Arándanos peruanos: la nueva etapa del cultivo y las exportaciones

Arándanos peruanos: la nueva etapa del cultivo y las exportaciones

La canasta frutícola de Perú se ha ido consolidando y diversificando en los últimos años, teniendo a los arándanos entre los principales productos de exportación y convirtiendo al país en el principal exportador mundial de esta fruta. 

Dada su relevancia en el sector, fue uno de los protagonistas en del webinar "Agroexportaciones peruanas 2025", el cual fue realizado por Fluctuante y en el participó José Antonio Gómez, fundador de AgroValue y ex gerente general de Camposol.

Al iniciar la presentación, el ejecutivo repasó la historia del sector hace 15 años, cuando el foco estaba en abastecer el mercado entre septiembre y diciembre, período en el que Estados Unidos contaba con poca oferta local de arándanos.

“La situación cambió radicalmente con el ingreso de Perú al mercado internacional de arándanos”, dijo Gómez.


Arándanos peruanos: la nueva etapa del cultivo y las exportaciones

José Antonio Gómez.


En poco más de una década, el país pasó de ser un actor emergente a convertirse en el principal exportador mundial, introduciendo cerca de 300.000 toneladas en el mercado. “Este crecimiento multiplicó por veinte la oferta existente y modificó por completo la estructura de la industria. Sin embargo, el aumento no provocó un colapso del mercado; por el contrario, el consumo creció a la par de la oferta”.

En ese sentido, explicó que el consumo per cápita en Estados Unidos pasó de 0,7 kilos por persona en 2015 a cerca de 1,3 kilos en la actualidad, mientras que el volumen total consumido se elevó desde aproximadamente 200.000 toneladas a más de 340.000 toneladas.

Otro aspecto analizado fue el precio de los arándanos peruanos, ya que en los primeros años los valores eran superiores. Hacia 2021 los precios de la fruta comenzaron a converger con el promedio del mercado.

Una nueva etapa del arándano peruano 

Gómez comentó que uno de los momentos más críticos para la industria ocurrió en 2022, cuando el mercado estadounidense recibió un volumen superior al que podía absorber.

Detalló que durante años Perú exportó mayoritariamente envases pequeños de 170 gramos, mientras que el mercado estadounidense estaba acostumbrado a formatos más grandes. Cuando el retail comenzó a migrar hacia envases de mayor tamaño, el número de unidades en el mercado se redujo prácticamente a la mitad, ayudando a equilibrar la oferta.

A partir de entonces, el sector inició un proceso de ajuste que incluyó cambios logísticos, climáticos y productivos.

Nuevas variedades de arándanos 

Pero la industria ha tenido que enfrentar diversos desafíos y uno de ellos ha sido clave, el recambio varietal, donde variedades con mayor calibre, mejor textura y mayor productividad han ido reemplazando a las variedades tradicionales como Biloxi, Ventura o Emerald.


Arándanos peruanos: la nueva etapa del cultivo y las exportaciones


El ejecutivo señaló que la superficie plantada con variedades consideradas premium pasó de representar cerca del 13% del total en la campaña 2021-2022 a más del 50% en la actualidad.

Ante esta situación, dijo que se ha producido un fenómeno que ha generado una paradoja: “Cuando más de la mitad de la producción es premium, el concepto deja de ser diferencial. En otras palabras, lo que antes era una ventaja competitiva hoy se convierte en el estándar mínimo del mercado”.

Para Gómez, este cambio ha tenido consecuencias directas en la rentabilidad. Sumado a ello, los productores dependen exclusivamente de genética de terceros, por lo que deben asumir royalties, restricciones comerciales y condiciones contractuales que reducen su margen.

La nueva etapa 

A juicio de Gómez, el éxito no lo define la fruta, sino que del modelo de negocio. 

Hoy el mercado da por sentado ciertos estándares productivos: rendimientos superiores a 30 toneladas por hectárea y costos FOB cercanos o inferiores a US$3,5–4 por kilo. “Quienes no logren alcanzar esos niveles tendrán dificultades para mantenerse competitivos”, dijo.

Fue claro al decir que los productores que continúan con variedades antiguas enfrentan un riesgo creciente. “No sólo precios más bajos, sino eventualmente falta de espacio en las góndolas”.

En esa misma línea, comentó que la expansión del arándano global no parece haber llegado a su límite, ya que el consumo sigue creciendo y el mercado ha demostrado capacidad para absorber volúmenes cada vez mayores. “No obstante, la industria está entrando en una nueva fase".

Concluyó diciendo: “Para los nuevos inversionistas, el momento sigue ofreciendo oportunidades. Pero para los actores establecidos, la velocidad de adaptación será el factor decisivo para permanecer en el mercado”.


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