Chiquita planea lanzar entre 2028 y 2030 bananas no transgénicas resistentes al Fusarium R4T
Chiquita Brands International apuesta a que el próximo capítulo del banano no se escribirá únicamente en un laboratorio con herramientas de edición genética, sino en el minucioso mundo del mejoramiento tradicional.
Si se cumplen los plazos, los compradores de bananas en Estados Unidos podrían ver en las góndolas variedades no transgénicas resistentes tanto al Fusarium Raza 4 tropical (R4T) como a la Sigatoka Negra tan pronto como en 2028.
Este hito sigue a la finalización del pan-genoma de la banana Yelloway, una referencia genética de alta resolución diseñada para acelerar drásticamente el mejoramiento convencional. Para ello, la compañía se asoció con la firma de investigación KeyGene, la empresa biotecnológica MusaRadix y Wageningen University and Research.

El director de sostenibilidad de la firma, Peter Stedman, señaló a Portalfruticola.com que el pan-genoma permite identificar tempranamente marcadores genéticos de resistencia a la R4T y a la Sigatoka Negra.
“En lugar de esperar años para observar síntomas visibles de enfermedades, los mejoradores ahora pueden evaluar las plantas en etapas tempranas, mejorando la velocidad y precisión sin dejar de ser completamente no transgénico”, explicó.
Con este enfoque, la empresa desarrolló Yelloway One, descrita como la primera variedad no modificada genéticamente resistente a ambas enfermedades.
Mapeo del “plano” del banano
El R4T y la Sigatoka Negra son las amenazas sanitarias más importantes para la producción mundial de bananas. El R4T puede persistir en el suelo durante años y provocar pérdidas casi totales, mientras que la Sigatoka Negra reduce significativamente los rendimientos y exige programas intensivos de fungicidas.
Según Stedman, el pan-genoma mejora herramientas genómicas previas tanto por su escala como por su accesibilidad. Las bananas presentan una enorme diversidad genética, con diferencias entre variedades que pueden ser hasta 25 veces mayores que las existentes entre humanos y chimpancés.
“El pan-genoma se está construyendo a partir de 52 accesiones diferentes de banana, cada una con alrededor de 470 millones de pares de bases de ADN”, indicó. “Esto no es simplemente copiar y pegar 52 veces, sino una increíble variación genética a la que ahora los mejoradores tienen acceso para comprender mucho más”.
El ejecutivo también destacó como diferenciador el acceso abierto a este mapa de alta resolución a través de una plataforma web: “Este portal permite que cualquier organización calificada en cualquier parte del mundo pueda utilizarlo”.
Chiquita planea poner este recurso a disposición de instituciones públicas de investigación sin fines de lucro.
Más allá del Cavendish
Aunque Yelloway aún no identifica completamente rasgos únicos en el genoma, Stedman indicó que el trabajo genómico podría impulsar la diversificación más allá de la variedad Cavendish.
“Para quienes estén interesados en desarrollar tipos no Cavendish, ya sea para consumo local o agricultura de subsistencia, el pan-genoma es como un mapa del tesoro que muestra la ubicación de rasgos únicos, clave para generar variedades mejoradas”, afirmó.
Cavendish es la variedad más consumida a nivel mundial y domina las exportaciones, representando cerca del 57% de la producción global.
“El pan-genoma abre la puerta, sí. Pero la exploración completa vendrá más adelante. Visualizamos Yelloway como una plataforma de innovación, con el objetivo de producir diferentes tipos de bananas tras el lanzamiento inicial de reemplazos resistentes del Cavendish”, añadió.
Para los productores, los beneficios son principalmente operativos: mayor resiliencia, reducción de costos de insumos y mejor viabilidad a largo plazo.
“Al incorporar la resistencia directamente en la planta, Yelloway reduce la dependencia de insumos químicos y mitiga el riesgo de enfermedades catastróficas”, sostuvo.
Para importadores y minoristas en Estados Unidos, estas bananas resistentes podrían ayudar a estabilizar las cadenas de suministro, presionadas por la expansión del R4T en América Latina y otras regiones productoras.
Sin embargo, su viabilidad comercial dependerá del desempeño en campo, la capacidad de multiplicación y las aprobaciones regulatorias en los próximos años.
*Fotografías gentileza Chiquita | Read this story in English by Carla Espinoza.
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