleja esa heterogeneidad: desde un control consistente de orugas con Bt hasta pérdidas de más del 90% de viabilidad de las esporas de Cordyceps apenas 24 horas después de aplicarlas en campo.
2. Contexto y criterios de selección de los organismos beneficiosos
2.1 Por qué crece el interés por los biopesticidas
El auge mundial de los biopesticidas responde a varios problemas simultáneos: la selección de resistencia a pesticidas convencionales, las restricciones de residuos en mercados de exportación, los efectos sobre organismos no objetivo y la necesidad de reducir la dependencia de insumos importados.
La CEPAL identifica, además, la vulnerabilidad derivada de la concentración de la oferta de insumos químicos y la preocupación por su uso excesivo como motores del interés regional por los bioinsumos.
América Latina tiene una ventaja particular: una larga experiencia de control biológico en cultivos extensivos, frutales y hortalizas. El programa brasileño de manejo integrado en soja, iniciado a mediados de los años setenta, logró reducir el uso de insecticidas en más de 65%, y el baculovirus de la lagarta de la soja se convirtió en su emblema.
Pero lo biológico no significa automáticamente inocuo ni eficaz. La CEPAL señala como obstáculos la heterogeneidad normativa, la infraestructura desigual para investigar y escalar y la necesidad de mejores sistemas de registro y control de calidad.
2.2 Criterios para elegir los 10 microorganismos beneficiosos
Los diez agentes se eligieron ponderando seis dimensiones: evidencia experimental reproducible, preferentemente de campo; eficacia agronómica; perfil de seguridad; existencia de productos comerciales o antecedentes de registro; relevancia del espectro de acción; y facilidad para incorporarlos al MIP, a la agricultura orgánica u otros sistemas de reducción de pesticidas. La selección abarca insecticidas, nematicidas y biofungicidas microbianos; en sentido agronómico amplio, el biocontrol de plagas incluye aquí insectos, nematodos y fitopatógenos.
3. Los 10 microorganismos beneficiosos para el biocontrol de plagas
3.1 Bacillus thuringiensis subsp. kurstaki: el Bt para orugas
Esta bacteria produce cristales proteicos Cry que, tras ser ingeridos por larvas susceptibles, se activan en el intestino, lesionan el epitelio y provocan el cese de la alimentación y la muerte.
Su fuerte son los lepidópteros: Tuta absoluta, Plutella xylostella, Chrysodeixis includens, Helicoverpa, Lobesia y, según la cepa, Spodoptera. Un estudio de tres años en soja (Melo et al., 2025) confirmó la persistencia y eficacia de formulados Bt contra C. includens en campo.
En Brasil, un ensayo en soja mostró que Bt a 350 mL/ha redujo la población de esa oruga en 96,2%, frente a 6,7% en el testigo, y superó a la flubendiamida en ese experimento. Estudios de compatibilidad de 2024 indican que Btk puede integrarse con varios insecticidas selectivos, aunque cada mezcla debe verificarse.
Productos como DiPel y formulados regionales de Btk están disponibles en América Latina; en Chile existen formulados para Tuta, Proeulia, Lobesia y Cydia. Una referencia operacional razonable es de 0,25 a 1,5 kg/ha, siempre según cultivo y etiqueta. Debe aplicarse sobre larvas pequeñas, cubriendo el tejido que consumirán y fuera de las horas de máxima radiación.
Entre sus ventajas destacan la alta selectividad, el respeto por muchos enemigos naturales y carencias generalmente favorables; entre sus límites, la degradación por UV, la necesidad de ingestión y el riesgo de resistencia, que obliga a rotar incluso entre distintos Bt.
3.2 Beauveria bassiana: el hongo de la muscardina blanca
A diferencia de Bt, no necesita ser ingerido: los conidios se adhieren a la cutícula, germinan, penetran por acción mecánica y enzimática, proliferan en la hemolinfa y matan al insecto. Esto amplía su utilidad a mosca blanca, trips, pulgones, coleópteros y chinches.
