Alimentos versus combustible: dos décadas de volatilidad de precios en la economía de Estados Unidos
Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), entre 2006 y 2025 los precios de los alimentos y los combustibles en Estados Unidos experimentaron una volatilidad significativa, aunque la magnitud de las fluctuaciones varió ampliamente.
Los precios de los combustibles para vehículos fueron los más inestables, con aumentos de hasta 35,8% y caídas de hasta 27,8% en un solo año. Los precios de la energía para los hogares también mostraron alta volatilidad, subiendo hasta 17,7% y disminuyendo a 6,3%.
En comparación, los precios de los alimentos se mantuvieron relativamente más estables durante el período. Entre 2006 y 2025, los incrementos anuales de los precios de los alimentos se mantuvieron por debajo del 5% en la mayoría de los años, aunque el mayor aumento alcanzó un 9,9% en 2022. Ese incremento se produjo en medio de interrupciones en las cadenas de suministro y mayores costos de insumos. Posteriormente, la inflación se moderó, con aumentos inferiores al 3,0% tanto en 2024 como en 2025.
Años de cambios en los precios
Durante estas dos décadas, los precios de los alimentos y la energía estuvieron marcados por una serie de crisis superpuestas. El petróleo alcanzó su punto máximo en 2008 debido a una fuerte demanda, se desplomó en 2009 con la crisis financiera, volvió a dispararse en 2011 por la inestabilidad en Medio Oriente y luego colapsó en 2015-2016 debido al auge del shale oil* en Estados Unidos. La pandemia de COVID llevó brevemente los precios del petróleo a niveles negativos en 2020.
El shock más fuerte llegó en 2022, cuando la invasión de Rusia a Ucrania alteró simultáneamente los mercados de energía, trigo y fertilizantes, generando un impacto sincronizado poco común en todas las categorías.
A diferencia de los precios de los combustibles y la energía, los precios anuales de los alimentos nunca registraron deflación entre 2006 y 2025, lo que sugiere que los períodos de inflación alimentaria tendieron a consolidar un nivel de precios más alto con el tiempo.
El contraste pone de relieve cómo los mercados agrícolas y energéticos responden de manera diferente a los shocks globales.
Los precios de la energía suelen cambiar rápidamente debido a variaciones en la oferta de petróleo, conflictos geopolíticos y disrupciones comerciales, como ocurre actualmente con las tensiones en torno al estrecho de Ormuz.
En cambio, los precios de los alimentos tienden a moverse de forma más gradual debido a los ciclos de producción agrícola, el procesamiento, el transporte y otros factores de la cadena de suministro.
Aun así, los mayores costos de combustible y energía impactan directamente a la agricultura al elevar los gastos de operación agrícola, producción de fertilizantes y distribución de alimentos.

*Shale oil: petróleo de esquisto o lutitas, es un tipo de petróleo crudo no convencional atrapado en formaciones rocosas densas y de baja permeabilidad. Este recurso es similar al petróleo crudo convencional y sirve como combustible o materia prima para refinerías.
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