Marruecos funciona… y puede hacerlo mucho mejor

Marruecos funciona… y puede hacerlo mucho mejor

Por Mario Steta, presidente de la International Blueberry Organization (IBO)

Empiezo a escribir esta columna en Casablanca, durante un viaje en el que se formalizó la creación de la Morocco Agribusiness Water Coalition (MAWC). Si bien “Casa”, como se la conoce coloquialmente, es una ciudad enorme, mantiene un entorno local único, mezclando tradición con una modernidad abrumadora. Marruecos funciona... ¡y puede funcionar mucho mejor!

Mi primera visita al Reino de Marruecos fue hace más de 10 años y, aunque regresé un par de veces, desde 2020 he tenido el privilegio de viajar al país varias veces al año, con especial foco en las regiones de Moulay-Bousselham y Agadir, donde se concentra la mayor parte de la producción de berries.

Creo que quienes han tenido la oportunidad de observar la evolución del país coincidirán en que algo valioso y muy positivo está ocurriendo, ya sea en turismo, industria, servicios, infraestructura o en los sectores agrícola y, particularmente, hortícola.

Si bien Marruecos ha sido durante décadas proveedor de hortalizas de invierno para Europa y de cítricos y otros cultivos —más recientemente arándanos— para diversos mercados globales, el ritmo de transformación y crecimiento del país en los últimos años está teniendo un impacto significativo: mayoritariamente positivo, aunque no exento de desafíos.

El desarrollo de capacidades se observa en múltiples áreas: infraestructura —con autopistas, servicios ferroviarios y puertos cada vez más competitivos—; organismos gubernamentales como ONSSA (similar a SENASICA en México o SENASA en Perú), que regulan y apoyan el sector hortícola; la promoción internacional a través de Morocco Foodex; entidades de atracción de inversiones como AMDIE; y proyectos estratégicos como la “Autopista del Agua de Marruecos”, que contempla la construcción de plantas de ósmosis inversa y desalación.

Sin embargo, como ha ocurrido en muchos países de rápido crecimiento en Asia y América, y en sectores estratégicos que sustentan ese desarrollo, Marruecos necesita acelerar su capacidad de ejecución en algunas áreas y elevar su competitividad para aprovechar plenamente sus ventajas geográficas, ambientales, técnicas y de capital humano, así como su estabilidad política, económica y su enfoque en la atracción de inversiones.

Desde mi punto de vista, algunos ejemplos:

La calidad de la fruta debe ser más consistente. Existen casos destacados (como Azura, uno de los mayores productores globales de tomates cherry), pero la percepción general aún puede mejorar.

Confiabilidad. Si tuviera que posicionar al país, lo haría como un proveedor hortícola confiable (donde la buena calidad no sea negociable). Pero, ¿cómo lograrlo?

  • Ampliar la inversión tecnológica y las capacidades, incluyendo gestión hídrica, control fitosanitario y producción bajo condiciones ambientales controladas.
  • Desarrollar redundancias logísticas en la cadena de suministro para reducir la dependencia de la ruta Tánger/Estrecho de Gibraltar/Algeciras, por donde transita la mayoría de las exportaciones.
  • Fortalecer las capacidades de ONSSA, ampliando su presupuesto y dotación, para mejorar aún más la supervisión de cumplimiento y certificaciones.
  • Reforzar la inocuidad alimentaria mediante plantas de tratamiento de agua, considerando riesgos como los asociados al riego desde la represa Oued El Makhazine, y mejorar la recolección de residuos en zonas rurales.

Marruecos funciona... ¡y puede funcionar mucho mejor!

Crédito editorial: Sun_Shine / Shutterstock.com

 


En un país con un sector agrícola fuerte y una población joven, el número de profesionales técnicos es limitado, lo que requiere atención urgente.

Como se mencionó, la estabilidad y el enfoque del gobierno en la ejecución y promoción de inversiones son, en muchos sentidos, ejemplares a nivel global. No obstante, hay áreas de mejora:

  • Se requiere mayor claridad en la toma de decisiones públicas en algunos casos, como en la coordinación de múltiples entidades involucradas en políticas hídricas o en los procesos de permisos de importación.
  • Es importante reconocer y apoyar a los funcionarios técnicos del aparato público.
  • Respetando tradiciones locales —como los derechos sobre agua y tierra—, se puede mejorar la coordinación entre gobiernos regionales y centrales.
  • Es necesario seguir ampliando y mejorando la infraestructura educativa y de salud en zonas rurales.

Aunque existen organizaciones gremiales sólidas como CGEM, COMADER, APFEL o Interproberries, una mayor institucionalización y gobernanza podría aportar beneficios adicionales.

Al igual que en otras regiones hortícolas del mundo, la disponibilidad de mano de obra se está convirtiendo en un desafío en ciertos periodos del año. Es clave fortalecer la coordinación entre gobierno y sector agrícola en políticas laborales (como la implementación de la “Indemnité pour Perte d’Emploi/IPE”) y en mecanismos de migración laboral interna y externa.

Dicho todo lo anterior, es importante subrayar que muchos de estos avances ya están en marcha, y que algunas observaciones pueden ser parciales. Pero lo esencial es claro: Marruecos funciona, y es un ejemplo de lo que África es y puede ser. Y no hay duda: Marruecos es y seguirá siendo un actor cada vez más relevante en el mercado global del arándano, como lo demuestran el aumento de superficie plantada, la producción y las exportaciones.

*Material original International Blueberry Organization - Portalfruticola.com fue autorizado para su publicación | Crédito editorial fotografía principal: frantic00 / Shutterstock.com.


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