Liaqat et al. (2024) observaron la respuesta más rápida contra áfidos con 108 UFC/mL; Mohammed et al. (2024) lo evaluaron contra Bemisia tabaci en tomate; Tong et al. (2025) validaron su uso en campo contra áfidos del haba; y Yadav et al. (2026) combinaron eficacia contra Lipaphis erysimi con una evaluación de seguridad para la abeja Apis cerana.
Formulados de la cepa GHA, como BotaniGard o Mycotrol donde están registrados, se aplican en torno a 107 a 108 conidios/mL, lo que en polvos mojables equivale aproximadamente a 0,6 a 2,4 g/L, sujeto a etiqueta.
Conviene atacar poblaciones tempranas y cubrir bien el envés foliar. La humedad elevada, las temperaturas moderadas y las aplicaciones al final del día favorecen la infección; la radiación UV, el aire seco y algunos fungicidas la reducen.
3.3 Metarhizium brunneum F52 (Ma 43): la muscardina verde
Históricamente vendido como M. anisopliae F52, infecta por contacto mediante germinación, estructuras de penetración, proteasas y otros factores de virulencia. Se usa contra gorgojos, escarabajos, trips y diversas plagas del suelo.
La EFSA confirmó que la cepa se aisló originalmente de Cydia pomonella y que su identidad actual corresponde a M. brunneum. En 2022, la Unión Europea renovó su aprobación con el nombre de cepa Ma 43 y la clasificó como sustancia activa de bajo riesgo, tras confirmar que BIPESCO 5 y F52 son subcultivos idénticos de esa cepa original.
Se comercializa como Met52 o LALGUARD M52 en algunos países, con dosis típicas del orden de 0,5 a 2,5 L/ha en concentrados oleosos. Su ventaja frente a los insecticidas de contacto es el mecanismo infeccioso; la desventaja, una mortalidad que puede tardar varios días.
La EFSA señaló incertidumbres sobre metabolitos como las destruxinas, recordatorio de que la seguridad se evalúa por cepa y por uso, no por especie.
3.4 Cordyceps javanica: aliado contra mosca blanca y trips
Antes llamado Isaria fumosorosea o Paecilomyces fumosoroseus, con la cepa comercial Apopka 97, actúa por penetración cuticular y colonización interna.
Un estudio de campo de dos años del USDA-ARS y la Universidad de Georgia comparó la cepa Wf GA17, más virulenta en laboratorio, con Apopka 97 contra B. tabaci en algodón y hortalizas.
Aplicadas solas, las blastosporas no suprimieron eficazmente las poblaciones; al añadir aceite de estilete JMS mejoró el control en algunos ensayos, aunque el efecto fue breve. Más del 90% de las esporas perdió viabilidad en las primeras 24 horas.
La lección es central para todo el biocontrol de plagas: una cepa excelente en laboratorio puede necesitar una formulación mucho mejor para funcionar a cielo abierto. PFR-97, Ancora y productos equivalentes se aplican como suspensiones de unos 107 conidios/mL; conviene tratar focos iniciales al atardecer y verificar compatibilidad antes de mezclar con fungicidas.
3.5 Trichoderma harzianum T-22: el guardián de la raíz
Aquí el objetivo son Pythium, Rhizoctonia, Fusarium, Sclerotinia y otros patógenos radiculares. T-22 coloniza la rizósfera, compite por espacio y nutrientes, parasita hongos, produce metabolitos y enzimas y puede inducir defensas en la planta. Koppert lo comercializa como Trianum-P y Trianum-G para semilla, sustrato, surco o riego.
Caccavo et al. (2022) observaron efectos agronómicos y ecológicos de su inoculación en tomate de campo, y Wang et al. (2024) trabajaron en aumentar su tolerancia a fungicidas inhibidores de la desmetilación, clave para integrarlo con programas químicos.
Su uso debe ser preventivo y temprano, con dosis frecuentes de 1 a 3 kg/ha o equivalentes por volumen de sustrato. Los fungicidas de amplio espectro pueden reducir su viabilidad, por lo que el intervalo entre tratamientos es crítico.
