Nogales chilenos: condiciones primaverales podrían intensificar impacto de la peste negra
La peste negra o tizón bacteriano es una enfermedad causada por la bacteria Xanthomonas arboricola pv. juglandis, que afecta las hojas, brotes y frutos del nogal, y que puede generar importantes daños productivos durante primaveras húmedas y lluviosas.
Actualmente, la peste negra es uno de los principales desafíos sanitarios que enfrentan los productores de nogales en Chile.
Al respecto, Portalfruticola.com conversó con Jean Paul Joublan, asesor internacional especializado en nogales, cerezos y avellanos, quien indicó que hoy se está dando una situación particularmente compleja, la que describió como “una combinación de una elevada carga de inóculo y condiciones climáticas favorables para el desarrollo de la enfermedad, lo que podría generar una temporada especialmente compleja”.
Joublan indicó que aquellos agricultores que venían de huertos con niveles muy altos de infestación y que habían llegado a perder entre 50% y 60% de su productividad en temporadas anteriores han logrado revertir parcialmente esta situación con programas de manejo más integrales.

Sin embargo, advirtió que el desafío actual es mayor debido, entre otros factores, a una pérdida progresiva de eficacia de algunas herramientas fitosanitarias y a problemas en la calidad de las aplicaciones.
“Muchas veces los productos fitosanitarios que estamos ocupando son menos eficaces y eficientes. Si a eso le sumamos una aplicación que no es del todo buena desde el punto de vista de la forma de aplicación y de la preocupación al momento de hacerla, ambos temas se juntan y hacen que el problema sea más intenso”.
Peste negra: una enfermedad que va más allá de la bacteria
Para el especialista, la peste negra no debe ser entendida únicamente como un problema causado por una bacteria. El principal agente asociado es Xanthomonas arboricola pv. juglandis, pero el proceso sanitario puede involucrar posteriormente a distintos hongos que colonizan los frutos y la madera.
“La peste negra deja la puerta abierta para que puedan entrar hongos como Fusarium, Alternaria, Phomopsis y Colletotrichum”, explicó.
Agregó que esta sucesión de patógenos puede terminar debilitando progresivamente al nogal y afectar su capacidad para enfrentar la siguiente temporada.
En este contexto, señaló que los huertos que registraron altos niveles de peste negra durante la campaña anterior pueden comenzar el nuevo ciclo con una elevada carga de inóculo. “Los que tuvieron gran infestación el año pasado pueden llegar a tener entre 12 y 15 millones de unidades formadoras de colonia por cada gramo de yema del año anterior”, sostiene.
El especialista fue claro al señalar que la recuperación de un huerto no ocurre de manera inmediata. El objetivo no es una erradicación absoluta, sino reducir la enfermedad hasta niveles económicamente manejables.
“Entre un 1%, 2% o hasta un 5% puede ser económicamente poco significativo”, explicó.
El momento clave
Joublan dijo que se proyecta una primavera lluviosa, por lo que cobra mayor relevancia la primera aplicación de la temporada para reducir la carga de inóculo que viene desde el año anterior.
“Los californianos, que son los que más han investigado esto y tienen alrededor de 30 años de investigación, hablan de cuatro a seis aplicaciones durante la temporada. La primera es la más importante, porque es la que baja la cantidad de inóculo que viene del año anterior”, dijo.
En términos prácticos, el manejo no depende solamente de qué producto se utiliza, sino también de cómo se aplica. Joublan dijo que es fundamental revisar y regular los equipos de pulverización antes del inicio de la temporada.
“Hay que llegar a todos los rincones del árbol. En la medida que no tengo un buen cubrimiento, voy a tener muchas más posibilidades de tener una infección importante”, sostuvo.
Riesgos a considerar
Joublan estima que las precipitaciones primaverales podrían aumentar en la Región de O'Higgins, escenario que podría intensificar la peste negra en la zona e incluso favorecer su avance hacia la Región Metropolitana.
Sostuvo que los manejos para enfrentar la peste negra son conocidos en regiones como Maule, Ñuble y Biobío, donde las lluvias primaverales pueden favorecer la infección. El riesgo, según el especialista, es que productores de zonas con menor experiencia en el manejo de la enfermedad deban enfrentar condiciones sanitarias similares.
Actualmente, los nogales se encuentran en período de latencia, por lo que el principal desafío comenzará con la salida del receso invernal y el inicio de la brotación. Especificó que la variedad Chandler podría entrar en brotación a mediados de septiembre o posteriormente.
Claves para enfrentar una temporada compleja
Frente al escenario proyectado, Joublan recomienda regular y hacer más eficiente el equipo de aplicación, probarlo antes del inicio de la temporada y realizar las aplicaciones de manera oportuna, especialmente la primera.
Sin embargo, considerando las condiciones previstas y la carga de inóculo acumulada en numerosos huertos, Joublan señaló que existe una probabilidad cercana al 80% de enfrentar una temporada más compleja de lo habitual.
El especialista recomendó no esperar a que aparezcan los primeros síntomas para actuar. “La preparación debe comenzar antes de la brotación, con los equipos calibrados y un programa sanitario diseñado para aprovechar una ventana de control que puede ser decisiva para el resultado productivo de toda la temporada”.
*Fotografías gentilezas de Jean Paul Joublan.
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