Identifican enemigo natural de la broca del cafeto en Panamá

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Identifican enemigo natural de la broca del cafeto en Panamá

Debido a las modernas exigencias de protección del ambiente, a la propia demanda de los consumidores y los problemas causados por los métodos tradicionales de control de plagas y enfermedades de los cultivos, los científicos se han propuesto la búsqueda de metodologías y esquemas de control, que ayuden a minimizar sus efectos negativos, directos e indirectos del uso indiscriminado de plaguicidas sintéticos.

Archivo/Shutterstock.com

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A raíz de lo anterior, la ingeniero e investigadora del Instituto de Investigación Agropecuaria [IDIAP], Gladys González Dufau, realizó una colecta en campo para buscar enemigos naturales endémicos, donde aisló en laboratorio e identificó -tanto morfológica como genéticamente- una cepa del hongo Isaria javanica, el cual es conocido en otros países como biocontrolador de plagas.

“Una técnica en desarrollo es la utilización de biocontroladores, los cuales pueden hacer una importante contribución a los objetivos de competitividad y sostenibilidad ambiental de la agricultura, en especial por su capacidad de disminuir la aplicación de pesticidas y mejorar la calidad y nivel de inocuidad de los productos alimenticios”, comentó González en entrevista con Portalfruticola.com.

De acuerdo a la investigadora, y en pos de lograr dichos objetivos, es importante conocer la identidad (morfológica y genética), así como la biología, conservación y multiplicación de los enemigos naturales presentes en los agroecosistemas, para mejorar, de manera sostenible la productividad y la calidad de productos agropecuarios.

“El IDIAP, realiza la búsqueda de enemigos naturales de plagas de importancia económica, que se encuentran de manera natural en diferentes agroecosistemas para generar agro-tecnologías que promuevan la reducción del uso de plaguicidas y la producción de alimentos inocuos, libres de residuos de plaguicidas, que satisfagan las exigencias y demandas del mercado”, dijo.

“Los resultados de este tipo de estudio permiten evaluar el potencial de estos enemigos naturales para su uso como control biológico. Esta alternativa de control se integra al manejo de las plagas en los agroecosistemas dedicados a la producción de alimentos”, añadió.

De acuerdo a González, la generación de este tipo de tecnologías es de gran importancia ya que también se disminuye la dependencia a los derivados del petróleo y la fuga de divisas del país por importación de agroquímicos.

Con respecto al hongo entomopatógeno que puede ser utilizado para el control de la broca del cafeto (Hypothenemus hampei), la investigadora dijo que los mismos estudios dan indicios de que pudiera ser una especie nueva del género Isaria, no reportada aun por otros científicos de otros países.

“Se demostró que el hongo colectado no fue introducido en el área de manera artificial sino que el mismo se encuentra naturalmente como parte de la biodiversidad local. Por otra parte las pruebas moleculares nos permitieron diferenciar el hongo de otros muy parecidos y pudimos identificarlo y registrarlo como una cepa nativa de Isaria”, indicó.

En concreto, la cepa mencionada actúa como un biocontrolador que tiene la particularidad de parasitar este insecto plaga disminuyendo sus poblaciones. La cepa del hongo  desarrolla una micosis en el insecto comenzando por la adhesión al tegumento y a la germinación de las esporas sobre este, luego se produce la penetración a través de la cutícula del insecto y la multiplicación del hongo en el interior del hospedante.

“La muerte del insecto se ha atribuido al drenaje de sus nutrientes, la destrucción de los tejidos y la liberación de toxinas, y ocurre generalmente antes de que el hongo colonice todo el interior del insecto hospedero”, detalló.

“Lo que hacemos en laboratorio después de identificar el biocontrolador es multiplicarlo para realizar pruebas de patogenicidad en plagas de importancia para la agricultura. De resultar con alto potencial se prueban en campo y se desarrollan como un ‘insecticida biológico’, como una alternativa al control químico”, añadió.

A raíz de esto, el estudio -que fue financiado por la Secretaría Nacional de Ciencia Tecnología e Innovación (SENACYT)- proporcionaría una forma alternativa de producción basada en el control biológico de las plagas, beneficiando a consumidores, productores y al propio mercado.

“Por un lado, pretende sustituir a los tradicionales métodos químicos, mediante el uso de microorganismos que atacan a las plagas insectiles y que resultan inofensivos para las plantaciones, para el ambiente y para la salud humana; y por otro, disminuir los daños causados por plagas insectiles, lo cual mejora la calidad de productos alimenticios”, comentó, agregando que tendría una aplicación directa dentro de programas de manejo integrado de plagas “que son de gran importancia económica para la agricultura”.

www.portalfruticola.com

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