3.6 Bacillus velezensis QST 713: biofungicida multimecanismo
Es la bacteria de formulados como Serenade. Produce lipopéptidos, como iturinas, fengicinas y surfactinas, que perturban membranas y crecimiento de fitopatógenos, además de competir por nichos y activar defensas vegetales.
La EFSA documentó el cambio taxonómico de B. subtilis a B. amyloliquefaciens, hoy vinculado a B. velezensis, y evaluó sus usos representativos como fungicida en frutilla y vid.
Bertuzzi et al. (2022) demostraron la actividad de QST 713 y sus lipopéptidos contra hongos micotoxigénicos. En ensayos plurianuales de trigo en Dinamarca, Serenade ASO redujo la fusariosis, aunque con menor persistencia que el prothioconazole.
Los ensayos de campo han usado unos 4 L/ha o de 2,7 a 5,3 L por 1.000 L de caldo. Es principalmente preventivo, y su naturaleza multimecanística favorece el manejo antirresistencia.
3.7 Purpureocillium lilacinum: el hongo nematófago
Antes Paecilomyces lilacinus, ataca huevos y hembras de nematodos agalladores Meloidogyne, colonizando las masas de huevos con enzimas y metabolitos que deterioran sus envolturas.
Isaac, El-Deriny y Taha (2024) demostraron control de M. incognita en tomate; Patidar et al. (2024) mostraron que metabolitos de diez aislados reducían la eclosión; y Ali et al. (2024) encontraron que la cepa MR20 a 3×106 UFC/mL disminuía reproducción y agallas en invernadero.
La cepa 251 se ha comercializado como BioAct. Debe incorporarse al suelo, sustrato o riego antes o al inicio de la infestación, buscando de 106 a 108 propágulos/mL en la zona radical. Su efecto es progresivo y funciona mejor junto a rotación, materia orgánica y cultivares resistentes que como nematicida de rescate.
3.8 Pythium oligandrum M1: el oomiceto que parasita patógenos
Aunque pertenece al mismo grupo que varios patógenos, esta especie parasita otros hongos y oomicetos, compite en la rizósfera y activa defensas vegetales. Polyversum es su formulación comercial y la autoridad alemana BVL mantiene productos registrados con esta cepa.
Fedele et al. (2020) la evaluaron contra Botrytis cinerea en uva, y un estudio de 2024 en vid, con 0,3 kg/ha, obtuvo una reducción cercana al 44,9% en la severidad del oídio, un efecto intermedio frente a los mejores inductores del ensayo. Se recomienda como tratamiento preventivo, evitando mezclas que maten sus oosporas.
3.9 AgMNPV: el baculovirus latinoamericano de la lagarta de la soja
Es el agente más latinoamericano de esta selección. Las larvas de Anticarsia gemmatalis ingieren cuerpos de oclusión; el virus se libera en el intestino, se replica sistémicamente y, al matar al hospedero, libera nuevas partículas. Su especificidad es extraordinaria.
Usado por primera vez en Brasil en la temporada 1982/83, alcanzó cerca de un millón de hectáreas anuales hacia 1989/90 y superó 1,6 millones de hectáreas a comienzos de los 2000, convirtiéndose en uno de los mayores programas de control biológico viral del mundo.
En México, un estudio de cuatro años mostró que las áreas tratadas con AgNPV mantuvieron bajas las poblaciones de la plaga y el equilibrio del resto del agroecosistema, mientras que la cipermetrina provocó resurgencia y plagas secundarias.
Buena parte de la evidencia de eficacia es histórica y regional; la investigación reciente, como la de De Almeida et al. (2025), se centra en genómica, producción y rango de hospedero. Las aplicaciones históricas rondan los 1011 cuerpos de oclusión/ha, sobre larvas jóvenes y al final de la tarde.
3.10 CpGV: el granulovirus de la polilla de la manzana
Es otro baculovirus altamente específico, dirigido a Cydia pomonella en manzano, peral, nogal y frutales afines. Tras la ingestión, la larva reduce rápidamente su alimentación y muere. Existen productos como Madex, Carpovirusine y CYD-X.
