Australia entra en fase clave de renovación para impulsar el crecimiento de sus almendras más allá de 2030
La industria australiana de almendras atraviesa una etapa decisiva marcada por la primera gran renovación de huertos y por un escenario internacional que ofrece nuevas oportunidades, especialmente tras el reordenamiento comercial generado por los aranceles entre China y Estados Unidos.
Según el reciente análisis "Australian almond outlook: Replanting for growth beyond 2030" elaborado por Pia Piggott, analista de Horticultura y Productos Frescos de RaboResearch, estas transformaciones podrían consolidar un crecimiento sostenido hacia 2030, aunque también presentan desafíos relevantes en materia de agua, costos y diversificación de mercados.
Durante los próximos cinco años, Australia vivirá su primer ciclo de replantación a gran escala, ya que miles de hectáreas plantadas entre 2001 y 2010 están llegando al fin de su vida productiva. Esta renovación, acompañada de desarrollos moderados en nuevas zonas, permitiría elevar la superficie total a entre 71.000 y 76.000 hectáreas para 2030, explica el documento.
A pesar de que el proceso podría estabilizar los niveles de producción en el corto plazo, el análisis de Pigott proyecta que la oferta australiana supere las 200.000 toneladas (KWE) a partir de la próxima década.
Exportaciones a mercados como China e India
El impulso exportador también ha sido determinante. En 2024/25, los envíos australianos a China alcanzaron niveles récord, superando los AUD 700 millones luego de que los aranceles aplicados a las almendras estadounidenses encarecieran el producto de ese origen. Como resultado, China representó más de la mitad de las exportaciones australianas.
Sin embargo, el informe advierte que esta concentración aumenta la vulnerabilidad ante cambios en la política comercial: una normalización de tarifas podría significar la pérdida de más de AUD 270 millones para la industria australiana.
Más allá del mercado chino, las exportaciones hacia India crecieron 23% en el último año, apoyadas en menores aranceles y un tipo de cambio competitivo. No obstante, el sector reconoce que la expansión hacia nuevos destinos será clave para reducir riesgos y capturar la creciente demanda global por frutos secos saludables.
El presente y futuro de la industria
A nivel de consumo, el mercado interno aún tiene margen para crecer: solo el 40% de los hogares australianos compra almendras y el consumo per cápita se encuentra en su punto más bajo en una década. Sin embargo, las almendras siguen siendo el fruto seco más utilizado en categorías como desayunos, bebidas y confitería, y las tendencias hacia snacks nutritivos —amplificadas por cambios en hábitos asociados por medicamentos supresores del apetito— ofrecen nuevas oportunidades.
Por otro lado, el acceso al agua y la adaptación climática se posicionan como factores críticos para el futuro. El sur de la cuenca Murray-Darling registra uno de sus niveles de almacenamiento más bajos desde 2020, y los riesgos climáticos —incluyendo calor extremo y menor acumulación de frío invernal— presionan a los productores a implementar estrategias más sólidas de manejo hídrico.
El informe concluye que, pese a los desafíos, la combinación de replantación estratégica, innovación, desarrollo de mercados y una demanda global favorable permitirá a Australia fortalecer su posición en el mercado mundial de almendras en los próximos años.
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