Sistema frontal pone fin anticipado a la temporada de uva de mesa chilena, informó Fedefruta -

Sistema frontal pone fin anticipado a la temporada de uva de mesa chilena, informó Fedefruta

Quedaban las últimas variedades de esta fruta por cosechar. Además, deberán hacerse manejos especiales en pomáceas, kiwis y nueces para seguir con el trabajo productivo. El presidente de Fedefruta llama a la banca a considerar la situación de productores que puedan ver sus flujos de caja alterados por las lluvias.

Si bien es cierto que la estimación de daños está lejos de ser dilucidada, el sector frutícola ya puede sacar algunas conclusiones iniciales tras el importante sistema frontal que afectó a la zona central de Chile. Así lo indica el presidente de Fedefruta, Juan Carolus Brown Bauzá, tras una reunión de directorio del gremio en la cual analizó el estado de las cosechas que vieron el impacto de las lluvias.

“Un primer diagnóstico es que el agua caída cerró definitivamente la temporada de uva de mesa”, dijo el líder gremial. “En un año normal, fines de abril sería una fecha promedio para el término de las cosechas de esta fruta en sus variedades más tardías, con incluso algunas llegando a principios de mayo. Estas lluvias, sin embargo, obligan a concluir antes de lo previsto la temporada 2016 de la uva de mesa, dado que las pocas que quedaban en los parrones podrían mostrar problemas de condición en destino a causa de problemas fungosos o de pudrición debido al agua”.

En cuanto a las cosechas de manzanas y peras, que parten en febrero en zonas frutícolas desde la Región de O’Higgins, Fedefruta señala que estas seguirán su curso, aunque con algunas dificultades propias de no poder ingresar a los campos, dada la gran cantidad de agua que cayó.

Con respecto a los kiwis, que se están sacando de los cuarteles desde marzo, “la fruta deberá someterse a tratamientos químicos para evitar posibles manchas de agua”, indicó Brown Bauzá.

El otro punto a considerar es el de las nueces. “Las que están en el suelo creo que se van a perder, y las que están en árbol debemos someterlas a un buen proceso de secado para que no disminuyan su valor comercial”, planteó el dirigente y productor de Los Andes, donde han caído más de 100 milímetros de agua. Además, la directiva de Fedefruta recibió reportes de productores de Buin y Paine, diciendo que en aquella zona de la Región Metropolitana se registraron hasta 242 mm de lluvia.

Es difícil estimar cuánto aumentarán los costos promedio de los productores para contener posibles complicaciones en las cosechas de kiwi, frutos secos y pomáceas, pero “creo que en la Región de O'Higgins es donde más trabajo hay por hacer”, agregó Brown.

Asimismo, “en este momento es muy difícil calcular daños porque no se puede ingresar a los campos, y un tractor difícilmente sería capaz de circular. Necesitamos un par de días más de sol para poder entrar y ver qué daños podrían haber en los predios”.

Ahora, en vista a que el Gobierno está pidiendo que los bancos sean considerados con los comerciantes afectados por las inundaciones en Providencia, el presidente de Fedefruta estima que el mismo llamado debería hacerse para el sector frutícola. “Las lluvias impactarán en el flujo de caja de los productores, debido a que habrá pagos de clientes que se van a diferir en el tiempo, por lo que le solicitamos a la banca considerar la situación, porque los fruticultores son muy buenos pagadores de sus créditos”.

En tanto el Ministro de Agricultura, Carlos Furche, comentó a través de un comunicado de la entidad que de acuerdo con los reportes preliminares que lograron ser recabados en las zonas afectadas, no existe mayor daño a nivel productivo. “En abril es esperable que llueva, por lo que la mayoría de las cosechas ya están realizadas y tampoco estamos en período de cosechas abundantes en el caso de las frutas, de forma que, desde el punto de vista de la agricultura, esto está dentro de parámetros relativamente esperables”, dijo.

Además agregó que los funcionarios del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) continúan desplegados en terreno a través de sus equipos del Programa de Desarrollo Local (Prodesal) para evaluar caso a caso la magnitud del temporal, mientras que la Comisión Nacional de Riego (CNR) ha tomado contacto con las juntas de vigilancia de los ríos de las zonas afectadas para monitorear la evolución de los caudales y catastrar posibles daños en canales y bocatomas.

Fotografía: Shutterstock.com

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