Niño Costero en Perú: ¿Cuál es el impacto en el agro?
El clima es un factor determinante en la producción agrícola, ya que muchas veces es un gran aliado y en otras, un enemigo al que los productores deben enfrentar de forma estratégica.
Para conocer la situación de el Niño Costero en Perú, Portalfruticola.com conversó con Martin López, especialista de la Dirección Regional de Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología de Perú (SENAMHI) - Lambayeque, quien explicó que hasta ahora el fenómeno sigue un curso menos severo de lo anticipado en términos de precipitaciones.
Sin embargo, lejos de disipar completamente las preocupaciones del sector agrícola, el foco se ha trasladado hacia otro factor igual de relevante: el aumento sostenido de las temperaturas.
El especialista en agrometeorología dijo que tuvieron un verano con lluvias intensas, “pero acotadas en el tiempo”.
Detalló que la zona norte del país, concentra históricamente los mayores acumulados en los meses de febrero y marzo (meses más críticos). En esa línea, febrero de 2026 registró precipitaciones significativamente por sobre lo normal en regiones como Tumbes, Piura y Lambayeque, alcanzando excesos de hasta un 400%.

López comentó que este escenario responde tanto a la dinámica estacional como al inicio del calentamiento anómalo del mar frente a las costas peruanas, característico del Niño Costero.
Sin embargo, lo que marcó la diferencia respecto de eventos anteriores fue lo ocurrido en marzo. “Se esperaba que marzo replicara o incluso intensificara las lluvias de febrero, pero eso no ocurrió. Por el contrario, las precipitaciones disminuyeron considerablemente, llegando incluso a niveles deficitarios hacia la segunda quincena del mes”, dijo.
A su juicio, el cambio fue clave, porque de haberse mantenido lluvias intensas en marzo, el impacto sobre la agricultura habría sido considerablemente mayor. “Hubiese sido un escenario catastrófico”.
Temperaturas al alza
El temor por el impacto de las lluvias ha disminuido, pero ahora existe un nuevo factor de preocupación en la industria: el alza en las temperaturas.
El especialista señaló que durante febrero las temperaturas se mantuvieron dentro de rangos relativamente normales en promedio, con anomalías cercanas a 1 °C en máximas y 0,6 °C en mínimas.
Sin embargo, en marzo se evidenció una tendencia más clara al calentamiento, con incrementos diurnos y nocturnos, pero aún dentro de su variabilidad climática.

“Este comportamiento está directamente vinculado al calentamiento de la temperatura superficial en la zona costera peruana”, indicó.
En ese sentido, fue claro al decir que, aunque estos valores puedan parecer moderados, “su impacto en la agricultura es significativo, especialmente por la variabilidad diaria y la persistencia de episodios cálidos. No es solo el promedio lo que importa, sino los picos de temperatura que se registran durante varios días consecutivos”, precisó López.
Impacto del Niño Costero en los principales cultivos
El alza en las temperaturas ha tenido un impacto heterogéneo en los cultivos, debido a su etapa fenológica y a su ubicación geográfica.
El especialista comentó que el cultivo de mango peruano en la zona norte, durante la campaña 2024-2025, presentó una baja cercana al 23% en los volúmenes exportados.
“Si bien esta disminución responde en gran parte a factores como una menor floración, las lluvias registradas en la segunda quincena de febrero generaron impactos directos en Lambayeque, reduciendo hasta en un 20% la fruta exportable por problemas fitosanitarios como la antracnosis”, dijo.
En ese sentido, puntualizó que el mayor desafío se proyecta hacia el siguiente ciclo productivo. “Porque las altas temperaturas han acelerado el brotamiento vegetativo, lo que podría afectar la futura floración si no se implementan manejos adecuados”.
En el caso de la palta o aguacate, donde un 50% de la producción se concentra en la costa norte del país, “ya se observan efectos asociados al estrés térmico”.

Agregó que, según reportes del sector, se ha registrado caída de fruta, menor calibre y ciertos retrasos en la acumulación de materia seca, vinculados a la combinación de altas temperaturas y mayor radiación solar.
En tanto, sostuvo que el arándano enfrenta un escenario de incertidumbre. “Con el inicio de la campaña en mayo la principal preocupación es la acumulación de horas frío durante el otoño e invierno, condición clave para una adecuada floración. Un otoño más cálido de lo normal podría limitar este proceso y afectar las condiciones productivas”, acotó López.
Martin López dijo que se estima que el Niño Costero se mantendría activo hasta diciembre de 2026 con una intensidad débil. Sin embargo, no se descarta que alcance una magnitud moderada entre mayo y julio, según lo informado por el ENFEN en su último comunicado oficial.
Este escenario dependerá, entre otros factores, del comportamiento del anticiclón del Pacífico Sur, sistema que actúa como regulador térmico y que podría mitigar el calentamiento si se mantiene activo.
Señaló que “es un proceso que se debe vigilar y monitorear día a día”, subrayando que “no hay una última palabra”.
Relevancia de la información
Consultado sobre la importancia de la información entregada por instituciones como el SENAMHI, el especialista señaló que “se vuelve fundamental”.
Esto dado que existe una red de estaciones que permite generar pronósticos y avisos meteorológicos, otorgando información oportuna y confiable que permite a los productores anticiparse a los riesgos.
Finalmente, el especialista de la Dirección Zonal del SENAMHI - Lambayeque reconoció que existe una brecha en el uso de esta información, especialmente fuera de los grandes polos agroexportadores y el SENAMHI viene trabajando en este sentido a través varias iniciativas para acercar la información a los agricultores.
Concluyó diciendo: “El llamado es a mantenerse informados a través de fuentes oficiales y evitar el alarmismo. La información climática es una herramienta clave para la toma de decisiones y la gestión de los riesgos climáticos”.
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