Luz UVC modulada surge como alternativa para controlar la antracnosis en la guayaba
Una innovadora tecnología basada en luz ultravioleta tipo C (UVC) modulada podría marcar un antes y un después en el manejo postcosecha de la guayaba, una fruta altamente perecedera y de gran relevancia productiva en Brasil, reportó la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa).
El desarrollo, liderado por investigadores de Embrapa y universidades brasileñas, demostró que la modulación de la frecuencia de la radiación UVC permite reducir significativamente la incidencia y severidad de la antracnosis —principal enfermedad poscosecha del cultivo— sin generar daños en la cáscara del fruto ni comprometer su calidad.
La investigación, publicada en la revista científica Horticulturae, evaluó tanto el efecto directo sobre el patógeno como el comportamiento de la fruta durante el almacenamiento, evidenciando resultados promisorios desde el punto de vista sanitario y comercial.
Una alternativa para la guayaba frente a restricciones de fungicidas
La antracnosis es causada por hongos del complejo Colletotrichum gloeosporioides. Genera lesiones oscuras que evolucionan hacia pudriciones, afectando la apariencia y textura de la guayaba, y provocando pérdidas relevantes a lo largo de la cadena.
Hoy, su control depende en gran medida de fungicidas, una estrategia que enfrenta crecientes restricciones regulatorias y una mayor presión de mercados que demandan alimentos con menor carga de residuos.
En este contexto, la luz UVC modulada se posiciona como una alternativa no química, sostenible y de bajo impacto ambiental.

Desde Embrapa destacaron que uno de los principales hallazgos del estudio fue que la eficacia del tratamiento depende de la frecuencia de la radiación aplicada.
Ensayos de laboratorio demostraron que frecuencias cercanas a 30 hertz lograron inhibir el crecimiento del hongo y reducir la germinación de esporas, afectando directamente su capacidad de infección. Además, los investigadores descubrieron que la modulación aumenta la eficiencia del tratamiento sin necesidad de elevar la dosis total de radiación, reduciendo así el riesgo de daño en los frutos.
Mejor desempeño postcosecha
Las pruebas en guayabas recién cosechadas confirmaron el potencial de la tecnología en condiciones más cercanas a la realidad productiva, explicaron desde la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria.
Los frutos tratados presentaron: menor incidencia y severidad de antracnosis; mayor retención del color verde de la cáscara; menor pérdida de firmeza; y reducción de la tasa respiratoria
Estos factores se traducen en una mayor vida útil y mejor apariencia en el punto de venta, aspectos clave para la comercialización, especialmente en mercados exigentes.
Asimismo, hasta siete días de almacenamiento no se observaron daños visuales ni efectos adversos asociados a la radiación.

A diferencia de los tratamientos químicos, la luz UVC no deja residuos, no genera efluentes y no contribuye al desarrollo de resistencia en patógenos, lo que refuerza su valor en un escenario de transición hacia una agricultura más sostenible.
Los investigadores también destacan su potencial de integración en líneas de proceso existentes, como complemento a otras estrategias de manejo postcosecha.
Pese a lo alentador de los resultados, el equipo señala que es necesario avanzar hacia pruebas a escala comercial, con el objetivo de optimizar variables como tiempos de exposición, distancia de aplicación y adaptación a operaciones de packing.
No obstante, la tecnología abre oportunidades no solo para la guayaba, sino también para otras frutas susceptibles a enfermedades poscosecha, posicionándose como una herramienta clave para mejorar la competitividad del sector y reducir pérdidas en la cadena hortofrutícola.
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