Su historia enseña algo crucial: también se puede generar resistencia a un biopesticida. Desde 2004-2005 se detectaron en Francia y Alemania poblaciones resistentes al aislado mexicano CpGV-M, con un rasgo dominante ligado al cromosoma sexual y factores de resistencia de más de 60.000 veces en colonias de laboratorio.
La respuesta fue seleccionar aislados capaces de superarla, como I12, NPP-R1 y R5.
Por eso conviene rotar genotipos cuando la etiqueta y el mercado lo permitan. Las dosis comerciales van de decenas a unos 100 mL/ha de concentrados modernos, dirigidas al período de eclosión, con monitoreo por grados-día y trampas de feromonas.
4. Mecanismos de acción del biocontrol de plagas
Los diez organismos beneficiosos se agrupan en cinco mecanismos de acción. Entenderlos es la base para decidir cuándo y cómo aplicarlos.

La consecuencia operacional es clara: los agentes que requieren ingestión deben coincidir con larvas alimentándose; los hongos entomopatógenos necesitan contacto, cobertura y humedad para germinar; los antagonistas de raíz deben establecerse antes de que el patógeno domine el nicho; y los baculovirus dependen de sincronizar la aplicación con la eclosión.
5. Biocontrol de plagas frente a pesticidas químicos
La pregunta relevante no es si lo biológico funciona mejor que lo químico, sino qué proporción del programa de pesticidas puede sustituirse sin perder protección económica del cultivo.
5.1 Eficacia y velocidad de acción
Un pesticida convencional bien elegido suele ofrecer resultados más rápidos y menos dependientes de la humedad.
Los biopesticidas pueden alcanzar controles altos, pero con mayor dispersión entre ensayos: C. javanica no logró una supresión satisfactoria aplicado solo en campo, mientras que Btk tiene un historial mucho más consistente contra larvas jóvenes.
En velocidad, la química de contacto o sistémica actúa en horas; los hongos entomopatógenos y los baculovirus necesitan varios días; Bt ocupa una posición intermedia, porque el cese de alimentación precede a la muerte.
5.2 Costo real de los biopesticidas
No existe una cifra global responsable sin especificar país, cultivo, volumen de agua y producto. En términos relativos, los pesticidas genéricos suelen tener un costo directo bajo a medio por aplicación; Bt, Bacillus y algunos virus de producción local, medio; los hongos entomopatógenos comerciales, medio a alto.
Pero medir solo dólares por hectárea omite los costos por residuos, intervalos de reentrada, pérdida de enemigos naturales y resurgencia de plagas, como ilustra el caso mexicano de la cipermetrina frente al AgNPV.
5.3 Impacto ambiental y manejo de la resistencia
Los microorganismos beneficiosos seleccionados son, en general, menos persistentes y mucho más específicos que los insecticidas de amplio espectro, pero eso no equivale a riesgo cero: cepa, metabolitos, exposición de polinizadores y trabajadores deben evaluarse, como hizo la EFSA con QST 713 y con M. brunneum.
En resistencia, agentes multimecanísticos como Trichoderma o B. velezensis dificultan la adaptación, mientras que blancos moleculares definidos, como las proteínas Cry de Bt, y sistemas virus-hospedero como el CpGV sí pueden seleccionarla. La regla sigue siendo rotar mecanismos y evitar dosis subletales repetidas.
6. Tabla comparativa de organismos beneficiosos


7. Recomendaciones operativas, riesgos y regulación
7.1 Secuencia de manejo integrado de plagas
La sustitución más robusta no consiste en eliminar de golpe los pesticidas, sino en construir una secuencia de manejo integrado de plagas: monitoreo y umbral, luego un microorganismo preventivo o dirigido a estados juveniles, después una evaluación del control y, solo si la población supera el umbral, una intervención química selectiva.
Esto reduce la presión de selección y aprovecha la especificidad de los organismos beneficiosos, que funcionan como complemento o sustituto parcial, no como solución universal.
