Agentes biológicos emergen como alternativa para controlar nematodos en cultivos hortícolas
Investigadores del INTA Balcarce de Argentina, junto con especialistas del Conicet y de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP), avanzan en el desarrollo de estrategias biológicas para combatir nematodos fitoparásitos en cultivos hortícolas de la provincia de Buenos Aires.
En una nota de prensa, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA) detalló que el trabajo evalúa el uso de bacterias y hongos nativos como herramienta para reducir el impacto de estas plagas, disminuir la dependencia de insumos químicos y mejorar la salud del suelo a largo plazo.
Los nematodos representan una de las principales causas de pérdida de productividad y problemas sanitarios en la horticultura bonaerense. Estos organismos atacan las raíces de las plantas y generan agallas que dificultan la absorción de agua y nutrientes, afectando directamente el rendimiento de los cultivos.

Eduardo Mondino, especialista del INTA Balcarce, explicó que “los agentes biológicos constituyen una herramienta clave dentro del manejo integrado de enfermedades. En la horticultura, donde los sistemas son intensivos y la presión de plagas es alta, su incorporación permite reducir el uso de insumos químicos y mejorar la salud del suelo a largo plazo”.
El investigador detalló que los ensayos se enfocaron en bacterias beneficiosas, hongos del género Trichoderma y organismos formadores de micorrizas, todos parte de la microbiota natural de las plantas.
Hongos y bacterias contra los nematodos
Uno de los ejes del estudio se centró en el potencial de los hongos Trichoderma y de los hongos formadores de micorrizas arbusculares como controladores biológicos de fitoparásitos.
En pruebas realizadas en condiciones in vitro, los investigadores lograron reducir hasta en 22% la eclosión de huevos de Meloidogyne javanica, una de las especies de nematodos más dañinas para la horticultura.
Según Mondino, cuando las Trichodermas fueron aplicadas en semillas de tomate —solas o combinadas con micorrizas nativas— se observó una disminución significativa en la formación de agallas y masas de huevos en raíces infectadas.
Además, la doble inoculación permitió conservar la diversidad de hongos micorrícicos del suelo, aspecto considerado clave para mantener el equilibrio biológico y la capacidad natural de defensa de los cultivos frente a enfermedades.
Paralelamente, el equipo analizó bacterias nativas de los géneros Pseudomonas y Bacillus, reconocidas por estimular el crecimiento vegetal y activar mecanismos de defensa en las plantas.

En ensayos realizados en lechuga y tomate, cepas fluorescentes de Pseudomonas y Bacillus redujeron la eclosión de huevos y la supervivencia de larvas de Meloidogyne javanica.
“Las plantas inoculadas con estas rizobacterias presentaron menor número de agallas y masas de huevos en las raíces, lo que demuestra su capacidad de limitar la infestación”, indicó Mondino.
Hacia una horticultura más sustentable
Los investigadores señalaron que la incorporación de estos agentes biológicos debe complementarse con otras estrategias de manejo, como la selección de lotes libres de patógenos, la rotación de cultivos, el uso de enmiendas orgánicas y variedades resistentes.
Para el equipo, los avances obtenidos permiten proyectar un modelo hortícola más sustentable, basado en prácticas de menor impacto ambiental y en una mejor conservación de la fertilidad biológica del suelo.
En este contexto, los agentes biológicos aparecen no sólo como una alternativa técnica viable para el control de nematodos, sino también como una herramienta para fortalecer la competitividad y resiliencia de los sistemas productivos hortícolas.
*Imágenes referenciales.
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