7.2 Reglas de aplicación y compatibilidad con pesticidas
Cuatro reglas son especialmente importantes. Primero, bacterias y virus foliares deben protegerse de la radiación intensa, aplicándolos al atardecer. Segundo, los hongos entomopatógenos necesitan cubrir al insecto y un microclima adecuado. Tercero, los microorganismos de rizósfera deben introducirse temprano.
Cuarto, ninguna mezcla con fungicidas, bactericidas, cobre, desinfectantes, agua muy alcalina o aceites debe asumirse compatible sin revisar la etiqueta o hacer una prueba. El caso de Cordyceps muestra cuánto cambia el resultado al modificar la formulación, y los trabajos con T-22 apuntan justamente a mejorar su convivencia con fungicidas.
7.3 Registro, etiqueta y marco regulatorio
Tampoco debe extrapolarse una dosis entre marcas: el microorganismo no es el producto. Dos formulaciones de la misma especie pueden diferir en cepa, concentración viable, tipo de propágulo, estabilizantes y potencia. Una autorización se concede para una cepa, una formulación y unos usos concretos, no para toda la especie; la Unión Europea lo ilustra al aprobar sustancias activas cepa por cepa.
En América Latina, donde la arquitectura regulatoria es heterogénea, la recomendación práctica es consultar siempre el registro nacional vigente, como el SAG en Chile o el ICA en Colombia, antes de fijar dosis, cultivo, carencia o mezcla. La evidencia global indica qué microorganismo tiene sentido biológico; la etiqueta nacional determina cómo puede usarse legalmente.
8. Preguntas frecuentes sobre biocontrol de plagas: 10 microorganismos beneficiosos que pueden reemplazar parte de los pesticidas
8.1 ¿Qué es el biocontrol de plagas con microorganismos?
Es el uso de bacterias, hongos, oomicetos o virus beneficiosos para controlar insectos, nematodos o enfermedades de los cultivos, aprovechando mecanismos como toxinas, infección, parasitismo o competencia.
8.2 ¿Pueden los biopesticidas reemplazar totalmente a los pesticidas químicos?
No en la mayoría de los casos. Funcionan mejor dentro del manejo integrado de plagas, donde permiten eliminar o espaciar parte de las aplicaciones químicas sin perder protección del cultivo.
8.3 ¿Cuál es el microorganismo más usado contra orugas?
Bacillus thuringiensis subsp. kurstaki. Es selectivo, eficaz sobre larvas pequeñas y está ampliamente disponible, aunque se degrada con la radiación UV.
8.4 ¿Las plagas pueden generar resistencia a los microorganismos beneficiosos?
Sí. La polilla de la manzana desarrolló resistencia al granulovirus CpGV-M en Europa, por lo que conviene rotar mecanismos y genotipos también en el control biológico.
8.5 ¿Cuándo conviene aplicar hongos entomopatógenos?
Sobre poblaciones incipientes, al atardecer, con buena cobertura del envés foliar y humedad relativa alta, evitando mezclas con fungicidas no compatibles.
9. Conclusión
El biocontrol de plagas ya ofrece herramientas maduras y respaldadas por la ciencia para reducir la dependencia de los pesticidas químicos. Los diez microorganismos beneficiosos analizados cubren un espectro amplio: orugas, insectos chupadores, plagas de suelo, nematodos agalladores y enfermedades de raíz y follaje.
Casos como el AgMNPV en la soja brasileña demuestran que el control biológico puede operar a gran escala, mientras que la experiencia con Cordyceps y con el CpGV recuerda sus límites: sensibilidad al ambiente, velocidad menor y posibilidad de resistencia.
La clave no está en elegir entre lo biológico y lo químico, sino en combinarlos con inteligencia. Un programa de manejo integrado de plagas basado en monitoreo, umbrales, aplicaciones oportunas, cepas registradas y respeto estricto por la etiqueta permite que los bioinsumos sustituyan una parte creciente de los tratamientos convencionales.
Para el productor y el asesor latinoamericano, eso se traduce en menos residuos, más enemigos naturales en el huerto, menor presión de resistencia y un acceso más sólido a mercados exigentes.
10. Referencias
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